Atún rojo: alerta roja según Greenpeace

Artículo publicado el 8 de Septiembre de 2006
Artículo publicado el 8 de Septiembre de 2006
El atún rojo, una de las especies más preciadas en el Mediterráneo está en peligro a causa de la sobreexplotación regional, sostiene Greenpeace Francia.

El pasado 21 de agosto, el Rainbow Warrior II trató de hacer una escala en el Puerto Viejo de Marsella para sensibilizar al gran público sobre la desaparición del atún rojo en el Mediterráneo. Lo hacían sin contar con la reacción de los atuneros locales, que impidieron que atracara el barco, afirmando que su pesca estaba reglamentada y que, si hay un problema con respecto a la explotación del atún rojo, viene de los pescadores ilegales como los asiáticos o los turcos.

Greenpeace decidió entonces realizar una investigación a lo largo de las costas turcas, catalogando las actividades de distintas flotas de pesca. ¿Conclusión?: las cuotas de 6.000 atunes impuestas por la CICTA, el organismo de las Naciones Unidas encargado de la reglamentación de la pesca para los atuneros del Atlántico, no se respetan. En 2006, se pescaron al final 9.000 toneladas.

Esta sobrepesca no autorizada en Turquía -que podemos calificar de ilegal- es del mismo tipo que la practicada en el conjunto del Mediterráneo. Alrededor de 50.000 toneladas de atunes rojos han sido pescados este año a pesar de que la CICTA no autoriza más que 32.000 y de que los científicos recomiendan la cifra de 28.000 para preservar el medio ambiente.

A día de hoy, las existencias de la región son paupérrimas y los expertos lanzan la señal de alarma: el atún rojo está en vías de extinción a causa de su sobreexplotación. El pasado mes de junio, después de la publicación de un informe de Greenpeace sobre el problema, algunos pescadores admitieron que las cifras no eran respetadas y que no existía ningún control sobre las mismas.

Ecología frente a economía

¿Entonces qué hacer para salvar esta especie víctima desde hace más de un decenio de la sobrepesca por parte de compañías poco escrupulosas? La reacción del Ministerio francés de Agricultura y Pesca es, al menos, sorprendente. Se limita a apoyar a los atuneros, mientras la demanda de atún rojo en Japón (para consumo de sushi y sashimi), que absorbe el 80% de esta pesca, fuerza a los atuneros a continuar con sus prácticas sin más nada. Sólo en los Estados Unidos, la demanda anual alcanza las 24.000 toneladas, es decir, casi un año entero de capturas en el Mediterráneo.

Greenpeace no acepta dejar la supervivencia de esta especie en suspenso, pues sería la puerta abierta a la extinción de muchos otros ecosistemas. Greenpeace, en asociación con el Fondo Mundial por la Naturaleza (WWF), piden una moratoria sobre la explotación del atún rojo hasta que no haya la certeza de que las existencias son renovadas y de que se atribuyen los medios necesarios a la CICTA para frenar la sobrepesca y la pesca ilegal.

Todo esto se negociará el próximo mes de noviembre en Dubrovnik, Croacia, con motivo de la próxima reunión de la CICTA, en la que se decidirán las cuotas para los próximos cuatro años. Europa, con Francia a la cabeza, Italia y España, que representan más de la mitad de las cuotas atribuidas, deben jugar el papel principal. Mientras tanto, Greenpeace continúa su campaña en España para la protección del 40% de los océanos y la creación de 23 reservas marinas en el Mediterráneo y asegurar la supervivencia de esta extraordinaria reserva de biodiversidad.