"Auschwitz era lo mejor". El lenguaje propio de la Tercera Generación

Artículo publicado el 30 de Abril de 2009
Artículo publicado el 30 de Abril de 2009
Con el proyecto teatral 'Third Generation', la directora israelí Yael Ronen junto con los dramaturgos Amit Epstein y Irina Szodruch se ha atrevido a lanzar un experimento que ya ha podido verse en Halle (Sajonia), Tel Aviv y Parma bajo el nombre de Work in Progress. Ahora, en la Berliner Schaubühne, se presenta su primera versión acabada

Un semicírculo en el austero espacio del teatro berlinés Berliner Schaubühne. Diez jóvenes actores sentados descalzos, en chándal gris y una estridente camiseta con la imagen '3G'. No pertenecen a ningún grupo de terapia, son la Tercera Generación. Los nietos de los supervivientes del holocausto, de los palestinos expulsados y de los nacionalsocialistas. Hoy en día, ninguno de ellos es responsable de aquello que sus abuelos realizaron. Sin embargo, las experiencias de la primera generación tienen, en sus respectivos contextos nacionales, una gran influencia sobre su identidad. Yael Ronen empezó en 2008 un Work in progress, que parodiaba en escenas cortas las experiencias y prejuicios personales de todos los implicados.

Durante este proceso, los actores alemanes, israelitas y palestinos, como representantes de la Tercera Generación, han sido conscientes de sus complejos y sentimientos de culpabilidad. En el límite de la Stand-up Comedy -comedia en vivo-, el alemán Niels es insultado por su amigo israelí que lo llama “naziasesino de ratones” por haber colocado una trampa eléctrica para ratones; adolescentes judíos son parodiados mientras van de 'Holocaust & Shopping' visitando campos de concentración en Polonia con el colegio (“Auschwitz was the best”) ; y el actor palestino George se alegra por el éxito obtenido en una película israelí en la cual protagoniza el papel de terrorista fundamentalista de “gran corazón”.

El momento más impactante de la obra se desarrolla cuando las experiencias personales derivan hacia lo teatral prescindiendo, excepcionalmente, de la ironía. La tensa relación entre una madre y su hijo que se caga encima por el miedo sentido durante los bombardeos israelíes en Gaza. El joven israelí que, ante un palestino, recuerda como su abuela alemana muerta le dice que todos quieren ver su sangre, y dispara. A lo largo de la obra y, a pesar de la reducción de contenidos muy complejos, queda claro que: todo trauma tiene su justificación. Ninguna perspectiva es absolutamente verdadera ni absolutamente falsa. Cuando se pregunta “¿Quién es el verdugo?” y todos señalan al otro, cuando se pregunta “¿Quién es la víctima?” y todos se señalan a sí mismos, se evidencia la arbitrariedad de las categorías verdugo y víctima.

Amit Epstein forma parte de la Tercera Generación. Artista todo terreno nacido en Tel Aviv en 1977, vive desde 2003 en Berlín. Ha acompañado al proyecto teatral 'Third Generation' como dramaturgo.

¿Como surgió el proyecto 'Third Generation'? 

(Christiane Lötsch)La primera fase del proyecto consistió en investigar: los actores estuvieron en Israel, Berlín y en los territorios ocupados, hablaron con terapeutas, periodistas, políticos y escritores que expresaron sus opiniones respecto a la relación germano-judía o al conflicto árabe-israelí. En la segunda fase, pensamos conjuntamente como se podían escenificar las experiencias personales. Así salió la idea del semicírculo –de modo semejante a una terapia grupal- en el que cada uno tiene su turno para intervenir. El contenido de las escenas se fue modificando a lo largo del proyecto, especialmente después del reciente conflicto en Gaza.

¿Qué significa ser un israelí, alemán o palestino de la Tercera Generación?

La primera y la segunda generación tienen su propio discurso sobre el holocausto y los hechos sucedidos en los territorios palestinos. Tienen una terminología muy determinada, piensan en términos de 'víctima' o 'verdugo'. Actualmente, la tercera generación vive una profunda discrepancia: por una parte, se trata de hechos históricos ya lejanos pero por la otra, determinan de tal modo su vida y su identidad que apenas pueden ser ignorados. No han vivido ni el Holocausto ni la expulsión de los pueblos palestinos. Ya no son 'víctimas' o 'verdugos', tienen otros posicionamientos para los que necesitan un nuevo lenguaje y una nueva terminología. Cada grupo tiene su manera de contar y no siempre es fácil decir que una es 'correcta' y la otra 'errónea', ya que cada modo de narrar tiene su justificación. La tercera generación necesita, simplemente, su propio lenguaje. 

Al final de la representación se produce un estrepitoso choque entre los grupos participantes. Los actores aparecen durante el aplauso final, con escayolas, vendajes y collarines. ¿No existe esperanza alguna para la resolución del conflicto? 

No veo la situación en su conjunto como un problema para el que haya una solución concreta. No existirá nunca una coexistencia pacífica. Lo que puede darse es un permanente debate, un permanente excavar en el pasado. Algunas cosas no pueden enderezarse de nuevo. El Holocausto no puede ser ya corregido. Pero podemos mantener el diálogo y ver la humanidad en presunto enemigo, podemos aceptar el dolor del otro, y entender que el dolor del otro no nos 'quita' nada.

La obra 'Third Generation' puede verse del 7 al 9 de mayo en el teatro berlinés Berliner Schaubühen.