Australia pide perdón a sus indígenas

Artículo publicado el 14 de Febrero de 2008
Artículo publicado el 14 de Febrero de 2008
El nuevo gobierno laborista formuló el 13 de febrero un “perdón” oficial a los miles de niños indígenas secuestrados a sus padres durante la colonización.

Tras cuatro meses a la cabeza del país, el Primer ministro Kevin Rudd pide perdón en nombre del Gobierno por las injusticias cometidas en el pasado contra el 2% de la población: los aborígenes. Su predecesor, el conservador John Howard, nunca quiso hacer este gesto durante sus 11 años de mandato.

Más del 90% de los australianos reivindican sus raíces europeas. Más del 40% de los 4,5 millones de australianos nacidos en el extranjero tienen sangre europea en sus venas. Más del 50% del millón de australianos que trabajan en el extranjero viven, de hecho, en Europa, según el delegado de la Comisión europea en Australia y Nueva Zelanda.

“Este perdón va dirigido a las generaciones raptadas, la de los niños nacidos de padres aborígenes que fueron secuestrados”, explica el australiano Charlie Haddad, de 25 años, estudiante en Berlín. “Estas acciones deben favorecer la asimilación de los pueblos en la Australia anglosajona de 1910 y 1970”. Adelaide Now, fuente de información australiana, atribuye estos secuestros a las “viejas generaciones europeas”.

Silencio y olvido

“En realidad, poca gente sabe en Australia que estos actos formaban parte de un proceso y una política oficial de los sucesivos gobiernos”, añade Gill Watson, coordinador de la sucursal en Londres de la red para los derechos de los indígenas de Australia (Eniar), con miembros en Francia, Holanda y Alemania. “Los hijos de los aborígenes se trajeron al Reino Unido donde aún viven, muchos de ellos en condiciones difíciles y con fertes problemas de identidad, mientras otros ni siquiera saben aún que tienen ancestros aborígenes.”

“Estos australianos tienen a menudo una actitud crítica frente a las excusas oficiales; piensan que al Gobierno le sale barato este perdón y además se aprovecha de la violencia del silencio posterior”, prosigue Haddad. “Este 'sorry', sin embargo, permite dar voz y que se escuchen las historias vitales desconocidas des estas generaciones 'raptadas'.”

Queda una decepción: la Casa de Australia en Londres no ha organizado una convocatorian pública para que los australianos de Londres se unan a las celebraciones. La asociación ENIAR tuvo que instalar por ella misma una enorme pantalla para escuchar y aceptar esta excusa en suelo europeo.

(Foto portada: Katrina Mathieson/Eniar)