Austria amarillista: El monstruo Fritzl en el teatro

Artículo publicado el 10 de Marzo de 2009
Artículo publicado el 10 de Marzo de 2009

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La obra de teatro vienesa Pensión F. lleva al escenario la angustiosa atmósfera en torno al caso Fritzl en vísperas del proceso judicial, dando a la prensa popular de qué hablar

El 16 de marzo se inicia el proceso judicial contra el padre incestuoso de Amstetten. En vísperas del proceso, el hombre de teatro vienés Hubert -alias Hubsi- Kramar consigue provocar con su proyecto Pensión F, en la que escenifica el sensacionalismo y la explotación de la historia por los medios, una debacle con los medios amarillistas locales resultando, incluso para la BBC, de interés informativo. Un fenómeno considerable, ya que un creador cultural de la escena alternativa teatral nunca hubiese recibido la atención del periódico con más tiraje del país, el sensacionalista Kronen Zeitung. Y, algo que mereciera una mención en la prensa sensacionalista austriaca, sería con toda probabilidad demasiado provincial como para aparecer en medios internacionales.

A cada austriaco su corona

(xizoom/flickr)El medio informativo más poderoso del país, con un alcance (según la estadística más reciente sobre el análisis de medios austriacos) del 42,2%, es conocido entre la gente de a pie solo como Die Krone La Corona). De vez en cuando, una estilizada corona imperial decora el logo del periódico en memoria a sus orígenes durante la monarquía y el período de entreguerras. La Illustrierte Kronen Zeitung se fundó en el año 1900. El, en otro tiempo, eslogan publicitario de la publicación “a cada austriaco su corona" juega con la nostalgia de las personas por recuperar, aunque sea en pequeño formato, el imperio perdido, su grandeza y poder.

El éxito del periódico se basa en los sencillos principios de la prensa sensacionalista: un precio asequible, un formato manejable e informaciones sobre personas cotidianas. Lo que hace del fenómeno Kronen Zeitung un caso tan peculiar es que con ello consigue incorporarse a las filas de la clase media. Es una instancia, es un barómetro indicador del estado de ánimo del país. Tanto el cardenal de la iglesia católica de Austria, como el europarlamentario Hans Meter, se encuentran entre sus columnas.

Ofensa al ciudadano de a pie

Disertaciones académicas sobre la sociedad patriarcal y sobre los mecanismos que convierten a hombres como Josef Fritzl en monstruos; la afirmación, según la cual, en lo más profundo de cada uno de nosotros se alberga algo del monstruo Fritz; el anuncio de improvisadas escenas sobre el tema “incesto y violencia en la familia”... El hombre de teatro Hubsi Kramar debía haberlo sabido. Estas son recetas patentadas para crear problemas con los columnistas de La Corona y Kramar les lanzó el señuelo en la presentación de prensa de su obra.

Pero las críticas académicas o artísticas mal justificas son una receta de éxito para los periodistas de La Corona. El señuelo fue devorado con avidez. El ciudadano medio de la postguerra, que representa la gran mayoría de los lectores, siente un profundo rechazo hacia las personas “estudiadas”, como se les llama en Austria a las personas licenciadas.

Por ello, no resulta sorprendente, que según un estudio de la OCDE del año 2004, el porcentaje de jóvenes austriacos que inician una carrera universitaria se halle, aun ahora, por de bajo de la media del 32% de la OCDE con un porcentaje menor al 20%.

Creaciones artísticas que se escapen de la reconocida alta cultura y que se atrevan a realizar algo experimental, improvisado, son un querido objeto de persecución por el periódico del ciudadano corriente.

El pintor y artista asociado al accionismo vienés Hermann Nitsch recibió para su aniversario todo un libro con una colección de entretenidas vapuleadas mediáticas sobre su persona.

En el pasado, la premio novel de literatura Elfriede Jelinek, Klaus Peymann, el antiguo director del renombrado “Burgtheater“ de Viena o el escritor Thomas Bernhard, han visto impresos en La Corona una sarta de duros insultos sobre sus personas.

“Feliz es aquel que olvida aquello que de todas formas no puede ser cambiado”

El legendario psicólogo Erwin Ringel, autor del libro El alma austriaca, dijo una vez que esta cita extraída de la opereta El murciélago de Strauss era el verdadero himno nacional del país.

Después del proceso, el caso Fritzl desaparecerá rápidamente de los titulares y presumiblemente también de la conciencia pública. De igual manera el experimento teatral que nos quería advertir del sensacionalismo del paisaje mediático. Y, esperemos que Austria vuelva a reaparecer en los medios internacionales – sta vez quizá con un reportaje sobre el año de Haydn.