Ayrault mete los pies en el mismo zueco

Artículo publicado el 25 de Julio de 2012
Artículo publicado el 25 de Julio de 2012
¿Habéis intentado alguna vez meter los dos pies en el mismo zapato o zueco? Desde luego que no es fácil andar así… Sin embargo, el primer ministro de Francia, Jean-Marc Ayrault, a falta —para algunos— de que encarne su función, simboliza perfectamente esta expresión francesa.

Una vez terminado el sueño francés —en analogía con el americano—, atrapado entre las promesas sociales de Hollande y las realidades económicas de Europa, al primer ministro francés se le notaba especialmente incómodo durante su último discurso el pasado 4 de julio. “La (actual) época no se presta a números de claqué”, aseguraba Jean-Marc Ayrault. Y no ha tenido otra opción que calzarse unos zuecos: avoir les deux pieds dans le même sabot, que dirían los hablantes de francés.

Intentad meter los dos pies dentro de un mismo zapato y comprobadlo por vosotros mismos: es un batacazo seguro. Y sí, no poder poner un pie delante del otro no es que resulte muy práctico —incluso la situación pronto se puede volver incómoda—, a no ser que seamos buenos equilibristas o nos quedemos completamente inmóviles. Qué elección más difícil debe ser elegir entre la intemperie social y un buen cimiento económico, ¿verdad, Jean-Marc? Desde luego que el primer ministro francés lo ha intentado, pero su actuación ha generado escepticismo en más de uno.

En este sentido, la expresión inglesa to have one’s hand tied (tener las manos atadas), que se acerca a la francófona être pieds et poing liés, describiría perfectamente el estado de Ayrault, quien debe decidir entre rigor (léase ajustes) y crecimiento. A su favor, hay que decir que se propone desafíos de altura: ¿cómo es posible anunciar medidas de austeridad sin ni siquiera utilizar la palabra austeridad?

Asimismo, para representar que una persona está atrapada entre dos alternativas, en italiano se diría que era tra l’incudine e il martello, igual que en polaco: znaleźć się pomiędzy młotem a kowadłem (estaba entre el yunque y el martillo). Esto se aplica perfectamente al primer ministro francés, quien quiere afirmar, por una parte, su función de dirigente (el yunque), pero al mismo tiempo debe permanecer fiel al presidente Hollande (el martillo). Encontramos la misma idea en español dentro de la expresión estar entre la espada y la pared. Entonces, Jean-Marc, ¿vas a ser el heraldo del inmovilismo?

Ilustración: © Henning Studte.