Azerbaiyán: La única democracia heredada de Europa

Artículo publicado el 18 de Febrero de 2005
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 18 de Febrero de 2005

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

La situación de los derechos humanos en Azerbaiyán es preocupante a pesar de su ingreso en el Consejo de Europa. Occidente debe fijar una postura acerca de una región que tiende hacia Europa.

El Cáucaso es una región muy ignorada hasta ahora que trata de acercarse a Europa arrastrado por la apertura del antiguo Bloque del Este y por la ampliación de la Unión europea. Las expectativas de liberalización han aumentado en Armenia y Azerbaiyán después de que la oposición democrática georgiana lograra la dimisión de Shzevernadze con la Revolución de las rosas. No obstante, el desarrollo de la ansiada democracia en Azerbaiyán despierta poca atención en Europa, a pesar de que el país pertenece al Consejo de Europa desde enero de 2001. Un ingreso logrado a pesar de las irregularidades recogidas durante las elecciones parlamentarias de 2000 considerando el esfuerzo previo de los Azerbayanos por acercarse a las exigencias del Consejo de Europa. Dichas condiciones eran la puesta en libertad de los presos políticos y el respeto de la libertad de pensamiento y de prensa. Desde entonces, el progreso viene acompañado por un control a largo plazo por parte del Consejo de Europa. En abril de 2002, Azerbaiyán ratificó la Convención europea de los Derechos Humanos, y muchos confiaron en que este desarrollo y el respaldo de Europa y de otros conduciría a unas elecciones libres.

La dinastía "Alijew"

Sin embargo, las elecciones parlamentarias de 2000 desvelaron graves irregularidades que forzaron una repetición en enero de 2001. Las elecciones presidenciales de octubre de 2003 también estuvieron caracterizadas por una manipulación electoral aún mayor. La obstrucción a la oposición ya se había perfilado en el periodo de campaña electoral: las manifestaciones que tuvieron lugar paralelamente a las elecciones del 15 y 16 de octubre fueron aplastadas brutalmente y las elecciones sufrieron manipulación al tiempo que un centenar de miembros de la oposición fueron a la cárcel.

El comienzo del mandato de Ilhan Alijews quedó desvinculado de los principios democráticos. (En octubre de 2003 relevó a su padre Hejdar Alijew en el cargo de Jefe del Estado).

Azerbaiyán ofrece, pues, un primer ejemplo dentro del área postsoviética acerca de una perpetuación exitosa en la jefatura del Estado. Los disturbios durante aquellas elecciones se utilizaron para dar un golpe general a la oposición y a los activistas de los derechos humanos así como a la libertad de prensa. La oposición, sus seguidores y gran parte de la sociedad quedaron intimidados por la brutalidad policial y las detenciones arbitrarias. Los observadores internacionales certificaron informes sobre dimisiones forzadas de miembros de partidos opositores, más de cien despidos por causas políticas, persecuciones a familiares de miembros de la oposición y empleo reincidente de torturas.

Resignación y no auge

Desde la toma de posesión del poder por parte de Ilhan Alijew se ha notado el estancamiento de la democratización estatal y social. Alijew centra su acción en medidas para la seguridad del poder y en una mayor consolidación del régimen policial heredado de la ideología soviética paterna. De hecho, los sueldos en el cuerpo de policía y el cuerpo de seguridad hyan sido aumentados. La situación se complica por la difícil situación económica que atraviesa la mayoría de azerbayanos que apenas pueden mantener a sus familias. Para muchos hombres en condiciones de trabajar la emigración laboral es su última alternativa. De una población de 8,2 millones, alrededor de 2 millones trabajan en Rusia. En el último año, además de los emigrantes laborales, abandonaron el país muchos miembros de la oposición. Las reformas legales económicas no se ponen apenas en práctica y el ansiado progreso no aparece por lado alguno. Las esperanzas dirigidas hacia una democratización que la población azerbayana había relacionado con la entrada en el Consejo de Europa y las amonestaciones europeas con motivo de las elecciones han dado paso a una resignación general.

¿Porqué no dispensar más atención a los países del Cáucaso en tanto son nuevos vecinos de Europa? Ahora mismo, el gran interés público por Occidente puede ejercer una influencia en la forma interna de proceder de los Estados autoritarios tentados por una estrecha conexión con el Oeste.

Se requiere una política europea más clara y decidida en cuanto a la violación de los derechos humanos y la corrupción creciente en esta zona. La ayuda debe condicionarse a determinadas claves dentro del marco de fomento de la sociedad civil, con el fin de impulsar el desarrollo jurídico-estatal de Azerbaiyán.