Azúcar: adiós al proteccionismo

Artículo publicado el 30 de Junio de 2006
Artículo publicado el 30 de Junio de 2006

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El 1 de julio entra en vigor la controvertida reforma del azúcar, aprobada el 20 de febrero con los votos en contra de Polonia, Letonia y Grecia. Conozca las consecuencias.

La UE es el segundo productor mundial de azúcar después de Brasil gracias a la elaboración de la remolacha. Esta raíz ha colonizado los campos europeos gracias al descubrimiento del químico prusiano Andreas Sigismund Marggraf, el primero en extraer el azúcar de la remolacha. Fue Napoleón, durante el bloqueo naval inglés, quien incentivó este cultivo para salir de la penuria del azúcar de caña.

Se desbloquea la reforma

La reforma del azúcar, llevada a cabo por la Organización del Mercado Común (OCM), ha creado malestar, pero es considerada como inevitable por los países miembro de la UE. Ya desde mediados de los años noventa, entre los objetivos de Agenda 2000 apareció la necesidad de reformar la Política Agrícola Común al mismo tiempo que se estudiaba la ampliación hacia el Este para evitar un posible crecimiento de excedentes agrícolas (que habrían causado un aumento de los gastos del presupuesto). En el ámbito azucarero, a las 135 fábricas de elaboración de azúcar presentes en la UE-15 se han unido cerca de otras 100 situadas en los nuevos Estados miembro, 76 de ellas en Polonia. Por otra parte, la superficie de la Unión cultivada de remolacha ha aumentado un 30%, mientras que la producción de azúcar ha subido un 15%. A estas dinámicas internas se añaden factores externos unidos a las negociaciones del cuadro de la Organización Mundial del Comercio que sostiene, sin particulares reticencias por parte de los países de la Unión, la apertura del mercado europeo a la competencia mundial.

En junio de 2005, Miriam Fisher Boel, Comisario Europeo para la Agricultura, anunciaba en el Parlamento Europeo la reforma del sector azucarero como inevitable para salvar la industria durante un largo período, aun a costa de dolorosas consecuencias para muchas regiones europeas. La reforma se orienta hacia los principios del mercado, apunta a reducir los excedentes e introduce una serie de incentivos para abolir o reconvertir las plantaciones no competitivas. El efecto obtenido concentrará la producción en las áreas más tradicionales, situadas en Francia y Alemania.

La reforma llega a la gente

Implantada en la vida cotidiana, la reforma crea una preocupación por las consecuencias a nivel social. ¿Un ejemplo? El caso del cierre de la fábrica de elaboración de azúcar de Russi, pequeña ciudad italiana, es emblemático. “Ha sido una crisis inesperada, un golpe imprevisto”, resume el alcalde Pietro Vanicelli, “la crisis será todavía más evidente cuando en los próximos meses los interinos se den cuenta de que no hay más trabajo”. La actividad de la fábrica, en funcionamiento desde 1963, será interrumpida y formará parte de las 13 fábricas sobre 19 destinadas a ser cerradas en Italia. Mauro Ricci, jefe de la fábrica, afirma que “se sabía lo de la crisis y que el precio italiano del azúcar no era competitivo”, pero añade: “En la fábrica no había certeza del cierre”. También Giuliana Laschi, experta en política agrícolas y docente de la Facultad de Ciencias Políticas de Forlì, sostiene que tiempo para prepararse para la reforma no ha faltado, pero que “agricultores y trabajadores no han sido informados del proceso de las decisiones y corren peligro de ser mandados a casa de mala manera. Esta malísima información alrededor de la UE impide una ciudadanía plena”. No obstante, la reforma no es prorrogable porque “limitarse a usar los fondos europeos para descargar las propias ineficiencias sobre Europa es un comportamiento miope”.

Dudas del Este

Entre los recién llegados, Lituania, Letonia y Polonia expresan fuertes preocupaciones. En febrero, la delegación polaca en el Consejo Europeo sobre la agricultura protestó por la reforma acusándola de no saber alcanzar los objetivos de competitividad y sostenibilidad previstos en este largo período. Denuncia, además, la falta de equilibrio por lo que respecta a los productores de los diferentes Estados Miembro. En las actas de la sesión se lee que la reforma: “No tiene en cuenta el proceso de reestructuración al que están sujetas las empresas del Este tras su ingreso en la UE, y acuerda ayudas a cultivadores de remolachas donde ya existe un sistema competitivo”. Según un informe del Foreign Agricultural Service estadounidense, la producción polaca se concentrará en las refinerías más eficientes sin que los productores renuncien a sus propias cuotas. El bajo coste del trabajo representa un incentivo en ese sentido. También el gobierno de Varsovia ha intervenido con ayudas directas al sostenimiento económico de los agricultores explotando la posibilidad concedida por la legislación de la UE. Guste o no, el proteccionismo da un paso atrás.

Con la colaboración de Inga Pietrusinska desde Varsovia.