BATIDOS DE COL RIZADA Y QUINUA: ¿TIENES GANAS DE PROBAR ALGO NUEVO?

Artículo publicado el 3 de Febrero de 2014
Artículo publicado el 3 de Febrero de 2014

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Las bayas acai de Brasil ya han sustituido las frambuesas, y un batido de espirulina de tonos verdes pálidos es mucho más propio de los 90, ¿por qué no decantarse por un batido de col rizada? ¿Y quién utiliza todavía mijo, teniendo la quinua, mucho más exótica?

Los expertos de la alimentación natural están desorientados:

¿Qué podemos o debemos comer para seguir las tendencias?

Las frutas y verduras crudas, nuestras mejores aliadas para perder peso, los cereales integrales y los complementos alimentarios para todo tipo de necesidades; los alimentos saludables y naturales se han asentado firmemente en la industria alimentaria desde el boom de la comida basura durante los años 70. Pero a pesar de que los consumidores preocupados por la salud en los ochenta y los noventa se comprometieron con el yogur, el pan de trigo entero y el muesli, estos alimentos «pasados de moda» ya no están a la altura en el siglo 21. La moda de los ingredientes exóticos empezó en los ochenta con los comprimidos exageradamente caros de espirulina de un color verde oscuro, que se comercializaban como un alimento saludable por excelencia gracias a su supuesto elevado contenido en proteínas y aminoácidos. En aquel entonces estas afirmaciones no estaban probadas científicamente, y actualmente quedan pocos defensores de la clorofila como alimento saludable.

ALIMENTOS QUE ESTÁN DE MODA: DE LA SOJA A LOS CEREALES ANDINOS

También disponible en cafebabel.​com: Más lechuga y menos salchichón

En los 90, la soja llegó en forma de tofu, salchichas y salsa. Los nutricionistas y los estrategas del marketing alegaban que el alto contenido en proteína convertía a la soja en el «sustituto ideal de la carne»; pero cuando estas judías del este de Asia aparecieron en los titulares de los periódicos relacionadas con los monocultivos de Brasil y Argentina, los vegetarianos concienciados con la protección del medio ambiente detuvieron bruscamente su compra automática de salami de soja. Más tarde se descubrieron las acciones malintencionadas de las multinacionales especializadas en biotecnología agrícola como Monsanto; según GMO compass, un grupo independiente de periodistas científicos europeos, como mínimo un 77% de la soja que se cultivó en todo el mundo en 2009 estaba modificada genéticamente. Para muchos consumidores preocupados por la salud se trataba de un motivo más para retirar la soja, en sus mil formas distintas, del menú diario.

La entrada en el nuevo milenio no ha disminuido el apetito por los alimentos novedosos, pero se han sustituido las algas marinas y la soja por alimentos más exóticos; en especial por la célebre quinua, un cultivo procedente de los Andes disponible en todo el mundo desde 2006, y que al igual que el amaranto pertenece a la familia de la cola de zorro. El año pasado, no había prácticamente ningún consumidor preocupado por la salud y la alimentación que no tuviera este cereal de color marrón blanquecino en su lista de la compra. Un contenido relativamente alto de proteínas y minerales convierte a la quinua –de nuevo– en un sustituto ideal de la carne. Además, permite a los granjeros pobres de Perú y Ecuador asegurarse un sueldo y el pan diario. Incluso las Naciones Unidas estaban tan convencidas de las propiedades nutricionales de la quinua, que nombraron 2013 «Año Internacional de la Quinua».

¿«ALIMENTOS BENEFICIOSOS» PARA LA SALUD Y LA ECONOMÍA MUNDIAL?

la subida desmesurada del precio de la quinua beneficia más a las multinacionales alimentarias que a los granjeros andinos.

Aunque la quinua sea realmente tan maravillosa para nuestra salud, como sucede con la espirulina y compañía, todavía queda por demostrarlo científicamente. Lo que sin embargo sí se puede asegurar, es que el precio de la quinua se ha disparado desde 2006, lo que beneficia más a las multinacionales alimentarias que a los granjeros andinos. A principios de 2013, un artículo del periódico británico The Guardian se apresuró a relacionar el boom de la quinua procedente de América del Sur (y sus consecuencias en la comunidad local) con la huella ecológica y geopolítica de los veganos. Estas declaraciones iniciaron un debate a escala mundial que llevó a la publicación de más de un millar de comentarios donde vegetarianos alterados, y personas contrarias a la quinua y a los veganos se acusaban los unos a los otros de la difícil situación en los Andes. Pero repentinamente la relación con las estrategias de marketing, la agricultura en países en desarrollo y los niveles de CO2 ya no convierten a la quinua en un plato poco saludable, ni a los veganos en neocolonialistas. La  cuestión, mucho más compleja, que nos planteamos es a qué podemos llamar realmente comer «de forma saludable».Ob ihr die Explosion des Quinoapreises auf dem Weltmarkt zugute kommt, ist fraglich.

LA RECETA SECRETA: COCINA REGIONAL Y DE TEMPORADA

el pan de trigo entero, las infusiones y la melaza pueden parecer pasados de moda, pero son saludables para nosotros y a largo plazo también para el medio ambiente.

Dado que muchos consumidores ya no se contentan con los «alimentos saludables» en términos de salud internacional, los nuevos alimentos deben llegar al nivel de superalimentos. Por desgracia este término se ha desacreditado hasta tal punto, que desde julio de 2007, se ha prohibido en el mercado alimentario de los Estados Unidos, ya que se carece de estudios científicos concluyentes que prueben sus efectos particularmente excepcionales en la salud. Entonces, ¿cómo puedes añadir una dieta más «saludable» sin seguir las modas de los superalimentos, e incorporando un nuevo y exótico descubrimiento culinario, desde las bayas acai a los lichis, a tu repertorio culinario cada mes? La receta secreta no es en realidad tan secreta: comprar producción local, cocinar con alimentos de temporada y tener una dieta variada. Las frambuesas y una gran cantidad de bayas acai están restringidas en invierno. Puede que el pan de trigo entero, las infusiones y la melaza puedan parecer alimentos pasados de moda, pero son saludables para nosotros y a largo plazo también para el medio ambiente.

Naturalmente, no significa que los amantes de la quinua tengan que abandonar completamente esas semillas ligeramente amargas, simplemente que no deberían añadirlas a cada sopa, guisado o ensalada que preparen. Una vez superada la histeria del marketing y el mito de la salud, se puede interpretar la nueva moda de añadir col rizada a batidos de frutas, guisados o a platos para picar, como un paso en la buena dirección. Al fin y al cabo, es difícil encontrar una verdura más tradicional del centro de Europa ¡tu abuela debería estar encantada!

Illus­tra­tio­nen: Tea­ser: (cc)d3­n3­v3r/Fli­ckr (Tum­blr); im Text: (cc) Brett L./Fli­ckr und (cc)Bio­ver­sity In­ter­na­tio­nal/Fli­ckr