Bayrou, últimos cartuchos para convencer

Artículo publicado el 16 de Abril de 2007
Artículo publicado el 16 de Abril de 2007

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La campaña electoral del “tercer hombre” en las presidenciales francesas es cada vez más frenética. A una semana de la primera vuelta de los comicios del día 22 de abril, los sondeos sitúan al candidato centrista en el 17%.

La tranquilidad reina en la estación del Este de París. Diez minutos antes de la salida del tren, la figura de François Bayrou se entrevé a lo lejos, y los fotógrafos se preparan para disparar sus flashes. Como una estrella de cine, dedica su mejor sonrisa e intercambia apretones de manos con conocidos y no tan conocidos. Sube al tren, vagón equivocado, vuelve a bajar. Finalmente, Bayrou encuentra su sitio. El tren arranca, rumbo a Reims [en el nordeste de Francia].

Durante el trayecto, Bayrou se muestra accesible concediendo entrevistas a la prensa. El discurso del candidato de la UDF (Unión para la Democracia francesa) no ha cambiado mucho desde el principio de la campaña electoral. El candidato centrista, hijo de una familia de agricultores de la provincia de Béarn [al pie de los Pirineos], se declara como “el único capaz de unir Francia”. Mostrándose como la alternativa a la tendencia bipolar entre el PS (Partido Socialista) y la UMP (Unión para un Movimiento Popular, conservador), Bayrou piensa que la sociedad política francesa “necesita un electrochoc”.

Nada más llegar, tanta cámara despierta la curiosidad de muchos de los transeúntes de la estación de Reims. Unas chicas preguntan: ¿Quién es, quién es? “Bayrou”, respondo. Ninguna reacción. “Uno de los candidatos a las presidenciales”, les aclaro. Después de la puntualización, las jóvenes ríen emocionadas y se dirigen al candidato para gritarle que tiene uno de los bajos del pantalón mal puesto. Pero el pequeño detalle estético vuelve a su sitio con sólo unos pasos de Bayrou.

¿Un candidato de izquierdas?

La visita del candidato al Elíseo empieza camino del Ayuntamiento. Allí, los obreros de la compañía de piezas de automóvil Chausson Outillage esperan a Bayrou para explicarle la quiebra de la empresa. Después de cruzar cuatro palabras, el líder centrista acepta modificar su itinerario para desplazarse a ver la fábrica. ¿Será por que Ségolène Royal la visitó una semana antes? En cuanto llegan, empieza el tour por las instalaciones ante la mirada atenta del candidato. Un trabajador de la empresa se me acerca y le pregunto si la visita influirá de alguna manera en su voto. “Ya veremos”, responde. “¿Y Sarkozy vendrá?”, pregunto. “No creo que se digne a venir, no le hace falta”, concluye con una sonrisa.

Durante la campaña electoral, Bayrou ha insistido en el papel del Estado Nacional o de una “Europa protectora”. Para hacer frente a la globalización, según el candidato de centro, “la UE tiene que proteger nuestras empresas” frente a los dos gigantes emergentes, India y China. No todos están convencidos de su discurso: “Aquí no hacemos política, aquí tenemos un problema”, susurra un trabajador de Chausson Outillage a un periodista.

Después del guiño al sindicato, el viaje continúa. Siguiente parada: rueda de prensa en la Brasserie Flo. Nada más llegar, un chico joven rompe el silencio: “Buen sitio habéis escogido, ya que sois de derechas”, le grita a Bayrou, refiriéndose al lujo del restaurante. El candidato sonríe e intenta aproximarse al joven quien, antes que Bayrou llegue a hablarle, empieza a pedalear su bicicleta y se marcha. Fin del incidente.

A lo largo de estos días de dura campaña electoral, Bayrou resta importancia a su descenso en los sondeos de intención de voto, después de haber subido como la espuma a principios de marzo. “Sólo hay un sondeo que cuenta, el día en que los franceses voten”, declara.

En un momento del turno de preguntas, Bayrou da el titular a los periodistas: “En algunos temas, soy más de izquierdas que el PS”. Para aclarar su afirmación, recuerda que fue el único candidato en oponerse a la privatización de las autopistas, mientras que el PS no hizo nada por impedirlo. ¿Un argumento lo bastante fuerte como para declararse de izquierdas?

Baño de masas

De la refinada Brasserie Flo al sobrio polígono industrial donde Bayrou terminará su jornada maratoniana. No se ven demasiados coches y los periodistas se preguntan si el pabellón que la UDF ha habilitado para el candidato estará vacío. Todo lo contrario. Naranja por doquier. En el interior del edificio, cerca de 3.000 simpatizantes del partido esperan inquietos a François Bayrou. Camisetas con las palabras sexy centriste dominan entre los jóvenes de la UDF.

Entre gritos y aplausos, Bayrou se dirige a su audiencia con frases que suenan familiares a los periodistas que hace cinco minutos han asistido a la rueda de prensa. “La sociedad francesa necesita cambiar”, empieza. “La inmigración no es la causa de todos nuestros males, es la consecuencia”, continua. Desde “saber vivir juntos” al “No” francés a la Constitución, pasando por el calentamiento del planeta y el hecho de que “el Estado no puede pagarlo todo”, Bayrou recorre todos los tópicos con un discurso rígido y preparado de antemano.

Un final inesperado

Después del baño de masas, la jornada en Reims termina pero la recta final de la campaña acaba de empezar. Después de la publicación de su libro Project d'espoir, el martes 3 de marzo presentó su programa electoral en rueda de prensa.

“Espero un final inesperado”, declara Bayrou cuando habla de los comicios. Mientras, los franceses se preguntan qué tipo de gobierno tendrán si Bayrou sale escogido. ¿Centro derecha o centro izquierda? “Se tienen que crear nuevas alianzas con una mayoría de centro”, no se cansa de repetir el “tercer hombre”. ¿Pero eso qué quiere decir exactamente? Si el candidato sale electo, tendrá que pactar para conseguir una mayoría en la Asamblea Nacional en las próximas elecciones legislativas, en junio de 2007. Ya se verá si estas “nuevas alianzas” que Bayrou intenta promover cumplen con las expectativas de lo electores que voten por la “alternativa”.