Becario sí… ¡pero no tonto!

Artículo publicado el 23 de Abril de 2008
Artículo publicado el 23 de Abril de 2008
Se llaman Generación Precaria o Fairwork. Desde 2005 estos europeos se manifiestan en contra de los abusos a los becarios en prácticas. ¿Ha cambiado su situación en los últimos años?

Desde París hasta Stuttgart, pasando por Bruselas, millares de becarios respondieron a la llamada de Generación Precaria el uno de abril de 2006m con un lema: “No trabajamos más gratuitamente, ¡rechaza las prácticas!”. En el origen de este primer movimiento europeo se encuentran el colectivo francés Generación Precaria, sus homólogos alemanes Fairwork y DGBstudent@work, junto con un grupo de becarios belgas. Unidos bajo el nombre Generación-P, denunciaban, y denuncian todavía, los abusos de las prácticas.

Agobiados siempre por los estudios cada vez más largos y por un mercado laboral cada vez más saturado, miles de jóvenes europeos multiplican sus periodos de prácticas mientras que los salarios de sus ‘contratos’ se reducen.

A la caza del trabajo camuflado

Julien, de 27 años, repasa su experiencia: un máster en economía en la facultad de Ciencias Políticas, seguido de siete periodos de prácticas, que le han dejado muchos recuerdos, en especial la inolvidable experiencia en un proveedor de acceso a internet: “administraba un presupuesto de comunicación de 270.000 euros, sin ser pagado ni dirigido”, cuenta este joven, miembro de Generación Precaria. Las prácticas al final de la carrera son jugosas para las empresas: seis meses de prácticas son cuatro o cinco veces más baratas que un empleado de pleno derecho con cargas sociales.

En la web del colectivo francés, los testimonios se acumulan. Las empresas que abusan de sus becarios son denunciadas. “Demasiadas prácticas son en realidad trabajos disfrazados”, afirma Julien. “Gracia a nuestra página web, les hacemos la tarea más difícil a las empresas que intentan explotar a sus becarios”, sentencia.

El 28 de septiembre de 2006, los becarios explotados franceses obtuvieron una primera victoria en el frente judicial. El antiguo director de una PYME parisina, especializada en auditorías y gestión de recepción de llamadas telefónicas, fue condenado a pagar una multa de 3.500 euros y 25.000 euros en compensación por empleo abusivo de becarios. La sociedad hacía trabajar a cinco becarios no remunerados en lugar de verdaderos trabajadores asalariados.

Imprecisión jurídica

En Europa, los becarios no se benefician de ningún estatus jurídico. Hasta ahora, su remuneración dependía de la voluntad de la empresa de acogida. Hoy, se les comienza a pagar.

En Francia, desde el uno de febrero de 2008, las becas en empresas de más de tres meses deben estar obligatoriamente pagadas, con un mínimo de 380 euros al mes. Insuficiente, según Generación Precaria. Con 380 euros, los becarios están todavía por debajo del umbral de pobreza: “¿Cómo alojarse en París cuando la familia se encuentra en otras ciudades, y cómo mantenerse durante esos numerosos meses de prácticas sin la ayuda de terceros? “, se pregunta este grupo.

Además, este nuevo decreto no se aplica cuando se trabaja para el Estado. “Una vez más, el Estado fija una regla pero pretende evitarla”, se indigna Lionel, de Generación Precaria. El ministerio de Asuntos Exteriores propone también cada año más de 200 prácticas no remuneradas: “Y los gastos del viaje corren a cargo de los becarios”, señala Lionel.

En Alemania, el ministerio de Trabajo y de Asuntos Sociales estudia una serie de medidas que aclaren la legislación para limitar los abusos. En 2005, la ausencia de datos no permitía hacer un análisis profundo del fenómeno. Hoy, un estudio realizado entre jóvenes de entre 18 y 34 años, revela que el 51% de los jóvenes que realizan sus primeras prácticas después de haber terminado su formación no están pagados. El 12% recibían una remuneración inadecuada y solo el 37% estaban bien pagados. Más de la mitad dependían económicamente de terceras personas durante su práctica, el 30% se sentía explotado.

La unión hace la fuerza

Todos vestidos de negro, con máscaras blancas sobre la cara: los miembros de Generación Precaria saben cómo llamar la atención. “El anonimato es obligatorio entre nosotros, que no tenemos derechos, ni estatus ni salario, y pueden tirarnos como a un Kleenex”, explica Guillaume, de 32 años, veterano becario de la prensa. Cada manifestación está pensada al milímetro. Los eslóganes chocantes (“¡Sé becario y cállate”!) están listos para ser difundidos por los medios de comunicación. Y los periodistas no se hacen de rogar, después de la primera manifestación del colectivo en 2005. “Su batalla también es la nuestra”, cuenta Najiba, una joven periodista. “la precariedad de las prácticas no se ha terminado… ¡Los periodistas lo sabemos bien!”, comenta.

Las máscaras se repiten al otro lado del Rin, en Alemania. El pasado mes de noviembre, los becarios de la Berlinale se manifestaron igualmente, con las caras tapadas, para protestar contra el sueldo de de 400 euros mensuales que recibían. Una cantidad que es “ la media” del dinero recibido por las prácticas, indica Mayday Berlin-Hamburg, “pero que no permite cubrir los gastos de un mes”. Así lo explica el colectivo en su campaña ”mir reicht’s… nicht!” (“¡Porque no es suficiente!”). “¿Será la pobreza el precio del glamur?”, se pregunta.

Una vez se ha pasado el impacto en los medios, no es fácil movilizar a los becarios a largo plazo. Ni crear un grupo de presión europeo. “La cultura del becario está muy arraigada en Francia, en Alemania o en Bélgica”, afirma Séverine, de 30 años, “ser explotado es considerado como algo normal cuando se es joven, se cree que es un paso obligado”, explica esta antigua alumna de ingeniería. “Nosotros hemos dado la voz de alarma”, afirma Anna de Mayday Berlin-Hamburg. “¡Pero todos los jóvenes no se han despertado todavía!”, concluye.

Fotos: Portada/Texto - Generación precaria, Generazione mille euro