Bélgica: el laboratorio lingüístico

Artículo publicado el 16 de Enero de 2006
Artículo publicado el 16 de Enero de 2006
¿Las frecuentes tensiones entre Valonia y Flandes hacen de Bélgica y de sus tres lenguas oficiales, el neerlandés, el francés y el alemán, el laboratorio fallido de una Europa multilingüe utópica?

El “país llano”, tan estimado por Jacques Brel, ha festejado hace poco sus 175 años de existencia y sus 25 años de federalismo. Entre la Constitución de 1831 y la de 1993, el status de las lenguas se ha transformado radicalmente y, de un Estado unitario, Bélgica ha pasado a convertirse en un Estado federal. En el momento de su independencia en 1830, el gobierno proclamó la “libertad para el empleo de las lenguas”. Asomándonos de cerca, descubrimos que enseguida se adoptó el francés como única lengua oficial reconocida. Y eso que la mayoría de la población belga tenía como lengua materna, o el neerlandés en su forma dialectal (flamenco, brabanzón o limburgués) o uno de los idiomas derivados del latín (valón, picardo, loreno…, etc.). ¿Por qué se escogió el francés? En el espíritu de las elites dirigentes la lengua de Molière encarnaba un factor de unidad nacional e independencia con respecto a los Países Bajos además de gozar de un gran prestigio como idioma de “las luces”. La negación del reconocimiento a los dialectos hablados por la población -particularmente de los dialectos neerlandeses- produjo graves discriminaciones, origen del resentimiento flamenco respecto a la lengua francesa.

Bilingüismo oficial

El año 1873 constituye una fecha muy importante ya que marca el reconocimiento, en el plano jurídico, del bilingüismo en el reino de Bélgica. Después de 1919, la gran mayoría de los flamencos desean que el neerlandés sea utilizado como lengua en la administración, la enseñanza y las universidades. De ahí surge el compromiso de división lingüística de 1921. El gobierno reconoce el monolingüismo territorial y crea tres regiones lingüísticas: Flandes, donde se habla el neerlandés, Valonia, donde se habla el francés y una pequeña región de habla germana.

A partir de los años 60, las querellas comunitarias entre flamencos y valones se multiplican: algunas voces se elevan en el sur del país para reclamar más autonomía para Valonia en materia económica, mientras que las reivindicaciones flamencas se referían sobre todo a cuestiones culturales. No es sino hasta 1962, con el voto de las leyes Wilson, cuando se fija de una vez por todas la frontera lingüística entre Flandes y Valonia y prevé igualmente acomodamientos para flamencos y valones residentes en comunas mixtas, llamadas comunas con facilidades.

Monolingüismo territorial

La cuestión de la Universidad Católica de Lovaina en 1967, desemboca en una grave crisis política. Se necesitará esperar a las reformas constitucionales de 1970-1971, y más tarde a la de 1980 para que Bélgica se transforme en un Estado autonómico y regionalizado. Más tarde aún, en 1989 y 1994 se colmará la creación de un Estado federal. El principio de la separación territorial de las lenguas será, en adelante, blindado por la división del país en cuatro zonas o regiones lingüísticas.

Bélgica cuenta hoy con tres lenguas oficiales (el neerlandés, el francés y el alemán), tres comunidades (la Comunidad francesa, La Comunidad neerlandesa y la Comunidad germanófona) y tres regiones (La Región Flamenca, la Región Valona y la Región de Bruselas-Capital). En 1980, las competencias de las regiones fueron definidas: ordenación del territorio, alojamiento, política económica…, etc. La enseñanza forma parte de las competencias de cada comunidad desde 1988. En 1993, el gobierno federal les atribuyó la agricultura, el comercio exterior y los programas sociales, aumentando los medios financieros de gobiernos y parlamentos regionales y de cada comunidad. Desde 2001, las competencias financieras han sido aún más reforzadas.

Se calcula que, sobre 10 millones de habitantes, un 60% es neerlandófono y un 40% francófono. Una minoría de alrededor de 67.000 personas habla la tercera lengua, el alemán. En la actualidad, mientras que los partidos francófonos defienden un statu-quo institucional, los partidos flamencos, beneficiados por el dinamismo económico de la región de Flandes y empujados por su partido de extrema derecha Vlaams-Blok, ilegalizado en noviembre de 2004 después de que el Tribunal Supremo del país lo definiera como grupo criminal incitador a la xenofobia y al racismo. Ahora se llama Vlaams Belang y sigue reclamando la secesión de Flandes de Bélgica, un país -este- que definen como "construcción artificial por la minoría socialista francófona de Valonia". Si Bélgica tiene problemas con tres lenguas, como podrá Europa salir adelante con 20?

Lenguas aparte

Francia, cuya única lengua oficial es el francés, consagra en la ley Toubon de 1994, la enseñanza obligatoria del francés. Dialectos regionales como el bretón y el corso, enseñados en algunos establecimientos escolares, no disponen de reconocimiento oficial y Francia todavía rechaza ratificar la Carta europea de las lenguas regionales minoritarias que consagra el derecho imprescriptible de practicar una lengua regional en la vida privada y pública. En España, la Constitución de 1978 reconoce como lenguas co-oficiales en las regiones, el catalán, el vasco y el gallego, en condiciones de igualdad con el castellano. En el Reino Unido, el escocés está reconocido como lengua oficial en Escocia, y el galés en País de Gales. Todos estos dialectos regionales son enseñados en las escuelas y utilizados en la administración junto con el inglés.