Bélgica, ¿y ahora qué?

Artículo publicado el 25 de Junio de 2010
Artículo publicado el 25 de Junio de 2010
Separatismo, independentismo, comunitarismo... Todos esos ‘ismos’ se le atribuyen a Bart de Wever. ¿Acaso la victoria del líder de la Nueva Alianza Flamenca (N-VA) el pasado 13 de junio, que obtuvo 28,3% de los votos del electorado flamenco, significa el fin de la unidad belga? Nada de eso.
Vincent Laborderie, investigador de la Universidad Católica de Lovaina (UCL), calma los ánimos de los alarmistas y esboza un retrato de la Bélgica post crisis

cafebabel.com: ¿Cómo han percibido los belgas francófonos el triunfo de la Nueva Alianza Flamenca (N-VA) de Bart de Wever?

Vincent Laborderie: La victoria de Bart de Wever no ha sido una sorpresa para ellos, era algo que se veía venir. La amplitud de la victoria, por el contrario, sí que ha sorprendido. Pero enseguida se ha constatado, afortunadamente, que la mayoría de los votantes de N-VA no quieren el fin de Bélgica, sino que han votado por este partido creyendo que era la mejor forma de desbloquear la situación. La reacción de los partidos francófonos tras la elección comienza, además, a darles la razón: mientras que los francófonos han criticado duramente a Bart de Wever durante la campaña, lo que, en parte, explica su éxito, ahora se le considera como alguien pragmático y constructivo con quien se van a alcanzar acuerdos.

cafebabel.com: Los partidos vencedores de las elecciones en Flandes y en Valonia parecen dispuestos a encontrar un marco de acuerdo, ¿pero cuál?

El eslogan: "Pensar, atreverse, actuar"Vincent Laborderie: Ambas partes han planteado un cierto número de exigencias durante la campaña que no serán satisfechas: el reparto de las competencias en seguridad social o la supresión de la región de Bruselas (por parte del N-VA) o la ampliación de Bruselas (por parte de los francófonos). Estas medidas son inaceptables por la otra comunidad. En cambio, parece que actualmente la situación se orienta hacia una transferencia de competencias bastante importante del estado federal a las regiones y comunidades y hacia la escisión de la circunscripción Bruselas-Hal-Vilvoorde (BHV), como solicitan los flamencos. En contrapartida, se afrontará el principal reclamo de la campaña del Partido Socialista (PS) francófono, la refinanciación de la región de Bruselas. Hay que destacar que el PS, gran vencedor entre los francófonos, no se opone a una regionalización de las competencias. Hay una tendencia regionalista en su seno y, como son mayoritarios en Valonia, probablemente no verán con malos ojos la transferencia de competencias hacia una zona que dominan y que piensan seguir manteniendo en el futuro. La paradoja sería que los francófonos le concedieran hoy a Bart de Weber lo que ayer le negaban a Yves Leterme, que era bastante más moderado.

cafebabel.com: El socialista Elio Di Rupo, que ha conseguido 36,5% de los votos francófonos, ¿es la mejor opción como Primer Ministro?

"Sigo considerando una trama la intención de de Weber de proponerlo para el puesto de Primer Ministro", advierte LaborderieVincent Laborderie: Sigo considerando una trampa la intención de Bart de Weber de proponer a Di Rupo para ese puesto. Si bien su imagen ha mejorado en Flandes, también es verdad que el presidente del Partido Socialista francófono desde hace más de 10 años encarna, a ojos de la opinión flamenca, todas las caricaturas que se asocian con Valonia: paro, pobreza, clientelismo y corrupción; además de ser el partido de gobierno más izquierdista de Europa, mientras que en Flandes se vota mucho a la derecha. Elio Di Rupo no habla neerlandés lo suficientemente bien como para ser Primer Ministro, pero son sobre todo los “asuntos” del PS valón los que deberían hablar por sí mismos. Así será fácil para la prensa flamenca recordar que Elio Di Rupo era presidente del PS cuando sucedieron los hechos y que no supo, o no quiso, impedirlos. Creo que Bart de Weber sabe muy bien todo eso. Calcula que con Di Rupo como Primer Ministro, los flamencos verán a Bélgica cada vez más como un país extranjero, relacionado con prácticas dudosas y se despegarán emocionalmente. Por el momento, siguen apegados a Bélgica y eso constituye el principal obstáculo para la independencia de Flandes, que sigue siendo el objetivo final de la N-VA.

cafebabel.com: ¿Qué piensan los jóvenes de ambas partes, quienes se ven obligados a acudir a las urnas?

"El objetivo final de la N-VA sigue siendo la independencia de Flandes"

Vincent Laborderie: Se muestran igual que el resto de la población: incrédulos, ya que no comprenden, porque no quieren, mucho de lo que está en juego y están bastante desilusionados con la política. Los flamencos están menos preocupados que sus mayores acerca de las querellas comunitarias. Paradójicamente, muchos han votado a De Wever porque están hartos de estas historias. Como Alexander de Croo, Bart de Weber aparece como un hombre nuevo que hace lo que dice y dice lo que hace. Y que habla claro y sin rodeos, contrariamente a la mayoría de los políticos belgas, ya sean flamencos o francófonos.En Bélgica, el voto es obligatorio. Sin embargo, la abstención y el voto en blanco nunca han sido tan elevados. En todo el reino, se ha alcanzado un 16% de votos no expresados, con un máximo de 21% en Bruselas. Se ha llegado a la misma tasa de abstención que en Francia en las presidenciales de 2007. Y eso teniendo en cuenta que en Bélgica el voto es obligatorio y se había presentado esta elección como crucial para el futuro del país. Pero, sobre todo entre los francófonos, la campaña ha sido aburrida y no ha presentado gran interés. El desamor de los belgas por la política es patente y preocupante. Más que por hacer una reforma del Estado, habría que preocuparse por este abismo creciente entre la población y los políticos.

Foto:  Principal: ©saigneurdeguerre/Flickr; Bar de Wever ©houbi/Flickr; Elio di Rupo y su lego : ©joszijnsite/Flickr