Belgrade Off: el compromiso de los jóvenes alternativos serbios

Artículo publicado el 15 de Junio de 2012
Artículo publicado el 15 de Junio de 2012
“La ciudad blanca” está en plena efervescencia artística y cultural. Una minoría activa, deseosa de aprovechar los espacios públicos parados, vehicula la emergencia de esta off culture o cultura alternativa. Se trata de diferentes centros culturales, ONGs u ocupantes de edificios vacíos que intentan dar una imagen moderna de su ciudad.
Os presentamos esta nueva generación, comprometida activamente con la off culture.

Todos recuerdan el epicentro del movimiento underground en Belgrado, el ClubAkadamia , en la obra This is Serbian calling de Matthew Collin. Hoy, aquel grupo de jóvenes estudiantes de arte ha crecido y se ha extendido por diversos espacios de la ciudad proponiendo actos culturales, exposiciones, conciertos, debates, etc. Dobrica me presenta a estos jóvenes activistas mientras deambulamos precisamente por estos rincones atípicos, reflejo de la expansión de la cultura serbia moderna. En el centro de la ciudad, Dobrica se para prácticamente en cada esquina para saludar y empiezo a entender la popularidad y el alcance del compromiso de este treintañero que actualmente lucha por abrir los lugares públicos de Serbia a las iniciativas ciudadanas. En 2009, con su campaña “abrid los espacios públicos”, lanzada en colaboración con las instituciones de la ciudad y diversos grupos de jóvenes, se proponía buscar soluciones para aprovechar los lugares vacíos. A través de la sensibilización ciudadana, estos jóvenes intentan ampliar este activismo cívico pese a la desidia de los políticos.

“El activismo es el optimismo del pesimismo”

93 Bulevar Kralja Alexander. En este local, antes destinado a la producción depelículas y hoy reconvertido en el centro de juventud Vega, se organizan discusiones y debates bajo la dirección de dos chicas, Dubrawka y Jovana. El tema de la reunión del día anterior era precisamente el futuro del local. Como subraya Jovana, “en Serbia, hasta para las organizaciones pequeñas los impuestos son muy elevados”, por lo que no disponen de suficientes contribuciones de particulares para garantizar la continuidad del centro. El local acoge igualmente unas treinta personas que han lanzado al aire la No radio, una radio en Internet para promover la joven escena alternativa. Se habla de sociedad, de cultura. Se ayuda a la juventud serbia a enriquecer su entendimiento sobre las culturas que la rodean. En lo que respecta a la cultura de Belgrado, Jovana prefiere hablar de entusiasmo más que de optimismo: en esta microesfera las ideas vienen de todos, aunque Jovana admite que solo una minoría puede involucrarse siempre activamente en la organización de los actos.

Y es que en Belgrado parece existir cierto éxodo entre los artistas que no hace sino reflejar la fuerte tendencia de los jóvenes a irse. Se estima que, entre 2001 y 2011, unos 30. 000 jóvenes serbios emigraron a falta de trabajo o de oportunidades profesionales en su área. Entre la catedral Sava y el casco antiguo, el KC Grad acoge durante 10 días la obra de una decena de escultores contemporáneos. Aunque algunos de ellos aceptan de buen grado que “todo pasa primero por la cultura underground”, muchos lamentan la falta de medios para “tener la oportunidad de crear más proyectos ambiciosos” y sueñan con otros horizontes: Asia, Europa occidental o Escandinavia traen a menudo a los oídos la música de la tierra prometida.

Un compromiso en verde

Según su página web, es más bien un lugar en el que se organizan tardes de reggae, ska, grunge y eventos como Belgrade Beer Fest en 2008.Otra alternativa para muchos jóvenes artistas es optar por quedarse para hacer de su compromiso, en este caso con la ecología, una especie de mantra. En el barrio de Ada Huja. familias y paseantes caminan tranquilamente a orillas del Danubio. Se huele el aroma de un lugar recién construido, rodeado por amplios terrenos en barbecho. En este nuevo espacio verde se encuentra una peculiar cabaña que, con su forma circular, su techo de madera y hierba y sus paredes de paja atrae poderosamente mi atención. Se trata de una creación original de dos responsables de la ONG KultUrban, Tatjana y Dragan, una joven pareja orgullosa de haber conseguido llevar a buen puerto la construcción de esta casa ecológica de consumo reducido gracias al uso de fuentes de energía renovables. Un proyecto que refleja su voluntad, en palabras de Dragan, de crear, con poco dinero, un espacio innovador y respetuoso con el medio ambiente. Algo que ya se ha visto casi totalmente cumplido puesto que, tras haber organizado desfiles de moda ecológicos y talleres artísticos y pedagógicos junto con las escuelas de la ciudad para recaudar fondos, esta casa hobbit constituye su proyecto más importante desde que han creado la ONG.

De nuevo en la ciudad, parece que hemos vuelto a la época de los botellones españoles. Pero nada de eso. El tramo entre la plaza Nikola Pasic Square y la calle Nusiceva ha adquirido una nueva dimensión desde el pasado abril. “La juventud tiene que expresarse”, declara una mujer que pasa por ahí. Aunque las opiniones de los vecinos están divididas, los que se quejan porque no podrán aparcar más su coche tendrán que acostumbrarse. El colectivo Mikroart por fin ha podido sacar a la luz - tras año y medio de largos trámites- esta galería en la calle. Danilo Vukovic no oculta su entusiasmo por la inauguración de su exposición,“Kunstleri Pariz-beograd”. “París y Belgrado son ciudades cercanas”, me confía. Con sus pegatinas y fotos superpuestas, este artista muestra la nostalgia de una época de despreocupación en la que se mezclan amigos, infancia, miedo o amor, una época en la que la inquietud no existía.

Ocupa algo

La expresión artística sigue siendo para los jóvenes de Belgrado un auténtico leitmotiv pese a las vicisitudes sociales o económicas. El centro cultural Bigz, una enorme nave abandonada donde había una industria editorial, se ha transformado en un lugar obligado de la nueva escena serbia. El Bigz concentra estudios públicos que los artistas pueden alquilar. Aquí conozco a Srdjan, un joven serbio de 22 años que cambia los toms de su batería para el concierto de esta noche y conjuga trabajillos, estudios y pasión por la música, de la que sueña vivir un día. Por unos 300 euros al mes, alquila un estudio con su grupo, pero para él la música no tiene precio. Bajo al sexto piso. Se pasa del punk a la música electrónica y los locales se convierten en bares públicos por donde corre la Rakija. Esta minoría de jóvenes comprometidos ha aprendido a dinamizar los espacios públicos abandonados para abrir las mentalidades, para mostrar a su ciudad que este compromiso les atraerá una imagen activa y moderna. Esfuerzo mediante, necesitarán también mucha energía y motivación para conseguir hacer de Belgrado una ciudad cultural europea.

Srdjan, 22 ans, en el centro cultural Bigz.

Muchas a cafebabel Belgrado

Este artículo forma parte de Orient Express Reporter II, una serie de reportajes sobre los Balcanes que ha sido desarrollada por cafebabel.com entre 2011 y 2012. Este proyecto ha sido cofinanciado por la Comisión Europea y cuenta con el apoyo de Allianz Kulturstiftung.

Todas las fotos: © Alpin Charbaut para Orient Express Reporter II en Belgrade.