Benedicto XVI en Polonia

Artículo publicado el 25 de Mayo de 2006
Artículo publicado el 25 de Mayo de 2006

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El papa Benedicto XVI visita hoy Polonia por primera vez desde que falleció su antecesor Juan Pablo II, quien dejó un legado que aún perdura en la memoria.

El 2 de abril de 2005 falleció el papa Juan Pablo II y toda Polonia estuvo de duelo. El país se paralizó, atentos todos al televisor que desgranaba los detalles de su muerte y de su sepelio posterior minuto a minuto. Se decidió detener la emisión de anuncios publicitarios, y hasta la MTV polaca suspendió sus emisiones durante 48 horas. La prensa nacional acuñó de pronto una nueva expresión: ‘La generación Juan Pablo II’, para referirse a los jóvenes que no conocían un mundo sin este papa.

Visita con controversia

Entretanto, las cosas han cambiado mucho. La primera visita de Juan Pablo II a Polonia en 1979 se produjo durante la era comunista, y su palabra era un rayo de esperanza para sus compatriotas. Hoy, sin embargo, la visita de Benedicto XVI parece caer como entre negras nubes.

Después de Malta, Polonia es probablemente el país más católico de Europa, y la visita del papa no va a pasar desapercibida. Los comentaristas polacos consideran esta etapa una oportunidad para el nuevo papa de independizarse de la sombra de Juan Pablo II y alojarse en el corazón de los polacos. Roman Giertych, el ministro de educación y líder del partido nacionalista de derechas LPR (Liga Polaca de las Familias), incluso decidió suspender la jornada escolar el viernes siguiente esperando que los niños apreciaran la trascendencia del momento.

A pesar de esta posibilidad crucial, ciertos acontecimientos recientes han convertido esta visita en algo más complicado de lo esperado. Michal Czajkowski, uno de los clérigos más apreciados de Polonia, está en el punto de mira por haber colaborado presuntamente con los servicios secretos comunistas durante 24 años. Esto incluye la información sobre Jerzy Poplielszko, el entonces famoso clérigo del sindicato Solidaridad, brutalmente asesinado por el régimen más tarde. Mientras Czajkowski ha dimitido de sus funciones, el incidente ha desvelado de nuevo la más que dudosa Historia de la Iglesia en Polonia.

Otra cuestión que despierta recelos es la visita que Benedicto XVI quiere hacer a Auschwitz el 28 de mayo, pues numerosas asociaciones de judíos han expresado su descontento porque rezará en alemán en dicho lugar. Dicho esto, los polacos no se sienten muy concernidos por la polémica y prefieren ver la visita como una oportunidad de unir a los católicos.

¿Censura o respeto?

Lo más relevante para los que no sean polacos puede ser la censura en los medios de televisión sobre los anuncios comerciales, a parte de la prohibición total de venta de alcohol aprobada por el Gobierno durante todo el tiempo que dure la visita papal en las ciudades que visite. United Press publica: “Los censores polacos prohíben las vulgaridades durante la visita papal”. Una visita durante la cual el público de Polonia no podrá ver anuncios con contenido erótico, ni sobre tampones o papel higiénico. Los medios extranjeros han presentado esto como una autocensura que recuerda ominosamente la censura de la era comunista.

Las cosas se ven de otro modo dentro del país. Zbigniew Badziak, el director de programación publicitaria de TVP, una cadena pública de televisión, afirmó que los anuncios publicitarios podrían interferir “con el carácter sublime de los eventos retransmitidos”. En Polonia no se ve como censura; es un gesto de respeto hacia el papa.