“Berberian Sound Studio”: deconstruyendo el “giallo”

Artículo publicado el 15 de Noviembre de 2012
Artículo publicado el 15 de Noviembre de 2012
Una de las películas más esperadas en Sitges fue precisamente uno de los principales exponentes de cine europeo que veríamos en el 45º Festival de Cine Fantástico de Cataluña. Cine inglés que dignifica, en la distancia, el celuloide italiano más subversivo.

Berberian Sound Studio (Peter Strickland, 2012) es un homenaje —uno de tantos— al llamado giallo (amarillo): nombre con el que se conoce al cine de terror italiano de los años setenta. Un estilo que formó una extensísima escuela de la que surgieron genios incontestables no ya solo del cine de terror, sino del séptimo arte en general como Dario Argento (quien, por cierto, presentaba en el festival su descocada Drácula 3D) o Lucio Fulci.

Las influencias del giallo en el cine de terror son extensas y todavía presentes en prácticamente todo este género: desde el recurrente cine de suspense basado en el típico asesino con cuchillo, pasando por el subgénero slasher, hasta el muy de moda torture porn. Sin embargo, lo que hace especial a Berberian Sound Studio es que su acercamiento al giallo es más explícito: tan explícito que fija su mirada en la elaboración de estas películas.

El protagonista de esta obra se trata de un ingeniero de sonido inglés que es contratado por un excéntrico director de cine de terror italiano para que sonorice su última película. Ya desde un primer momento, en esos primeros instantes en los que se establece el pacto entre la película y el espectador, el metalenguaje va más allá del propio argumento de la película. Ya que la historia es un homenaje al hacer de estas películas, el propio filme es un extraño ejercicio cinematográfico en el que se deja a un lado la narrativa convencional para presentarse como un agobiante sueño en el que el espectador viaja junto al protagonista hacia lo más profundo del propio lenguaje del celuloide. Es tan meta —ese término tan de moda gracias a su presencia cada vez más acusada en televisión (Community o 30 Rock, entre otros)— que incluso en el punto álgido de la película se permite varios minutos de desubicación casi brechtiana. Todo un goce, vaya.

El británico se estrenó en la categoiría de largometrajes con “Katalin Varga” (2009), galardonada con el premio al descubrimiento del año de la Academia de Cine Europeo.

A ratos más cerca del cine experimental e incluso del documental, Berberian Sound Studio es una pieza de arte que, evidentemente, no se puede juzgar como si de una película convencional se tratara. Hay que esforzarse, pero la recompensa lo merece. Una de esas obras que se quedan grabadas a fuego en la retina entre sus oníricos sonidos y la enigmática interpretación del fabuloso Toby Jones.

La película fue recibida en Sitges entre —impertinentes— pitidos, pero también aplausos de aquellos que se esforzaron en sumergirse en este universo peculiar y extraño, que busca dignificar una manera de hacer cine que, ciertamente, ya ha desaparecido.

Imágenes: portada, © cortesía de la página oficial en Facebook de Berberian Sound Studio; texto, © Artificial Eye. Vídeo: ArtificialEyeStudio/YouTube.