Berlín en quince miradas

Artículo publicado el 30 de Junio de 2014
Artículo publicado el 30 de Junio de 2014

Berlín es una de las ciudades más completas de Europa. El deseo de romper con su pasado reciente ha configurado una ciudad multicultural llena de vida por todas sus esquinas. Músicos, pintores, fotógrafos, activistas... Todo el mundo tiene un lugar en la capital alemana y con esta fotogalería nos aproximamos a una pequeña parte representativa del inmenso tejido joven que puebla Berlín.

Ani­ma­ción de papel

En el ba­rrio de Kreuz­berg en­con­tra­mos el es­tu­dio de Cris Wie­gandt, una ar­tis­ta bra­si­le­ña de as­cen­den­cia ale­ma­na cria­da en São Paulo. Pro­ce­den­te de Ham­bur­go, ate­rri­zó en Ber­lín con sus ob­je­tos tra­ba­ja­dos en papel. Cris tra­ba­ja con ob­je­tos en papel que pos­te­rior­men­te, den­tro de un es­ce­na­rio tam­bién crea­do por ella, anima a tra­vés de fo­to­gra­fía y téc­ni­cas de stop-mo­tion. Es una de las di­se­ña­do­ras y ar­tis­tas de ani­ma­ción más im­por­tan­tes en la ciu­dad ale­ma­na y ha re­ci­bi­do en­car­gos de gente tan im­por­tan­te como Dis­ney o Ni­cke­lo­deon.

Col­me­nas de ar­tis­tas

En Ber­lín no es di­fí­cil en­con­trar "col­me­nas de ar­tis­tas". Sin salir del ba­rrio de Kreuz­berg en­con­tra­mos una de ellas, Glo­gauair. Fun­da­da en el año 2006 por Chema Al­var­gon­za­lez, es una re­si­den­cia  donde pin­to­res, es­cul­to­res, di­se­ña­do­res, fo­tó­gra­fos, etc. com­par­ten es­pa­cios co­mu­nes entre ellos, donde se re­la­cio­nan, crean­do un am­bien­te muy pro­pi­cio para el desa­rro­llo crea­ti­vo. En la misma re­si­den­cia tie­nen su ha­bi­ta­ción-es­tu­dio. Pero Glou­gair no li­mi­ta su fun­ción a un mero re­ci­pien­te de ar­tis­tas: tam­bién pro­mo­cio­na a los ar­tis­tas que allí re­si­den  y los in­tro­du­ce en el cir­cui­to ar­tís­ti­co ber­li­nés. En la ima­gen, la ar­tis­ta sur­co­rea­na Kim Hyun Kyung pinta uno de sus cua­dros en su es­tu­dio den­tro de la re­si­den­cia Glou­gair.

True­ques y libros en cas­te­llano

Una pro­pues­ta di­fe­ren­te den­tro de las cien­tos de li­bre­rías que pue­blan Ber­lín: Bartleby & Co, una li­bre­ría es­pa­ño­la en la ca­pi­tal de la len­gua ger­ma­na. Ana S. Pa­re­ja y Adrián del Al­fon­so son dos jó­ve­nes es­pa­ño­les que han lo­ca­li­za­do en un solo punto algo di­fí­cil de en­con­trar en la ca­pi­tal ale­ma­na: li­bros en cas­te­llano. Pero Bartleby & Co es mucho más: mú­si­ca, lec­tu­ras o un mer­ca­di­llo de true­que son al­gu­nas de las ac­ti­vi­da­des que se rea­li­zan en esta pe­que­ña li­bre­ría de la calle Bopps­tras­se

Mú­si­ca en medio del trá­fi­co

Ha­blar de Ber­lín es ha­blar de mú­si­ca: se en­cuen­tra por todas sus es­qui­nas. Desde un so­li­ta­rio vio­li­nis­ta en Unter de Lin­den, pa­san­do por un can­tau­tor en el metro o in­clu­so, como en la ima­gen, un con­cier­to con ba­te­ría in­clui­da en el cruce entre Kreuz­berg y Frie­dri­chs­hain. Lo que en otras ciu­da­des puede re­sul­tar ex­tra­ño e in­clu­so te­me­ro­so ante las au­to­ri­da­des, en Ber­lín se desa­rro­lla con na­tu­ra­li­dad.

Ber­lín suena a te­chno 

Y si ha­bla­mos de Ber­lín y de mú­si­ca, in­du­da­ble­men­te la ecua­ción se re­suel­ve con una pa­la­bra: te­chno. Los me­jo­res clubs de la ciu­dad re­ci­ben a los más se­lec­tos Djs de toda Eu­ro­pa. 24 horas al día, siete días a la se­ma­na hay algún dj pin­chan­do te­chno en algún club de Ber­lín. 

Con­vi­ven­cia

Con la caída del muro de Ber­lín y la des­com­po­si­ción de la RDA, mul­ti­tud de es­pa­cios que­da­ron va­cíos en la ciu­dad. A par­tir de la ocu­pa­ción de  los mis­mos por in­di­vi­duos y co­lec­ti­vos, se creó toda una sub­cul­tu­ra de cen­tros so­cia­les ocu­pa­dos hasta con­ver­tir a Ber­lín en una re­fe­ren­cia en la con­vi­ven­cia y su­per­vi­ven­cia de estos es­pa­cios que, en otros lu­ga­res de Eu­ro­pa, no ha sido po­si­ble. Desde la Ri­gaer S­tras­se, con­si­de­ra­do el epi­cen­tro okupa en Ber­lín, pa­san­do por la Köpi en Köpe­ni­cker S­tras­se.

Ac­ti­vis­mo ciu­da­dano

Ber­lín tam­bién es una ciu­dad para el ac­ti­vis­mo: todo tipo de co­lec­ti­vos so­cia­les y po­lí­ti­cos se dan cita en la ciu­dad, al­zan­do sus reivin­di­ca­cio­nes a tra­vés de ac­cio­nes, de­ba­tes, con­fe­ren­cias, etc. Una de ellas es Zwangsräumun­gen verhin­dern, que lucha con­tra los desahu­cios y la gen­tri­fi­ca­ción en Ber­lín. En la ima­gen, una ac­ción rea­li­za­da en el cen­tro de Ber­lín con­sis­ten­te en la co­lo­ca­ción de cru­ces por cada uno de los fa­lle­ci­dos cuyo fatal desen­la­ce está re­la­cio­na­da con un lan­za­mien­to hi­po­te­ca­rio.

Al­ter­na­ti­vas Eu­ro­peas

Hilde y Lu­ci­le son dos jó­ve­nes ber­li­ne­sas preo­cu­pa­das por el desa­rro­llo de cues­tio­nes de gé­ne­ro, LGBT, igual­dad, mi­gra­cio­nes, de­mo­cra­cia o re­cur­sos na­tu­ra­les en las po­lí­ti­cas de la UE. Ellas for­man parte de Eu­ro­pean Al­ter­na­ti­ves, una aso­cia­ción tran­seu­ro­pea que lucha por lo­grar a una Eu­ro­pa donde que­pan todas estas cues­tio­nes. Con base en va­rias ciu­da­des eu­ro­peas, la de Ber­lín es una de las más im­por­tan­tes. 

Un ae­ro­puer­to para todos

El ae­ro­puer­to de Tem­pel­hof dejó de fun­cio­nar en 2008 . Tras va­rios meses ce­rra­do, en 2009 los ve­ci­nos to­ma­ron el ae­ro­puer­to tras una ma­si­va ma­ni­fes­ta­ción en la que re­cla­ma­ban el es­pa­cio para los ciu­da­da­nos de Ber­lín. Fi­nal­men­te, el ayun­ta­mien­to de la ciu­dad ha­bi­li­tó unas en­tra­das y el man­te­ni­mien­to del mismo. En él se desa­rro­lla­ban todo tipo de ac­ti­vi­da­des al aire libre por gente de todas las eda­des. En 2012 el go­bierno local lanzó un plan ur­ba­ni­za­dor para cons­truir en el par­que. Pero una gran opo­si­ción a tra­vés de Tem­pel­hofer Feld 100 % se­gui­da de una re­co­gi­da de fir­mas para pedir un re­fe­rén­dum (150.000) y el mí­ni­mo de votos su­fi­cien­tes fa­vo­ra­bles al man­te­ni­mien­to del par­que como es­pa­cio pú­bli­co (más de 700.000 votos) que­bra­ron las ideas es­pe­cu­la­do­ras y die­ron una vic­to­ria al pue­blo.  

Huer­tos ur­ba­nos 

La cul­tu­ra de los huer­tos ur­ba­nos se ha ex­ten­di­do por toda la ciu­dad en la úl­ti­ma dé­ca­da.  Den­tro del par­que de Tem­pel­hof se en­cuen­tra uno de los más im­por­tan­tes. En él, en su ma­yo­ría jó­ve­nes toman con­tac­to con la na­tu­ra­le­za co­se­chan­do sus pro­pias hor­ta­li­zas o plan­tas.

Cul­ti­vos eco­ló­gi­cos en el solar des­ha­bi­ta­do 

El huer­to ur­bano de Ber­lín más co­no­ci­do es el Prin­zessinengär­ten. Donde antes había un solar aban­do­na­do du­ran­te dé­ca­das, ahora hay todo tipo de plan­tas y cul­ti­vos eco­ló­gi­cos. Los ve­ci­nos del ba­rrio, or­ga­ni­za­dos, to­ma­ron este lugar aban­do­na­do y le die­ron vida. 

Gra­fi­tis en la his­to­ria

Ade­más de Tem­pel­hof, son mu­chos los par­ques re­ple­tos de jó­ve­nes cuan­do el buen tiem­po hace acto de pre­sen­cia. La cul­tu­ra de la vida en los par­ques está muy ex­ten­di­da y los co­ti­za­dos rayos de sol en in­vierno han de ser com­pen­sa­dos con las ge­ne­ro­sas tem­pe­ra­tu­ras de los meses de ve­rano. Gör­lit­zer Park, Tier­gar­ten o el más tu­rís­ti­co pero no por ello aban­do­na­do por los ber­li­ne­ses, Mauer­park son al­gu­nos de ellos. En este par­que, un do­min­go pue­des en­con­trar ac­tua­cio­nes mu­si­ca­les y de otro tipo de ar­tis­tas, jó­ve­nes reuni­dos al­re­de­dor de una bar­ba­coa, un mer­ca­do de co­mi­da y ob­je­tos de se­gun­da mano e in­clu­so  como en la ima­gen, gra­fi­te­ros pin­tan­do los res­tos del Muro de Ber­lín.

La ca­pi­tal de los jó­ve­nes

Tres son los ba­rrios "de moda" de Ber­lín y por ello, po­bla­dos de jó­ve­nes por todas sus es­qui­nas. Neukölln, Frie­dri­chs­hain y Kreuz­berg son polos de cul­tu­ra, clubs, bares y salas de mú­si­ca. Las bi­ci­cle­tas in­va­den las ca­lles, ca­lles re­bo­san­tes de vida. No hace falta nin­gu­na ex­cu­sa para com­prar una cer­ve­za y sen­tar­se en una plaza a pasar la tarde junto a des­co­no­ci­dos. En  la ima­gen, ca­lles de Kreuz­berg un día cual­quie­ra de ve­rano por la tarde.

.Este ar­tícu­lo es parte de una serie es­pe­cial de­di­ca­da a Bru­se­las. Forma parte de “EU­to­pia: time to vote”, un pro­yec­to di­ri­gi­do por Ca­fé­Ba­bel en co­la­bo­ra­ción con la Hip­pocrène foun­da­tion, la Co­mi­sión Eu­ro­pea, el Mi­nis­te­rio de Asun­tos Ex­te­rio­res y la fun­da­ción EVENS. La serie com­ple­ta es­ta­rá dis­po­ni­ble pron­to en la pá­gi­na de inicio.