Berlín y el legendario Bar 25: aquellos maravillosos días

Artículo publicado el 15 de Mayo de 2012
Artículo publicado el 15 de Mayo de 2012
Lugar de encuentro ineludible de la noche berlinesa, el Bar 25 era uno de los más decadentes de la ciudad alemana. En homenaje a un lugar tan fuera de lo común, el 3 de mayo se estrenaba un documental en las salas de cine alemanas: Tage ausserhalb der Zeit. La película acompaña a los fundadores del Bar 25 desde su apertura en 2004 hasta su cierre el 14 de septiembre de 2010.
Oda, no demasiado fúnebre, de una joven francesa que recuerda los mejores momentos que pasó en el famoso “bar fünf-und-zwanzig”

Cerca de la estación de Ostbanhof, al este de la capital, y rodeado por un vallado de madera, existía hasta hace poco el país de las maravillas, un pequeño pueblo a las orillas del río Spree que hacía las veces de discoteca al aire libre, restaurante, bar, hotel, cine improvisado e incluso piscina.

Un lugar único

De difícil acceso, El Bar 25 abría cuando empezaba el buen tiempo, de viernes por la tarde a lunes por la mañana y normalmente hacía falta esperar más de dos horas antes de pasar la prueba del portero. Si no se estaba en la lista de invitados, más valía armarse de paciencia. Los criterios de selección eran todo un misterio, era habitual que no dejaran entrar a dos parisinas bien vestidas y sí a un tipo hecho unos zorros. Aunque a aquellos que conseguían entrar, esa espera les parecía poco. Los afortunados perdían toda noción del tiempo en esta discoteca al aire libre donde las noches se convertían en fines de semana de 72 horas sin parar. La mejor era la del domingo, que podía durar hasta el lunes al mediodía. Quedaban entonces los supervivientes, los verdaderos berlineses que no trabajan los lunes o los que pasaban de ir a trabajar ese día.

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Una vez dentro, lo primero que se encontraba era una pequeña cabaña donde se alojaban los lavabos. El olor nauseabundo que desprendían hacía que la gente no se entretuviera mucho allí dentro. Desde allí, se tenía que caminar hacia la orilla del río Spree sorteando ravers y botellas de cerveza vacías. Había algo para todos: bares, comida, columpios, hogueras, bolas de discoteca en los árboles, autos de choque fuera de servicio… pero sobre todo, la mejor música.

El Bar 25 no solamente fue célebre en Berlín, su fama traspasaba fronteras como local nocturno y diurno excepcional. Muchas escenas de la película Berlin Calling se grabaron allí. Paul Kalkbrenner, conocido DJ berlinés y protagonista de la película, acostumbraba a pinchar en la cabaña principal a la que venían los mejores y con la barra más grande. También había sofás y mesas sobre las que se podía bailar, además de personajes únicos por todas partes como, por ejemplo, un hombre sin camisa, cubierto de tatuajes, gafas de sol rojas y comida enrollada en papel de aluminio alrededor del cuello como si fuera un collar que iba repitiendo rítmicamente “Berlin ist der absolute Hammer” (Berlín es lo máximo).

¿De vida efímera? No del todo

Ocho años después, el 14 de septiembre de 2010, el local cerraba sus puertas víctima del proyecto inmobiliario Mediaspree. Los promotores habían echado el ojo a las orillas del río y el propietario de los terrenos quiso recuperarlos para construir una zona residencial y de oficinas. Los berlineses asistieron, no sin pena, al cierre de uno de los lugares más míticos de la capital alemana.

Afortunadamente para ellos, Berlín es una ciudad que no deja de renovarse y los creadores de Bar 25 no se han quedado quietos. Uno de ellos, Danny Faber, espera reabrir un local en julio en el antiguo edificio de Heinz Minki. Los terrenos abandonados del Bar 25 podrían convertirse en un centro cultural, el Holzmarkt, construido gracias a un acuerdo entre políticos, inversores y fundadores del bar-discoteca. Sin olvidar el Kater Holzig, ahora en una antigua fábrica de jabón al otro lado del río y con una idea muy similar, más que simplemente un bar-restaurante, un lugar donde se puede asistir a actuaciones en un ambiente retro. Es un local agradable donde encontrarse y tomar algo por la tarde, escuchando música electrónica y admirando las vistas del río, que gracias a su éxito atrae cada vez a más gente, tanto de día como de noche. El problema es el mismo que en el Bar 25, la cola acostumbra a ser larga, pero como decía el escritor André Gide “todo placer que no requiera una espera no vale la pena”.

Fotos: portada y texto, © cortesía de la página allocine.fr ; Vídeos: tráiler, (cc) tb303meets606/YouTube, "Sky and Sand (cc) donSchnavolta85/YouTube