Berlinale 2010: el guardaespaldas de Bin Laden, desertoras y esperanza en Gaza

Artículo publicado el 19 de Febrero de 2010
Artículo publicado el 19 de Febrero de 2010

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En la 60ª edición del Festival Internacional de Cine de Berlín destacan los protagonistas de los documentales israelíes y árabes de la sección Panorama

Berlinale, 60º edición: aún puede haber cine del bueno. Este año, el festival internacional también muestra gentes, paisajes y culturas que serían difíciles de conocer en la vida real, como el guardaespaldas personal de Osama Bin Laden, dos mujeres que vivieron sumergidas en una comunidad jasídica ultraortodoxa de Jerusalén, personas que tratan de llevar una vida normal en la devastada Franja de Gaza y una pareja germano-israelí de artistas homosexuales. Pese a ciertos aspectos formales de las películas, predominan los protagonistas fuertes y sus historias.

The Oath(El juramento): "¿Qué quieres ser, yihadista o artesano?"

Esta pregunta se la hace Abu Jandal, el guardaespaldas personal de Osama Bin Laden, a su hijo de cinco años. Naturalmente, el pequeño de grandes ojos marrones quiere ser como su padre. 'Una película bajo el radar' es el nombre que le ha dado la documentalista estadounidense Laura Poitras a su reciente producción, The Oath (El Juramento), que no ha podido presentar personalmente en la Berlinale. La neoyorquina figura en la lista de personas a las que se les prohíbe volar. Sus repetidos viajes a Yemen y Arabia Saudí alertaron a las autoridades aéreas. Laura Poitras tiene entrevistas, dibujos forenses, entrevistas de televisión, escenas de documentales de Yemen y Guantánamo e incluso una grabación en vídeo de Osama Bin Laden junto a un contradictorio retrato de Abu Jandal, que rompió la promesa de 'lealtad' al jeque y ahora lucha contra el insomnio, la desesperanza y el miedo al fracaso. Pese a su retirada del programa, sus disculpas ante las víctimas y palabras de sosiego, no se puede confiar totalmente en este hombre de cara redonda con tendencia al protagonismo en los medios de comunicación norteamericanos y europeos, opiniones contradictorias y el reconocimiento público de su capacidad de manipular.

Soreret/Black Bus

El documental Soreret/Black Bus (Soreret/Autobús negro), de Anat Yuta Zuria, también cuenta la historia de personas que abandonaron las filas de una organización. Las jóvenes Shulamit y Sarah se apartaron de una comunidad jasídica ultraortodoxa de Jerusalén y de sus familias para disfrutar de sus propias vidas como fotógrafa una y blogger otra. No querían soportar por más tiempo el matrimonio precoz, la discriminación y los autobuses urbanos segregados por razón de sexo, sino ver hecho realidad su deseo de vivir como cualquier mujer secular de Israel. La ira, el resentimiento y el dolor se muestran en numerosos planos de estas jóvenes vivaces. La intensidad de las imágenes se pierde cuando ambas relatan sus intentos de suicidio y las primeras lágrimas empiezan a caer por el rostro. La cámara no se apaga y la cineasta anula a sus protagonistas.

I shot my love

El director israelí Tomer Heyman no tiene ese problema. Él está enamorado y eso es lo que quiere mostrarle al mundo en su documental I shot my love. El objeto de su deseo –el bailarín alemán Andreas Merk- es seguido por su videocámara. El director admite: “He filmado mi entorno, constante y obsesivo”. En las imágenes en movimiento vemos a Andreas en ropa interior en el aseo, cocinando, en la playa y bailando. A traves de primeros planos se muestra a la audiencia poco a poco su tan atlético cuerpo. A veces también se hacen superficiales y atinados comentarios en un mal inglés. La contraparte amorosa se hace fuerte detrás de la cámara y retrata a la segunda persona más importante de su vida: su madre. Al final de la película, Andreas le aconseja que la película tenga mejor un uso privado y no se lleve a los cines. Debería haberle hecho caso.

Aisheen: Still alive in Gaza

Nicolas WadimoffQuien hable de Gaza evocará imágenes mediáticas que todos conocemos. Enmascarados lanzando piedras, banderas verdes de Hamás, casas en llamas y ambulancias que aúllan con personas muertas en su interior. Al realizador de documentales suizo Nicolas Wadimoff no le interesan esas imágenes, él quiere trasmitir el vacío geográfico y mental que ha quedado en Gaza para las personas que viven allí, tras la última guerra. Aisheen: Still alive in Gaza muestra peluches de cocodrilos y leones en el zoo porque los animales han muerto de hambre o han caído víctimas de un ataque; una banda de rap muy motivada en el camino hacia el éxito que, sin embargo, no puede grabar un disco; dos jóvenes cuyo único pez que tenían permitido pescar se pudre en la playa y unos niños que esperan a que el Luna Park vuelva a funcionar. Se muestra que sobre todo son los niños y los jóvenes los que, desgraciadamente, carecen de educación, esperanza y perspectivas. “Incluso hemos dejado de soñar”, dicen. Nicolas Wadimoff no hace comentarios en off fuera de cámara, no da ninguna explicación ni se posiciona en la piel de alguno de los protagonistas. A través de estas fuertes imágenes que avanzan a ritmo lento muestra una tierra absurdamente devastada que se ha convertido en una prisión al aire libre para sus habitantes.

Budrus

Israel y los territorios palestinos, ¿dos mundos separados? En Budrus, de Julia Bacha, se les pide a ambas partes que construyan un muro en medio de los territorios palestinos. Soldados israelíes y personas que pierden sus olivos. Incluso activistas por la paz de la izquierda israelí se unieron a Ayed Morrar en la violenta protesta en la aldea de Budrus. El trazado del muro se modificó: esperanza para la democracia en un conflicto arbitrario.

Fotos ©Berlinale.de