Berlusconi, las mujeres e Italia: "Si te bajas las bragas, sube la audiencia"

Artículo publicado el 16 de Septiembre de 2009
Artículo publicado el 16 de Septiembre de 2009
¿La autora de esa frase? Una antigua presentadora de físico aventajado, actual consejera provincial del partido de Berlusconi por Nápoles. Escándalos como el 'Papigate', el dudoso pasado reciente de nuevas ministras y eurodiputadas y la imagen de la mujer en la televisión italiana no solo dan fe de los deslices amorosos del Cavaliere, sino que muestran una tendencia social preocupante

Hasta cuando parece que el barco se hunde (porque en realidad, sondeo en mano, no se hunde), Berlusconi no pierde el vicio de tratar a las mujeres, sean acompañantes o ministras, como prisioneras: "Nunca he pagado a una mujer. Nunca he entendido de otra sofisticación sino la del placer de la conquista", declara a los periódicos para desmentir a Patrizia D’Addario, la chica de compañía que hace poco reveló haber pasado una noche con él nada menos que mientras Barack Obama era elegido presidente de los Estados Unidos. Hace algunos días, en pleno sopor de agosto, Berlusconi ataca de nuevo: "Los periódicos siguen diciendo que odio a las mujeres. Si hay algo que adoro, son las mujeres, hasta las ministras". No lo dudábamos. Pero las hazañas de Berlusconi (ahora ya aburridísimos déjà-vus, solo jugosas para una conversación bajo la sombrilla) quizá ayuden a entender algo de un país cada vez más revuelto y cansado, donde lo imposible hace tiempo que se hizo realidad.

Vivimos en una "videocracia"

El 'Papigate' es un fenómeno que va más lejos del folklore berlusconiano, es una revolución antropológica y cultural, como han dicho en su documental Erik Gandini (autor de Videocracy) y su tándem Lorella Zanardo Marco Malfi Chindemi, directora de El cuerpo de las mujeres. Los cuerpos femeninos, en los medios de comunicación italianos, son en todas partes y a menudo, los mismos: jóvenes, destellantes, relucientes, exhibidos, cuidados hasta la obsesión, adulados pero también ridiculizados, y el que no se ríe de esto, según la opinión dominante, es a la fuerza, un envidioso o un frustrado. Para el periódico de centroderecha Libero, la ex mujer de Berlusconi es una "viejecita ingrata" porque ha acusado públicamente a su marido, y las jovencitas efímeras que vuelven locas a las redacciones de los periódicos durante el verano son, para el mismo periódico, el punto de partida de distracciones pseudoliterarias. De los medios de comunicación a la política, hay pues, un paso pequeño. 

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La Italia de las políticas Nilde Iotti y de Tina Merlin, mujeres perioditas y políticas, ya pasó. La Italia de hoy está llena de categorías socio-profesionales desconocidas en otros países: velinas (chicas florero de la tele), meteorinas (chicas-florero del tiempo), leterinas (chicas con coreografías cortísimas en un concurso televisivo)y leteronzas (más de lo mismo). O sea, showgirls de especies varias ahora convertidas ya en cosa seria, hasta en iconos pop, y a menudo metidas en política, con exitazo de popularidad, tras un sabio re-estilismo.

De chicas de calendario a la política

El caso más conocido es el de la ministra de Igualdad de Oportunidades, Mara Carfagna, que en un par de años pasó de un calendario sin ropa de Max (revista mensual masculina italiana) a la exaltación de "Dios, patria y familia" o "Roma, cuna de la cristiandad". Igual de inconformista, por lo menos para el gusto de los pasillos de Bruselas, es la "carrera de honores" de la recién estrenada europarlamentaria Barbara Matera, clase de 1981, ex actriz de la televisión, locutora para los anuncios en la RAI y pre finalista del concurso de Miss Italia. Escuálido el currículum que publica su página web institucional, tristemente vacías las páginas relativas a su actividad política. Pero una cosa es cierta: con 28 años recién cumplidos Matera está a punto de diplomarse: "En 2009, concluídos los últimos exámenes universitarios, acepta la candidatura al Parlamento Europeo integrando las listas del Popolo della Libertá por el Colegio Sur. Defenderá una tesis de fin de estudios sobre la Reforma de la Enseñanza Secundaria en Italia". 

Presentación de la lista "Provincia Protagonista" por Barbara Matera

También digna de mención es Francesca Pascale, ex colaboradora del programa Telecafone emitido por una televisión local (con su intervención, ahora ya de culto, en el vídeo "Si te bajas las bragas, sube la audiencia"), artífice del comité rosa 'Silvio, te echamos de menos' (Berlusconi, evidentemente, en los tiempos en que estaba en la oposición) y hoy consejera provincial de Nápoles por el PDL además de colaboradora del gabinete de prensa del Ministerio de Cultura.

"Partamos de nuevo de que no hay que ser dócil"

Parece, en definitiva, que hay bastantes más motivos para rebelarse. ¿Dónde han acabado las mujeres en todo este lío? ¿Y las feministas? Se lo han preguntado mucho, empezando por las directamente interesadas. Tras el 'yo acuso' lanzado desde las páginas de L'Unitá por la politóloga Nadia Urbinati ("hay que volver a empezar de cero, de lo esencial.Lanzar un llamamiento, por ejemplo, algunas mujeres se están preparando para hacerlo: los llamamientos no son formas de actuar antiguas. Hoy, es nuevo. Partamos de nuevo de que no hay que ser dócil") y de las intervenciones de escritoras, actrices y profesoras universitarias (la última, la de Chiara Volpato en el New York Times del 26 de agosto), el debate parece cuando menos, retomado. Sin embargo, es siempre lo mismo: autoreferencias, hecho de llamamientos y contrallamamientos, fijado, alguna conferencia y poco más...

Los grupos feministas son numerosos y muy activos en Italia, pero se cansan construyendo redes y, si esto lo consiguen, no despiertan demasiada aprobación entre las nuevas generaciones. No solo faltan los lugares de reunión (con algunas excepciones, como la Casa internacional de las mujeres de Roma) sino, y sobre todo, una nueva forma de ejercer su política, más estructurada y menos testimonial, atenta al mismo tiempo a la movilización y al recrutamiento de nuevas activistas con instrumentos antiguos e innovadores, incluídas las redes sociales en internet. Parafraseando a Kissinger, uno acaba preguntándose: "¿Dónde debo llamar si quiero hablar con el movimiento de las mujeres?"