Bill Clinton: “No es el momento de recortar, sino de invertir en nuestro futuro”

Artículo publicado el 2 de Abril de 2009
Artículo publicado el 2 de Abril de 2009
Hay dos clases de cumbres de líderes y gobernantes. Las pensadas para hacerse un par de fotos de familia o de conveniencia, y las consagradas a promover ideas y soluciones a problemas. Hoy, Europa alberga dos, ni más ni menos. Una en Londres y otra en Bruselas.
En Londres, los jefes de Estado y de gobierno de los 20 países más ricos o influyentes del planeta liman, con tensiones incluidas, sus diferencias a la hora de acordar una reforma del sistema financiero mundial y las medidas económicas que tomar para salir cuanto antes de la crisis y evitar otra en el futuro.

En lo que llevamos de crisis, se han perdido ya 25 millones de empleos en los lugares más pobres del planeta. El eje Londres-Bruselas es en estos momentos la nervadura que el sistema capitalista trata de activar para volver a ponerse en pie en plena madre de todas las crisis.

En cambio, en Bruselas, el Global Progressive Forum (GPF) inaugurado por Bill Clinton bajo la batuta del presidente de los socialistas europeos, Poul Nyrup Rasmussen, reúne a 2500 personas y personalidades progresistas para encontrar y afinar las ideas que impulsen una transformación de la globalización según el prisma del centro-izquierda. Este GPF sucede en el Parlamento europeo de Bruselas, y no faltan corrillos de liberales o conservadores en los pasillos que afilen sus comentarios con un “mientras aquí se pierde el tiempo en ideologías, en Londres se buscan soluciones concretas”. A lo que cierta incontinencia por parte de asistentes socialistas a este Foro Progresista Global responde matizando que “si esos líderes hubieran tenido ideas de cualquier tipo a tiempo, las soluciones a cualquier crisis se hubieran hallado sin tantos problemas”.

La generación “Cómo”

“Hacer es más importante que hablar”, ha dicho, sin embargo, Bill Clinton, recordando a todos que no basta con tener ideas y buenas intenciones, sino que cada uno debe pensar qué puede cambiar en su vida diaria para luchar contra los males de hoy. “Debemos ser la generación del ‘cómo’”, insiste Clinton. Según este ex Presidente de los Estados Unidos, tres son los problemas del mundo moderno en la actualidad. En primer lugar, la desigualdad en ingresos y oportunidades económicas, educación y salud, no sólo en los países pobres, sino “también en los ricos mal gobernados como el mío”. Por otro lado, “el sistema es profundamente inestable por el exceso de especulación: quienes parecían muy listos antes ahora tienen cara de idiota. Yo mismo tengo la culpa, porque debería haber regulado más”, asume Clinton sin ambages. Por último, Clinton considera sin dudas que “este sistema no es sostenible” y que es posible seguir con la misma mezcla energética. Para superarlos, el marido de la actual Secretaria de Estado norteamericana, ha apostado por la acción global. “No podremos tener prosperidad si no la tienen los demás”, ha recalcado quien insiste en que el mundo desarrollado no debe gastar todo el dinero en sus economías olvidándose de África o de rincones como Haití. Su compatriota y compañero en el Partido Demócrata y ex candidato a la Casa Blanca, Howard Dean, se sumaba al debate con un planteamiento controvertido para la izquierda mundial: “Algunos dicen que la globalización ha ido demasiado deprisa, pero es todo lo contrario. Ha ido demasiado despacio, pues sólo ha incumbido a las empresas. No ha habido globalización de los derechos de los trabajadores”.

Proliferación de cumbres progresistas en el planeta

Lo sugería Felipe González, ex presidente de España y actual jefe del grupo de reflexión para el futuro de la UE: “Los socialistas nos hemos limitado a gestionar en los últimos años, y ahora que es hora de la vuelta de la política, nuestras estructuras partidistas están oxidadas y tardarán tiempo en volver a ponerse en marcha para volcarse en la globalización y la crisis”. Hace una semana, Chile acogía la cumbre de líderes progresistas, primera réplica de una serie de eventos de gran escala y repercusión que los partidos de centro izquierda tienen previsto multiplicar en los próximos meses y años. Son los foros de los que se sirven para volver a afinar sus instrumentos ideológicos y componer una partitura socialista coherente y exhaustiva para la gobernanza del planeta. Cómo favorecer el comercio entre las personas, desarrollar la justicia social, la paridad entre hombres y mujeres, rescatar a África del olvido, erradicar la pobreza o enfrentarse al reto del cambio climático y la escasez de energía, son parte de los temas que en varios talleres de reflexión se debaten durante dos días en el Foro progresista Global, última oportunidad para Nyrup Rasmussen de sacar la cabeza y reclamar el respaldo de los líderes progresistas para presidir la futura Comisión europea. (Fotos: )