BlaBlaCar da sus primeros pasos en Turquía

Artículo publicado el 29 de Octubre de 2015
Artículo publicado el 29 de Octubre de 2015

Una compañía francesa valorada en 1 millón de dólares y que propone compartir, convivir, ser cool... ¿Es posible? La web de coches compartidos BlaBlaCar acepta el desafío. Un año después de su implantación en Turquía, quisimos hacer una rueda de reconocimiento: Probamos por tí BlaBlaCar en Turquía, una experiencia "a la turca".

La idea de la web es muy sencilla: Compartir un trayecto en coche con desconocidos para ahorrar. El éxito es rápido, compartir coche se convierte en una característica del espíritu de los jóvenes europeos y la página se internacionaliza. A la conquista de países vecinos inicialmente, BlaBlaCar se exporta a sitios lejanos, como México o Turquía.

Recién llegados a Estambul y buscando un medio para ir a Antalya durante algunos días, encontramos el mensaje de un estudiante francés un poco pobre: "Necesito compartir coche". Sorprendentemente, ya hay varios, algunos ya completos y la promesa se mantiene: Es posible hacer un viaje de más de 700 kilómeros por menos de 50TL (15€). Hacemos la reserva 3 días antes y el contacto con el futuro conductor es muy amigable. BlaBlaCar logra por tanto unir a todo un mundo, con una filosofía en común de compartir y de dar la bienvenida, valores de confianza que atraviesan fronteras, la prueba de compartir un coche... ¡En Asia!

Aunque los obstáculos llegan pronto. La noche de la partida y antes de pedir la  confirmación del lugar de encuentro, el conductor nos cancela el viaje porque tiene "otros amigos". Y antes morir que abandonar los dulces sueños de playas salvajes y paisajes mediterráneos, porque esto se trata de no dejarse derribar por algo que seguro solo fue mala suerte. Nos ponemos en contacto con un nuevo internauta, nos saludamos cordialmente, y de repente nos dice: "I prefer girls". No hay equivocación, BlaBlaCar sigue la linea de Sexsurfing, una página web para compartir viajes frecuentada por hombres que les encanta compartir, pero con mujeres especialmente. El tercero es el bueno, incluso si tenemos que levantarnos a las 4 de la mañana para alcanzarlo en el aeropuerto Sabiha Gokcen. La ventaja es que llegaremos al destino bastante temprano. Qué alivio instalarse por fin en un coche, aunque sea con 45 minutos de retraso y aunque estemos apretados entre una pila de asientos para niños y un alemán muy grande. Murat conduce rápido, para a por un primer desayuno que comparte con todos en el coche. Después hace una pausa para tomar un té turco. Tras una hora, otra pausa para visitar a su madre, que nos ofrece otro desayuno. Definitivamente, cada hora es una ocasión para una pausa, lo que es una gran alegría para los traseros adoloridos que crecen con cada desayuno y sufren con un espacio que no aumenta, pero va en contra de unas vaciones que supuestamente iban a comenzar antes. Por fin, vemos Antalya a las 6 de la tarde y el generoso conductor se desvía sin dudar para dejar a sus "compañeros" ante el hotel reservado en el último minuto. El pago se hace en efectivo y sin intermediario cuando se utiliza BlaBlaCar en Turquía, pero en este caso Murat no acepta un sólo céntimo.

Esta experiencia de BlaBlaCar en Turquía tuvo lugar durante el Bayram, una fiesta religiosa muy importante en Turquía, y durante esta época del año hubo cerca de 160.000 plazas disponibles en la web. La ruta Estambul-Antalya es la tercera más popular, después de Estambul-AnkaraEstambul-Izmir. La comunidad turca comprende 20 millones de usuarios en todo el mundo y al igual que en los países vecinos, la mayoría son jóvenes (una media de 28 años). Atribuyen su uso tanto al ahorro como al aspecto social de la experiencia, por tanto no es sorprendente que el 99% de los usuarios turcos indiquen que son "blablabla" en su perfil, es decir, que adoran conversar con sus anfitriones durante el trayecto.

El equipo turco de BlaBlaCar que se encuentra en Estambul nos cuenta que el sitio web "fue recibido calurosamente en el país y la retroalimentación es positiva". Cuando recordamos las dificultades que pueden encontrarse, rápidamente interviene la cuestión cultural y la posibilidad de implantar el mismo modelo en países tan diferentes como Turquía, México o India. Para ellos, la solución es "mejorar el producto y comunicarse con sus miembros a pesar de las diferencias culturales". El punto más sensible es la confianza y para reforzarla, la estrategia de la compañía turca consiste en obligar a los miembros a conectarse a la página a través de su cuenta de Facebook.

Otra innovación made in Turkey consiste en permitir la verificación de la identificación de los miembros, con el fin de crear "perfiles de confianza". Como en otros lugares, finalmente es el sistema de opiniones entre los miembros lo que hace que alguien se gane el premio al mejor conductor, para darle valor a los miembros de confianza o señalar a los usuarios problemáticos. Desgraciadamente, como la experiencia de los usuarios es nueva, las opiniones aún son muy contadas en los perfiles. "La economía de compartir, en general, y de compartir coche, en particular, son conceptos muy nuevos en Turquía", indica el equipo de Estambul. En lo que se espera una implantación a largo plazo, se ha instaurado un equipo de relaciones con los usuarios, para "responder las preguntas de la comunidad, escuchar atentamente su retroalimentación". Al final, la prioridad de BlaBlaCar es "educar a la gente sobre compartir coche".

Aún si el regreso de Antalya en coche compartido fue cancelado de nuevo la noche antes de partir y tuvimos que buscar con urgencia un autobús nocturno, lo que nos obligó a comprometer los ahorros, la convivencia y el poder compartir, nada nos desanimó. Después de todo, el optimismo es un pre-requisito a los que creen en el futuro del mundo bajo una economía de colaboración.