Blair-Europa: todos para uno

Artículo publicado el 11 de Julio de 2005
Artículo publicado el 11 de Julio de 2005

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Mientras Europa atraviesa una profunda crisis, los atentados en Londres pueden conducir a los europeos hacia la unión sagrada contra el terrorismo, galvanizados alrededor de la presidencia británica semestral.

Victoria del No en Francia y Holanda sobre la constitución. Bloqueo del presupuesto europeo en la cumbre de Bruselas con mar de fondo entre Blair y Chirac. Ampliación indigesta, con disonancias entre “joven” “vieja” Europa. ¡Basta! Ante el peligro terrorista, esta serie de notas falsas en la fanfarria comunitaria quizás armonice con un acorde común, a condición de que el director de orquesta –Blair- lo conduzca todo con un moderato cantabile.

Una política del “paso a paso”

A partir del 1 de julio, el Reino Unido preside una Unión que tampoco es que se halle indefensa frente a la lacra terrorista. El trauma del 11 de septiembre y la tragedia de Madrid en marzo de 2004 ya colocaron el combate antiterrorista en primera línea de prioridades. Si bien el Consejo Europeo coordina la acción llevada a cabo en este terreno, la elección de medidas concretas de antiterrorismo resulta de la competencia exclusiva de los Estados miembro. Es curioso, no obstante, que la lucha contra estos actos “de barbarie” no requiera sino una simple colaboración policial y judicial en materia penal. Desde la declaración antiterrorista de 2001, se han sucedido varios planes de acción y comunicación intergubernamental, testimoniando así la voluntad de la Unión de actuar en este ámbito. El Programa de La Haya elaborado en noviembre de 2004 reagrupa varias propuestas ambiciosas: la creación de un centro de análisis de amenazas en Bruselas, la puesta en marcha de un sistema de información Schengen para la seguridad de los transportes, conocidas normas sobre documentación biométrica para los pasaportes, o la inauguración este próximo otoño de una Agencia de Gestión de Fronteras Exteriores. Un arsenal de medidas financieras se ha adoptado también para cortar el grifo de la financiación de las organizaciones sospechosas y combatir el blanqueo de dinero en colaboración con la FAFT (Fuerza de Trabajo de Acción Financiera de la OECD). Además, los europeos privilegian a menudo una estrategia de diálogo y prefieren concentrarse en la raíz del problema: el reclutamiento y la radicalización de los jóvenes terroristas.

”Fisuras” en una “lucha ingrata”

Para John Holmes, embajador británico en París, “es probable que los atentados de Londres conduzcan a una intensificación de la lucha contra el terrorismo en el seno de la Unión Europea”. Una intuición confirmada por la reunión extraordinaria el miércoles 13 de julio de los ministros de Interior de los 25. El objetivo fue acelerar la adopción de media docena de medidas pensadas tras los atentados de Madrid, sin verdadera nueva iniciativa. Entre las leyes que se preparan figura una muy controvertida que permite la intervención de las telecomunicaciones, de los datos telefónicos y de las comunicaciones electrónicas en beneficio de los servicios secretos. Muchos especialistas denuncian la dificultad de obtener un consenso europeo porque el estado de amenaza varía bastante de un país a otro. En una entrevista publicada en marzo de 2005 en el diario Financial Times, Gijs de Vries, el “Mr Terrorismo” de la Unión, ya deploraba la ausencia de uniformidad en la implementación de las medidas y la ralentización del proceso de reformas. A pesar de la designación de un día dedicado a las víctimas del terrorismo, el 11 de marzo, la cooperación entre Estados permanece insuficiente según muchos expertos, debido a las especificidades de cada país. En palabras atemperadas de John Holmes, “la batalla contra el terrorismo es ingrata por definición, y es imposible establecer una situación de seguridad total. ¿Cómo luchar contra un kamikaze?”

La elección de Blair

La misión de la presidencia inglesa promete ser ardua. ¿Provocará el acto de terror perpetrado en Londres que Tony Blair solicite una integración acrecentada en ámbitos clave de la política comunitaria? En este sentido, su programa para la presidencia de la Unión, concentrado desde un principio en las reformas económicas, puede que cambie de orientación. Un cambio posible gracias a la reunión, el miécoles 13 de julio, de los ministros de Interior europeos con el objetivo de reafirmar las prioridades en la lucha antiterrorista. ¿Desparecerán las divergencias sobre temas espinosos como la directiva Bolkenstein o la cláusula del “opting out” ante la exigencia de cohesión en materia de seguridad? En una fase en la que la construcción europea experimenta una profunda crisis, Tony Blair posee todas la cartas necesarias para arreglarle el motor a la UE. Tiene de su parte la emoción y la viva solidaridad de sus homólogos. Un espíritu de concesiones sopla ya en Gleneagles, en donde los participantes del G8 se han apresurado a rubricar los compromisos preparados por sus gabinetes para no añadir nada más a la confusión. Es de esperar que este espíritu subsista hasta llegar a Bruselas, en donde la Unión aspira más que nunca a la armonía.