BOLONIA: El caso inglés

Artículo publicado el 19 de Diciembre de 2007
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Artículo publicado el 19 de Diciembre de 2007
uk-cambridge-street1.jpgEl Reino Unido juega un papel protagonista en el Proceso de Bolonia. Londres será la sede de la próxima reunión. Pero no sólo eso, no hay que olvidar que la Declaración de Sorbona, que sentó las bases de todo este proceso, fue firmada por los ministros de educación de tan sólo cuatro países: Italia, Francia, Inglaterra y Alemania. Tessa Blackstone, entonces Ministro de Educación Superior, fue quien habló en nombre del Reino Unido.

Como muchos han alegado, unificar la “Universidad Europea” (concepto a día de hoy bastante abstracto), se presenta como un problema a iguales partes necesario y complejo. ¿Por qué? Pues curiosamente ambas cosas por el mismo motivo: Nada tiene que ver el modelo de universidad italiano con el francés o el inglés. Este último, que es el que en este caso nos ocupa, es un modelo basado en la práctica. La regla general del sistema inglés consta de dos ciclos con carreras universitarias de tres años, muy similar a lo que propone el Proceso de Bolonia, sin embargo, este modelo no ha dado muy buenos resultados en los últimos años, lo que se puede entender como una clara predicción de lo que supondrá el nuevo Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Pensar en la Universidad del Reino Unido es pensar, indefectiblemente, en Cambridge y Oxford, las dos universidades de elite. El caso de estas universidades es muy diferente al de casi cualquier otra, ya que sus títulos han sido garantía de éxito más allá de las fronteras de Gran Bretaña, sin necesidad de que en Estado diera fe de ello. Según declaró José María Prieto Zamora, catedrático de psicología industrial de la Complutense, en una entrevista a , “el tradicional modelo de Cambridge y Oxford es aún hoy uno de los más vigentes: el de la erudición”. En cierta medida, su modelo de educación es lo que quiere conseguir el EEES: titulados competentes reconocidos en uno y otro país… pero claro, la pregunta es inevitable: ¿Cómo va a ser posible en universidades donde no hay capacidad para segmentar los cursos en grupos con menos de 120 personas?

El Mundo

Sara Domínguez Martín