Bolonia, mucho más que espaguetis

Artículo publicado el 3 de Septiembre de 2005
Artículo publicado el 3 de Septiembre de 2005

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De la moda piel de leopardo a la pasta de inspiración divina, vivir en Bolonia es descubrir todas las fantásticas excentricidades de la ciudad universitaria más antigua de Europa.

Lo primero que me impresionó de Bolonia fue el incesante ajetreo de sus 400.000 laboriosos habitantes llevando a cabo sus quehaceres diarios. En Londres la gente camina con prisa sobre plomizas calles grises y bajo grises y también plomizos cielos. Los Boloñeses caminan o montan en bici sobre antiguas calles adoquinadas. Se pasan por algún bar para tomarse un capuccino e brioche mientras conversan en la barra, luego retoman su ruta, elegantes y con las gafas de sol siempre puestas.

Abrigos de visón y tortellini

Los boloñeses tienen fama de ser los italianos mas barrocos a la hora de vestirse. Su extraño gusto vistiendo suele generar admiración y consternación a partes iguales. Las normas a seguir son simples: si se tiene más de 35 años y es invierno jamás dejarse ver sin un abrigo largo de visón Gucci y un sombrero a juego para la passeggiata de las 5 de la tarde por la piazza, aunque sea para coger el autobús. Si se tiene menos de 35 años: tanto el cuero como la piel de leopardo son admisibles y

usados con igual frecuencia.

Al igual que sucede con el vestir, los boloñeses se toman la comida muy en serio. Nunca pida queso con algo de pescado, ni se le ocurra pedir

salsa boloñesa; debería avergonzarle no saber que eso se llama ragú. La ciudad es especialmente conocida por sus tortellini traídos, según cuenta la leyenda, por los mismísimos dioses: hallándose Marte, Baco y Venus alojados en una posada de Castelfranco donde se habían reunido para poner orden en un conflicto entre varias familias boloñesas enfrentadas, el posadero les deseó las buenas noches, pero tras esto no pudo resistir la curiosidad y volvió sigilosamente sobre sus pasos a espiar a Venus a través de la cerradura de su habitación. Su osadía no quedó sin castigo: impresionado ante la visión del ombligo celestial, fue condenado a reproducir esa imagen divina con pasta durante el resto de sus días.

¿Qué café beber?

Bolonia es una ciudad universitaria y es sede de la universidad más antigua de Europa, pero los estudiantes -y en general los jóvenes- no beben tanto como la juventud del norte de Europa. En su lugar, se dan una vuelta en sus coches o motorini para tomarse un café y un helado. No dejen que le tomen por turista al pedir un capuchino después de las 11.00h de la mañana: los boloñeses lo encuentran absurdo puesto que los capuchinos son espumosos y complemento ideal para el brioche del desayuno. El expreso negro y concentrado se toma tras las comidas o para ingerir una dosis rápida de cafeína, por lo que se lo toman de pie en la barra como si fuesen tragos de vodka.

Y hablando de alcohol, sobre las 6.00h de la tarde, cuando la universidad cierra y la gente comienza a salir de sus trabajos, amigos y compañeros se dan cita en los bares o en los cafés para tomarse el aperitivo. Los

mejores bares sirven Prosseco (Champán Italiano) y algo de picoteo por unos 3€ por cabeza. El más antiguo es la Osteria del Sole, de la que puede que le echen si no cae bien al dueño, pero en la que dejan entrar con comida de fuera. Los tiempos cambian, y si bien es cierto que antes era impensable para un italiano beber sin comer, hoy por hoy sacudirse unas pintas en alguno de los ocho pubs irlandeses de la ciudad es molto guay.

No es raro encontrarse a las 2.00h de la madrugada, tras una noche de juerga, en medio de un atasco en la principal circunvalación de Bolonia repleta de gente dirigiéndose de las discotecas de las afueras hacia los cafés y gelateries (heladerías) más trasnochadoras. Los helados son otra de las especialidades de Bolonia, y ya sean con sabor a fruta o cremosos, estos gelati recién hechos pasarán sin lugar a dudas a formar parte de su rutina diaria.

Ya estemos trabajando o estudiando en Bolonia, hay que reservar algo de tiempo para sentarse en la Piazza Maggiore. De día podrán toparse tanto con melenudos maduritos de atractivo pasado de moda y vestidos con ropa de cuero mientras tocan su guitarra, como con gente bien emperifollada u otros más desaliñados paseando en bici por la plaza. El espectáculo es fantástico. Durante las noches de verano colocan una gran pantalla y pasan gratis películas en blanco y negro, y en nochevieja la ciudad trae a bailarines, cantantes, contorsionistas y equilibristas sobre gigantes globos hinchables, todo ello sazonado de espectáculos pirotécnicos. Otras noches, los baristi (camareros) se ponen a jugar al fútbol a la salida del trabajo.

Yo he dormido en esta piazza, he bebido mojitos en ella, he comido castañas o simplemente me he quedado mirando fijamente hacia el infinito. Me subyuga esta plaza y espero que a vosotros también.

INFORMACIÓN INDISPENSABLE

Idioma

El "Cultura Italiana" imparte unos cursos muy buenos en el centro de la ciudad. El ayuntamiento organiza cursos de italiano a precios reducidos, pero hay que inscribirse en persona en el ISI (Istituzione dei Servizi per

L’Immigrazione, via Drapperie, 6. tel: 051 233 338).

Universidades

La Universidad de Bolonia es la más antigua de Europa y ejerce una enorme influencia sobre toda la ciudad. Varios de sus departamentos poseen museos con acceso al público bajo petición, y bien merecen una excursión aunque sólo sea para pasearse entre los muros de unos edificios tan fabulosos. Buenos lugares para conseguir leer prensa gratis son la Johns Hopkins University y el British Council (Strada Maggiore, 19), ambos son también buenos sitios para conocer extranjeros

Un lugar exclusivo

Villa Serena (via della Barca, 1 tel:051 615 6789): una villa de tres plantas justo a las afueras de la ciudad con cine en la primera planta, exposiciones de arte en las superiores, conciertos en el sótano y Djs, gogos y mesitas esparcidas por boscosos alrededores. Abre desde primera hora de la tarde hasta la madrugada.

Cosas que hacer

Si se ha dejado hechizar por el aire fresco de las montañas, ¿por qué no alquilar su propio cerdo trufero e intentar descubrir algo de oro negro por sí mismo? Llame al 0721 796 741 o mande un correo a sorsauro@tin.it para saber más sobre cómo buscar trufas.

Evite

Dar clases en las academias privadas de idiomas. Hay más de 30 en Bolonia y alrededores y la competencia es fuerte. Puede que alguna de

las más pequeñas le pueda servir, pero ¿le pagarán lo que le han prometido?

Alojamiento

El Bussola/Centro Erasmus puede ayudarte a encontrar un piso compartido o una habitación en casa de una familia. Se encuentra en la via Zamboni, 16. erasmus@alma.unibo.it tel: 051 229 264.