Boris Johnson: un rubio singular

Artículo publicado el 3 de Junio de 2016
Artículo publicado el 3 de Junio de 2016

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Esta primavera del 2016, el antiguo alcalde de Londres es el centro de todas las miradas. ¿La razón? Se ha pronunciado a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, opinión contraria a la del primer ministro David Cameron. Más allá de su excentrismo, ¿quién es realmente Boris Johnson?

"Napoléon, Hitler, diferentes personas lo intentaron y acabó de manera trágica". Esta es una de las últimas salidas del exalcalde de Londres, enésima provocación a unas semanas de un referéndum decisivo para el Reino Unido. El próximo 23 de junio los ciudadanos responderán en las urnas a la pregunta de si debe seguir o no el país en la Unión. David Cameron ha elegido cuál es su postura desde hace mucho tiempo: la permanencia. Pero Boris Johnson, también miembro y diputado del partido conservador, se ha desmarcado y apoya la salida del Reino Unido, postura conocida con el nombre de Brexit (abreviatura de British exit, "salida británica"). Sin embargo, muy pocas cosas vaticinaban esta postura de "Boris". 

De Bruselas a Oxford

Nieto de un hombre de origen turco y de una mujer franco-británica, Boris Johnson lleva Europa en la sangre. Muy pronto la tendrá también ante sus ojos. Nació en Nueva York en 1964, pero siendo aún un niño se traslada a Bruselas, donde su padre trabaja por aquel entonces para la Comisión Europea. En Bélgica, Boris estudia dos años en la Escuela Europea de Uccle. Allí aprende, entre otros idiomas, el francés: esto le permitirá «leer novelas» en la lengua de Molière. Pero a medida que la familia se acerca a Londres, el interés del adolescente por el Viejo Continente se va diluyendo poco a poco. Eton primero, colegio tan caro como elitista situado en las afueras de la capital inglesa, es el que le inculca los códigos de la alta sociedad británica. En el Balliol College de Oxford después, cursará estudios clásicos y establecerá amistades afines a su compromiso político actual. Por cierto, ahí es donde se codea con un tal David Cameron, su futuro exaliado político dentro del Partido Conservador. En lugar de elaborar un nuevo proyecto para el Reino Unido, los dos amigos multiplican sus locuras durante el tiempo que forman parte de la famosa y escandalosa asociación de estudiantes hijos de papá, el Bullingdon Club.

Toda su familia es un buen ejemplo de diversidad europea. Su abuelo paterno, Wilfried Johnny Johnson (nacido Osman Kemal) es hijo de una anglo-suiza y de un periodista turco que fue ministro de Interior. Su abuela paterna, Irene, la franco-británica, es descendiente de una hija ilegítima de Pablo de Württemberg, descendiente a su vez por su título de Jorge II, rey de Gran Bretaña entre 1727 y 1760.

Después de haber posado su culo en los bancos de los mejores colegios del "Reino", el fogoso Boris se hace un hueco en las columnas de The Times, de donde rápidamente será despedido por falsificar un texto de su padrino, el historiador Colin Lucas. De repente, el joven periodista comienza a tener una cierta fama a través del Daily Telegraph -uno de los diarios más euroescépticos del país-, para el que trabaja como corresponsal... en Bruselas. De 1989 a 1995, Johnson se lo pasa en grande atacando a Jacques Delors y a las instituciones pero a favor de unas «salchichas rosas inglesas».

«Toda publicidad es buena publicidad»

¿Pero es real ese euroescepticismo que exhibe? Puestos en contacto por teléfono con su biógrafa, Sonia Purnell, autora del libro Just Boris: a tale of blond ambition, nos dice convencida que «en sus artículos, era muy crítico con la UE. Pero en privado, cuando la gente manifestaba comentarios negativos sobre la institución, él la defendía. Existía una diferencia entre el Boris público y el Boris privado». Para él, ante todo, lo más importante es que la gente lo conozca. «Escribía críticas contra la UE para hacerse un nombre, para hacerse famoso», prosigue la autora. Su aversión hacia la Unión está lejos de ser real.

Es la misma estrategia que aplica entre 2008 y 2014, durante sus dos mandatos como alcalde de Londres, la ciudad más eurófila del país. ¿Qué se recuerda de la era Boris Johnson en la ciudad de la niebla? Desde luego sus extravagancias, más que sus decisiones políticas. Por poner algún ejemplo, aquel partido de rugby improvisado en Japón en el que hace un placaje a un niño, o este patético descenso en tirolina durante los Juegos Olímpicos de Londres en el 2012. Ante las mofas -internacionales- el agitador manda este mensaje a través de la cámara: «Toda publicidad es buena publicidad». 

«Boris» en caida libre.

En una enésima maniobra publicitaria, el diputado conservador tuvo la osadía de hacer una comparación entre la Unión Europea y el nazismo. El país está dividido en cuanto a la permanencia o no en la UE y los últimos sondeos no dejan entrever un resultado claro, aunque los deseos del pueblo británico de permanecer en la Unión Europa parece que van ganando terreno desde hace unos meses, al igual que ocurre dentro del Partido Conservador. Pero más allá de las estrategias publicitarias, puede que a Johnson no le mueva absolutamente nada a la hora de hacer campaña a favor del «Brexit». Con su postura está desafiando cara a cara a su antiguo aliado y si gana el reto, David Cameron se encontraría en una posición muy incómoda dentro de su partido y del Gobierno. 

El gran tiburón blanco

En palabras del actual corresponsal del Daily Telegraph en Bruselas, Matthew Holehouse, «existe un gran debate sobre lo que piensa. Unos creen que su posicionamiento es táctico, otros no». Sonia Purnell se muestra mucho menos dubitativa cuando se le pregunta sobre el tema. «Hasta hace poco decía que él nunca podría ser partidario de la salida de la Unión Europea. Si ahora dice lo contrario es solo porque quiere convertirse en el nuevo primer ministro que cambió de opinión sobre el Brexit. Creo que es un oportunista, a veces lo describo como un gran tiburón blanco». La salida de la Unión Europea le desplegaría la alfombra roja hacia el número 10 de Downing Street. «Es una buena oportunidad para llegar a ser primer ministro, sin duda la última. Y, desde luego, hace todo lo que puede para serlo», continúa la biógrafa.

Teniendo en cuenta su excentricidad, su ambigüedad y su oportunismo, resulta difícil imaginar a quién podría parecerse el "primer ministro" Johnson. «Nadie sabe realmente quién es -suelta Sonia Purnell. Si preguntáis qué tipo de primer ministro sería, es muy difícil responder. Simplemente quiere el poder, pero sin un objetivo concreto». En resumidas cuentas, Boris Johnson carece  «de ideología y cambia continuamente de opinión sobre todo». ¿Y si, después de todo, todo esto tuviera un final trágico?

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Todas las opiniones, excepto las citas textuales, han sido recogidas por Lucas Tripoteau.