Borislav Sandov: El cambio de la política en Bulgaria

Artículo publicado el 11 de Diciembre de 2015
Artículo publicado el 11 de Diciembre de 2015

Es un político 'verde', activista y científico, que organizó una de las mayores protestas ambientales en la historia búlgara reciente. Expuso la contaminación de un río local por una empresa minera y fue recompensado con una demanda. Si hace malabares con tantas pelotas en el aire, es un milagro que le quede algún tiempo libre...

Borislav Sandov ha estado "tremendamente" influenciado por su lugar de nacimiento, la ciudad de Madan en el sur de Bulgaria, situada en las montañas Ródope. "Contribuyó a mi valor interno de lo que debe ser la justicia", argumenta. La ciudad fue construida durante el antiguo régimen socialista, para capitalizar la actividad minera cercana. Era un lugar lleno de gente de todos los rincones de Bulgaria, con muchas creencias religiosas diferentes. Sin embargo, la situación actual en la zona no es tan garadable.

"Es muy triste ver cuánto ha cambiado la ciudad", explica. "Después de que terminaran las actividades mineras en la zona, la calidad de vida se ha visto muy disminuida y la población local ya no tiene ingresos". La regresión de su ciudad natal hace quea veces se pregunte si debe volver a luchar en batallas locales. Sin embargo, ya ha iniciado el largo camino hacia la política y el activismo a gran escala.

Hablo con Borislav la noche antes de que participe en las conversaciones sobre el clima en Lyon. No puedo resistirme a preguntarle si se las arregla para encontrar tiempo para sí mismo, a pesar de que respuesta es predecible: "Un poco...".

Empezó con el activismo en el 2000. Después de graduarse en Geografía, un tema al que él atribuye gran parte de su mentalidad actual, se desarrolló a sí mismo como un experto en esta materia, y más tarde, como político. Es el antiguo jefe del partido búlgaro "Los Verdes", que forma parte del Partido Verde Europeo, creado en 2008. Tal como él explica con orgullo, hoy en día el partido no tiene un líder, sino más bien una serie de roles giratorios dentro de una estructura horizontal. "Al mismo tiempo", señala, "sigo formando parte del núcelo".

Le pregunto si hay algo que le decepciona sobre el estado actual de la política. "El status quo", responde. "Sin embargo, esto también me motiva. A veces me siento frustrado por el hecho de que las cosas cambian muy lentamente, y la gente no reacciona lo suficientemente rápido".

El pasado 12 de noviembre hubo una gran protesta en Bulgaria contra el mal uso de los recursos naturales por parte de los oligarcas locales y Borislav fue uno de los organizadores. Habla con franqueza y entusiasmo sobre el progreso de la participación ciudadana en Bulgaria: El movimiento verde se remonta a los primeros disidentes en 2005, que entonces tenían el objetivo de preservar la zona de Irakli en la costa del Mar Negro, y desde entonces no ha hecho más que crecer.

Borislav es uno de los muchos líderes jóvenes que participan en la COP21, las conversaciones sobre el clima de la ONU en París este mes de diciembre. Le pregunto si cree que este evento podría provocar cambios políticos significativos: "Estoy un poco desanimado al observar el proceso", admite.

"Es como un déjà vu. Yo estaba en Copenhague en 2009 y fue una gran decepción después de enormes las esperanzas que habíamos depositado. Sin embargo, en la COP21 hay gran participación ciudadana que me da esperanza, siempre y cuando la presión siga siendo estable. La reunión de grandes grupos de activistas es la clave; uno puede hacer muchos contactos. Las empresas multinacionales son un gran problema y cuando nosotros, los grupos ecologistas, nos unimos a través de este tipo de redes -cuando nos reunimos y hablamos unos con otros- aparecen mecanismos más eficaces para una contraofensiva. Entonces sabemos cómo actuar".

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Este artículo forma parte del proyecto #21faces con motivo de la celebración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima, COP21, en París.