Borsellino: ”La Mafia ha dejado de ser un problema italiano”

Artículo publicado el 20 de Marzo de 2006
Artículo publicado el 20 de Marzo de 2006

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La hermana de Paolo Borsellino, conocido juez asesinado por la Mafia, explica cómo "La Piovra" ha cambiado de imagen y apunta al tráfico internacional que cruza las fronteras de Europa.

Rita Borsellino, de 61 años, es una de las figuras más populares de la lucha contra la Mafia en Sicilia. La mafia le asestó un duro golpe en 1992 cuando un coche bomba acabó con la vida de su hermano Paolo Borsellino, archiconocido juez antimafia. Hoy en día, después de haber sido vicepresidenta de Libera, asociación que tiene por objeto combatir la cultura de la Mafia entre los jóvenes sicilianos, está completamente involucrada en la vida política. Es candidata del centro izquierda a la presidencia de la región siciliana para las próximas elecciones de finales de mayo y por el momento está en cabeza en los sondeos.

La Mafia ha marcado profundamente su experiencia de vida. ¿Qué representa para usted hoy en día?

Naturalmente, lo primero en lo que pienso para identificar La Mafia es en la violencia. Una violencia que me ha asestado un profundo y personal golpe. Una violencia que es la primera y más gráfica señal de la Mafia. La Mafia que produce violencia ha de entenderse como una cultura o infracultura, como un fenómeno que controla las mentes, plasma la percepción de las cosas, controla las conciencias y el territorio, especialmente el de Sicilia.

¿La mafia es un problema social o político-económico?

La Mafia es un conjunto de todos estos elementos: es esencialmente un problema cultural; se origina en las raíces de la sociedad y se extiende al resto de la esfera social, política y económica. No se inserta de manera aislada en una o más de estas esferas, sino que forma parte de su existencia y supervivencia convirtiéndola en un complejo fenómeno extremadamente ramificado.

La mafia de hoy, ¿es la misma de los estragos de 1992 o es por el contrario un fenómeno en mutación?

La Mafia no es un fenómeno estático. Con posterioridad a los estragos de 1992 que tanto marcaron al país y sacudieron la opinión pública, la Mafia ha ido mutando, cambiando su relación con el territorio y desarrollando nuevas formas de control. Ha intentado, además, hacerse olvidar y esconderse. En este sentido hay que reconocer en parte que lo ha conseguido: en los últimos años el tema está menos presente tanto en los medios de comunicación como entre las preocupaciones de la opinión pública. Por otra parte, ha cambiado su estrategia, esta Mafia de ahora no mata y por tanto no da de qué hablar, pero controla escrupulosamente la economía.

La Mafia ha dejado de ser un problema local o nacional. ¿Puede ser visto como un problema europeo si se tiene en cuenta que Europa es un eventual escenario de diversas actividades mafiosas?

No es en absoluto un problema italiano. Se ha convertido ciertamente en un problema europeo e incluso diría que mundial o internacional. En los últimos años han sido cambiados, en efecto, el tráfico y las ruedas, los contactos entre los diferentes grupos, las relaciones financieras y comerciales. Muestra de ese cambio es el hecho de que hoy ya no se hable de Mafia, sino de Mafias, en plural. Europa representa el marco desde el cual se puede y debe actuar contra dicho problema. Sin embargo, es oportuno revelar y tener bien en cuenta que la Mafia es un fenómeno internacional, mundial, y que Europa es sólo una de sus zonas de actividad.

Por tanto, ¿considera usted que la Unión Europea puede jugar un papel importante para combatir las Mafias?

Yo creo que Europa debería ante todo prestar mucha más atención al fenómeno y dedicar más recursos a la lucha antimafia. Debería actuar en todos los ámbitos, desde lo general a lo particular, desde el mismo instante en que se detecta la presencia de Mafias locales -como la albanesa-, que más tarde se interconectan con otras en redes internacionales. La acción europea debería ser represiva, pero sobre y ante todo preventiva: alianzas entre Estados miembro, policías e instituciones son fundamentales para combatir este fenómeno.

¿Y cuál es el rol que usted imagina para la política europea antimafia?

El papel que la Unión Europea puede desempeñar es básico: su acción es indispensable y necesaria. Su rol debería ser sobre todo de supervisión y control en el intento de crear un marco de colaboración y unión que asegure el desarrollo de una acción conjunta y eficaz.