Brexit: la juventud europea se hace con la palabra

Artículo publicado el 3 de Agosto de 2016
Artículo publicado el 3 de Agosto de 2016

El golpe fue duro y su efecto ha propagado un buen puñado de malos augurios: desastre económico, problemas de identidad, el fin de la Unión... Sin embargo, desde hace ya algunas semanas, la juventud europea más decidida se prepara para el futuro. Eso sí, con calma y buen humor.

"Me sorprendió y me decepcionó al mismo tiempo. Fue una sorpresa ver a los británicos ignorar su sensatez, verlos seguir a su corazón en vez de a su cerebro (...) Pensaba que los resultados estarían ajustados, pero jamás hubiera creído que ganaría el Leave [Abandonar]. No entiendo este voto." Radek es checho y Charlotte alemana. Como muchos otros jóvenes europeos, el golpe y la estupefacción fueron sus primeras reacciones nada más enterarse de la victoria del Leave en el referéndum británico sobre la salida o no del país de la Unión Europea. Desde el pasado 23 de junio, el 'Brexit' es con frecuencia sinónimo de dificultades económicas, de pérdida de influencia sobre el escenario internacional y de un largo período de incertidumbre. No obstante, enfrentados a no entender lo que ocurre, muchos jóvenes tratan de identificar por sí mismos las causas de la salida británica. Reflexionan, debaten y proponen, para reformar la Unión sin miramientos.

Comprender el resultado

Tras el choque y la estupefacción, los jóvenes han comenzado a reflexionar. Desenrollando el hilo de lo que cambiará de manera definitiva y drástica el rostro de la UE, han encontrado dos tipos de factores que podrían explicar la decisión de los británicos. Los primeros, a corto plazo, son británicos y están ligados a la forma en la que se ha desarrollado la campaña. "La instrumentalización del miedo. Ésa ha sido la clave del voto en este referéndum", afirma Diana, una joven rumana que ha estado estudiando en Londres este año. "Es eso lo que ha intensificado la percepción de la inseguridad del empleo, la sensación de estar invadido por los inmigrantes, la convicción de que el terrorismo y la criminalidad son resultado de la presencia de los refugiados y de los inmigrantes económicos."

Según ellos, las dos partes del debate han utilizado el miedo como herramienta de mobilización del electorado: por parte de los partidarios al Leave, el miedo a la inmigración y a la pérdida de control; para los que apoyaban el Remain [quedarse], el miedo económico. Es por esto que muchos jóvenes denuncian una campaña "sucia", incluso una manipulación de los ciudadanos británicos después de que los políticos pro-Brexit revelaran haber utilizado datos falsos en su campaña (sobre la contribución del Reino Unido al presupuesto europeo, por ejemplo). No obstante, en el corazón de la juventud europea, la sensación de que este problema supera al propio Reino Unido predomina. La Unión Europea debe asumir también sus responsabilidades. "El desafío del referéndum se ha tomado como algo exclusivamente británico", observa Emma, estudiante francesa actualmente en prácticas en la Fundación Robert Schuman. "La Comisión Europea ha decidido no participar en el debate por miedo miedo a que la acusen de intromisión. No se ha defendido a sí misma. ¡Y eso que el problema concierne a todo el conjunto de la Unión". 

"Mejorar el día a día de la gente normal y corriente"

"Tras el anuncio de los resultados, los jóvenes, que antes se interesaban poco por la política, se han posicionado muy rápido respecto a este asunto", explica Jérôme Quéré, presidente de la asociación Jeunes Européens France [Jóvenes Europeos Francia]. "Se han dado cuenta de que la Unión Europea ya no es un simple derecho. Muchos además, desean una Unión Europea que no sea como la actual". 

En cuanto se anunciaron los resultados, aparecieron los posts, tweets y otros comentarios en las redes sociales. Los jóvenes debaten, discuten. Si se ponen de acuerdo en que la UE está en crisis, discrepan sobre las soluciones que se proponen. Para algunos, es necesario volver al proyecto inicial apostando por una integración mucho más completa. El fracaso está en haber detenido el proceso en plena crisis. Otros, sin embargo, piensan que hay que avanzar de forma "prudente", o más bien consolidar las instituciones que ya existen. Hay quienes subrayan la necesidad de reforzar su forma de hacer política en áreas clave como la zona euro. En cuanto a reformas concretas, se ponen sobre la mesa diferentes propuestas, desde una mejor integración bancaria hasta un refuerzo de la coordinación en los desafíos en materia de defensa y de seguridad. Sin embargo, muchos destacan la falta de atención dirigida hasta ahora al aspecto cultural y educativo.

¿Cuál es el verdadero problema de la Unión? La comunicación con sus ciudadanos. "La Unión Europea necesita actualizar su propio concepto para integrar los problemas contemporáneos: el terrorismo, la seguridad internacional, las preocupaciones económicas", prosigue Emma. "La mayoría de los ciudadanos están desconectados de la realidad europea y no ven lo que la UE aporta en términos de fondos y de proyectos. Las instituciones europeas deben comunicar mejor lo que hacen, mostrar de qué manera mejoran el día a día de la gente de a pie."  

Reanimar la Unión está en nuestras manos

¿Tiene la Unión Europea algo de futuro? La cuestión es candente desde que un 51,9% de los votantes británicos escogieran la salida de su país. Sin embargo, los jóvenes con los que hemos hablado siguen siendo optimistas y animan a hacer una demostración de solidaridad y de unidad por parte del conjunto de los Estados miembros. Estos basan sus esperanzas en la nueva generación, a la que se percibe como la mayor fuerza sobre la que relanzar el proyecto europeo. "Necesitamos electores informados, políticos responsables e íntegros y una Unión solidaria", comenta Diana. "Tengo la suerte de vivir rodeada de jóvenes que piensan como yo: reanimar la Unión está en nuestras manos, tenemos que dar ejemplo. La generación joven no es la única solución pero sí una de las posibles", concluye Jérôme Quéré. "Cuenta con nuevas competencias, una mayor interconectividad y una visión distinta de la Unión Europea. Para mí, podría servir como fuente de dinamismo para revitalizar el proyecto europeo".