¿Britannia? El lenguaje colonial en el corazón del 'Brexit'

Artículo publicado el 11 de Mayo de 2016
Artículo publicado el 11 de Mayo de 2016

El Imperio británico forma ya parte del pasado. Sin embargo, el próximo referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea ha reavivado el sentimiento nacionalista y la nostalgia poscolonialista. Cafébabel analiza el uso de la retórica colonial en la campaña del 'Brexit'.

Durante su visita relámpago a Reino Unido, el presidente estadounidense, Barack Obama, destinó el fin de semana a tratar el tema del próximo referéndum sobre la posición de Reino Unido dentro de la Unión Europea, en una apuesta por convencer al pueblo británico de que vote a favor de continuar siendo miembro de la Unión.

Persuasivo y considerado, Obama se refirió brevemente a las ventajas con las que cuenta Gran Bretaña por ser miembro de la UE y advirtió que el 'Brexit' enviaría a los británicos al "final de la cola" a la hora de firmar acuerdos comerciales. Boris Johnson, quien encabeza la campaña a favor del 'Brexit' y aspira liderar el partido conservador, refutó los dichos de Obama con un argumento igual de persuasivo, aunque, quizá, menos considerado. En un texto publicado por el periódico The Sun, Johnson tachó a Obama de hipócrita y entrometido y consideró de humillación hacia el Estado británico la decisión de La Casa Blanca de querer eliminar un busto de Winston Churchill que se encuentra en el Despacho Oval. 

 

No obstante, la indignación nacionalista de Johnson dio un giro interesante. Tras interpretar el traslado del busto como una decisión que respondía a los orígenes étnicos del presidente de Estados Unidos, escribió: "Hay quienes consideran este hecho como un símbolo de la antipatía que siente el Presidente — debido a sus raíces keniatas — por el Imperio británico, del cual Churchill había sido un ferviente defensor".

Si bien la observación de Johnson fue irrelevante y hasta un tanto desconcertante, su razonamiento de que Obama podría haber tenido cierta antipatía personal por el Imperio británico muestra la relevancia política que tiene tal noción a la hora de intentar despertar un sentimiento nacionalista. Hablar sobre el Imperio británico a pocos meses del referéndum británico puede parecer irrelevante, pero no es nada extraño entre quienes lideran la campaña del 'Brexit'. De hecho, entrelazar la historia colonial británica con los debates actuales parece funcionarles bastante bien.

Pensemos en el discurso que hace poco dio el líder del UKIP Wales (Partido para la Independencia de Reino Unido), Nathan Gill: "Gracias a Dios que el Capitán Cook no escuchó a aquellos que le aconsejaban no embarcarse en su gran viaje de descubrimiento por considerarlo un salto hacia la oscuridad. Scott, Hudson, Drake, Livingstone, Riley, todos contribuyeron a moldear el mundo moderno en el que vivimos y lo hicieron adentrándose en la oscuridad. Somos un pueblo que siempre se ha enfrentado a desafíos con gran valentía".

La imagen que Gill evoca responde a la nostalgia colonial: ¿recuerdan los días en que el pueblo británico emprendía grandes expediciones imperiales y se aventuraban en lo desconocido? ¿Esa época en la que, como dice la canción patriótica Rule Britannia, Britannia rule the waves [Gobierna Britannia, Britannia dirige las olas], nuestro imperio se extendía por el mar? La glorificación que hace Gill de los exploradores británicos y sus intrépidas aventuras barre la cara oculta de la historia del período colonial; pinta una imagen romántica del imperio que le agrada al pueblo y le infunde un sentimiento de orgullo.

También tenemos al parlamentario conservador Liam Fox, quien afirma que "el Reino Unido es uno de los pocos países de la UE que no necesita enterrar su historia del siglo XX". Esta descripción tan asombrosamente positiva de la historia británica refleja cómo esta nación niega las atrocidades cometidas por el Estado durante el período colonial y a través de la denigración del resto de Europa se reafirma un sentimiento de orgullo británico que resulta ventajoso para la campaña "Leave" [Abandonar]. 

Hasta el término inglés "brexiteer" —así se nombra a quienes apoyan la campaña "Leave"—, tiene un olorcillo a retórica colonial: el espíritu pionero de Gran Bretaña, viaja adentrándose en lo desconocido por todo el mundo y sin la ayuda de la UE.

Según ellos, todo es una cuestión de soberanía. ¿Cómo es posible que nosotros, una nación tan importante como es el Reino Unido, una nación dueña y señora de incontables dominios que se extienden a lo largo de los cuatro puntos cardinales, doblegue su soberanía ante un poder externo? La historia de nuestro imperio, aparentemente, sirve para justificar la salida de la UE.

La realidad es que una mayoría significativa de los británicos cree que el período colonial fue positivo en nuestra historia. Una encuesta reciente conducida por Yougov demostró que el 59% cree que el imperio es algo de lo que enorgullecerse y el 34% desearía que todavía existiera. A pesar de que estas estadísticas pueden resultar un poco impactantes para quienes no son británicos, sobre todo para aquellos cuyas naciones han sufrido directamente como consecuencia del dominio del Imperio británico, lo que queda de la grandeza imperial aún perdura en la mente de gran parte del pueblo británico.

La campaña del 'Brexit' simplemente aprovecha esta poderosa fuerza latente. Al ofrecer un relato convincente y abrumadoramente positivo del Imperio británico, los políticos y los medios de comunicación involucrados en la campaña 'Leave' pueden explotar las corrientes subyacentes de nostalgia y nacionalismo, sn dejar lugar para la identidad europea.

Puede que Boris Johnson haya sido muy criticado por sus comentarios racistas sobre Obama y sus raíces étnicas, pero sus opiniones fueron, sin duda, efectivas. Al apelar al espíritu de Churchill y vapulear al irrespetuoso Gobierno de los Estados Unidos, Boris actúa como noble defensor del Imperio británico y campeón de la soberanía e identidad británicas. El resultado del referéndum de la UE en el Reino Unido quizá sea incierto y ponga muchas cosas en juego. Ahora bien, si algo es cierto en este referéndum, es que la cantinela colonial aún resuena y lo hace con fuerza.