Bruselas, urbanismo de capital ligera

Artículo publicado el 18 de Octubre de 2006
Artículo publicado el 18 de Octubre de 2006
Francófonos y flamencos, magrebíes y burócratas: la capital europea es la lente (desenfocada) de la diversidad cultural de Europa. Y de sus contradicciones.

“Aquello que en general se entiende por Bruselas es un área que comprende 19 municipios (con competencias de distrito) y cerca de un millón de habitantes: administrativamente se trata de la Región Bruselas-Capital”, explica Bruno Clerbaux, Presidente de la Cámara Urbanística de Bélgica. “Bruselas siempre ha vivido una situación paradójica: la ciudad, cuyo 90% de habitantes son francófonos, se encuentra en todo el medio de la región de Flandes -¡de mayoría flamenca!-. La población está muy acostumbrada al multiculturalismo”. También es verdad que los magrebies son casi 75.000 y además en Bruselas viven más de 105.000 personas ligadas al microcosmos de las instituciones europeas; un sector que representa el 10% del PIB de la Región y ocupa 3,5 millones de metros cuadrados de oficinas sobe un total de 12 millones. Esta heterogeneidad es mucho más visible pasando de un barrio a otro”, continua Clerbaux.

Alto al laissez faire del pasado

Bruselas parece una ciudad desordenada, sorprenden los diversos estilos arquitectónicos de las casas y los contrastes entre mediocres edificios de arquitectura contemporánea junto al Ayuntamiento, de estilo gótico flamígero, de la Grande Place y la majestuosa catedral de Saint Michel. La ciudad es un mosaico de estilos. “El deseo de quererse adaptar con precipitación a los cambios y aprovechar la oportunidad de de llegar a ser la capital de Europa ha empujado a la ciudad a moverse apresuradamente”, insiste Clerbaux. “En poco tiempo se ha destruido y renovado barrios enteros para poderlos vender o alquilar de manera urgente. La intervención del Estado belga ha sido muy limitada”. Pero este periodo de anarquía ha terminado, garantiza Clerbaux. En el futuro se organizarán concursos internacionales para las diversas concesiones programadas.

Barrio europeo, ¿demasiado aislado?

El arquitecto italiano Carlo Menon vive en Bruselas desde hace 5 años. “¿El barrio europeo? Una isla. No ha estado nunca unido a la ciudad”, comenta. “A pesar de estar proyectado dentro de la ville y no como un gueto en el extrarradio, su relación con el resto de la sociedad bruselense es limitada. De esto se ha hecho eco Romano Prodi, que, como Presidente de la Comisión Europea, ya dijo: “A mí, personalmente me gusta vagar por las calles, encontrar gente que conozco y pararme a charlar de todo un poco. Creo que Bruselas está demasiado fragmentada para que esto sea posible”. No está de acuerdo con estas afirmaciones el ingeniero siciliano Santo Vicari, que trabaja en la Comisión Europea desde 1985 en diferentes proyectos entre los cuales está el desarrollo sostenible, atenuando el debate suscitado: “El barrio europeo vive un ambiente internacional pero que no lo aísla del resto de la ciudad. Esta situación es sólo una dinámica común a todas las grandes capitales europeas”.

Umberto Eco: “Bruselas no necesita monumentos, es una capital ligera”

“Bruselas tiene necesidad de un edificio importante, simbólico y significativo no sólo para los belgas sino para todos los europeos”, sostiene Clerbaux. Una opinión que sostuvo también Rem Koohlaas durante el congreso “Bruselas, capital europea, en octubre de 2001”. Según el celebre arquitecto holandés “la comunicación de la Unión Europea es vacía, necesita ser representada a través de sus edificios. En los últimos veinte años ha requerido de sedes y oficinas para numerosas instituciones, pero esta demanda no ha estado nunca acompañada de una elección arquitectónica, un pensamiento estético”. Por única respuesta, Humberto Eco –durante el mismo congreso– señalaba a la capital belga como una “capital ligera” equiparando a la Unión Europea como una red informática que encuentra en Bruselas un servidor para sus gestiones. “¡Me hace gracia cuando oigo que Bruselas tiene necesidad de un monumento importante como el Coliseo o el Empire State Building! La idea de Europa tiene que apropiarse de un lenguaje horizontal –de diversidad y dialogo entre culturas– y no jerárquico”, sostenía el semiólogo italiano.

También el diseñador de 48 años Eduard de Landtsheer, mantiene que buscar un símbolo arquitectónico para Europa sería un anacronismo. “Hoy Europa no tiene poder, hay una crisis respecto al proyecto europeo y no será creando un edificio espectacular como se rellene el vacío de identidad de la UE.”

Pero las mutaciones urbanísticas de Bruselas no se acaban en el barrio europeo. “Desde finales de los años ochenta”, cuenta el arquitecto Menon, “el barrio entero desde Rue Dansaert hasta Sainte Catherine se ha convertido en un lugar de encuentro y trabajo de artistas. Se han abierto locales y bares, galerías y talleres de artesanos”. La zona está poblada también de bruselenses a la vez que un rápido proceso de concentración aburguesada empuja a la comunidad inmigrante hacia fuera del centro de la ciudad. El ejemplo: ver como en Rue Danseart los cafés frecuentados sólo por varones musulmanes están alternándose hoy con sofisticadas librerías de moda y una novedosa tienda de Apple.