Bruselas, víctima colateral del conflicto belga

Artículo publicado el 20 de Agosto de 2008
Artículo publicado el 20 de Agosto de 2008

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Sin ser flamenca ni valona, Bruselas es el campo de batalla preferido de las guerras comunitarias que se extienden por Bélgica. Frente a una situación que no parece mejorar, los bruselenses han decidido crear un nuevo partido

La organización del Estado belga haría perder la calma a más de un abogado, ya que, además del nivel federal, existe el nivel regional (con tres regiones: Flandes, Valonia y Bruselas-Capital) y el nivel comunitario (con los flamencos por un lado y los francófonos y germanófonos por el otro). Cada una de estas entidades tiene competencias propias. ¿A quién beneficia estas diferencias? Con seguridad, no a Bruselas, ciudad dividida en dos, lingüísticamente hablando. En el resto del país, las comunidades lingüísticas defienden a ultranza –únicamente- su lengua.

Bruselas contra el dogma lingüístico

(J.S.L)“Bruselas es la única región bilingüe de Bélgica. Este hecho tiene como consecuencia que una parte de las competencias, dentro de la misma ciudad, sean ejercidas por la comunidad francófona o por la flamencofona, sin ninguna coherencia”, explica Philippe Delstanche, portavoz de un nuevo partido político, Probruxsel (Pro Bruselas, mezclando el nombre francés con el flamenco de la ciudad). Como lo indica su propio nombre, este movimiento se orienta a los electores bruselenses.

“La actual ruptura institucional ha llevado a situaciones completamente asombrosas y bloquea la vida de Bruselas, cuando la realidad de esta es opuesta al dogma flamenco-francófono”, continúa Philippe Destanche. “Esto no responde a la realidad de Bruselas, una ciudad bilingüe, internacional y cosmopolita”.

Región bilingüe busca bilingües

Probruxsel fue creada el 16 de abril de 2007. Su objetivo es presionar a los políticos a comprometerse con reformas que den mayor coherencia a la organización institucional. “Pero es necesario aceptar que estas no están siempre dentro de sus intereses y ningún político desea perder poder”. En su programa, Pro Bruselas aboga por un federalismo a tres: Valonia, Flandes y Bruselas Capital. “Y no más un sistema comunitario de dos”.

“Tomemos un ejemplo de los mas graves: la educación. Esta competencia depende de las comunidades, ya sea de la francófona o la flamenca. Esto también se produce en Bruselas, incluso siendo considerada una región bilingüe. El resultado es que el 80 % de los efectivos policiales de Bruselas vienen de Flandes, ya que, aunque la policía debería ser bilingüe, la de Bruselas no lo es”, constata amargamente este bruselense de nacimiento y corazón.

Pulmón económico sin aliento

Lo peor que ocurre en Bruselas no viene de la procedencia de sus fuerzas del orden: su situación actual tiene repercusiones más nefastas. Tanto en el papel como en la realidad, esta capital es el pulmón económico de Bélgica. Con poco más de un millón de habitantes, esta ciudad concentra 650.000 empleos. A pesar de ello, existe un problema que se repite: el índice de desempleo esta cerca del 15%, una de las más elevadas del país.

“Aunque representamos el 20 % del PIB del país, no recibimos más que el 8% de los ingresos fiscales…. ¿Por qué? Porque en Bélgica se pagan los impuestos en el lugar donde se vive y cada día son 350.000 las personas que vienen a trabajar a Bruselas, provenientes de Flandes o de Valonia. Por ello, son las otras regiones belgas las que se aprovechan del dinamismo económico de Bruselas”, señala Philippe Delstanche. “Somos nosotros los que debemos manejar ese flujo de personas, pagar las infraestructuras que sean necesarias, sus transportes, así como el desarrollo de la ciudad…”

(J.S.L)

Esta falta de ingresos fiscales y la superposición de instituciones han puesto a la región-capital en una situación de dependencia financiera frente al Estado Federal y las comunidades, incluso si la región debería ser una de las más ricas de Europa. De todas formas, este sistema de ‘solidaridad’ es grande, complejo y regularmente bloqueado por las disputas entre valones y flamencos. Como siempre, son los mismos quienes deciden.

Bruselas, la tranquilizadora

Las divisiones en la ciudad entre comunidades lingüísticas, están todavía presente tras las elecciones: ya que no es posible hacer en Bruselas listas electorales bilingües, “Dado que nosotros somos una región bilingüe, no queremos listas con flamencos y valones, para poder construir juntos el futuro de Bruselas y no solo continuar oponiéndonos”.

Cuando este partido se lanzó, despertó curiosidad. Los medios de comunicación regionales se sintieron interesados por este ovni político. “En nuestros amigos políticos de otros partidos hubo una mezcla de desprecio e inquietud”, sonríe el portavoz. “Pero es un signo de que nuestra iniciativa no fue en vano, ya que ciertos partidos han tomado ya algunas de nuestras propuestas”, dice Philippe Delstanche, y sonríe.

“No pretendemos ganar las próximas elecciones, pero queremos hacer escuchar nuestra voz, para que Bruselas no sea más, únicamente, un lugar de confrontación entre flamencos y valones. Al contrario, al tener un estatuto igual al de las otras dos regiones, Bruselas, con su mezcla, puede ser una fuente de tranquilidad para el país”.