Bucarest: Polvorientas reflexiones de una ciudad de escombros y cenizas

Artículo publicado el 4 de Marzo de 2008
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Artículo publicado el 4 de Marzo de 2008
Nicolae Comanescu arremolina el polvo: en el sentido literal de la palabra, el artista rumano crea un arte procedente de los tonos grises polvorientos de su ciudad natal, Bucarest.

Los tradicionalistas se apoyan en colores al óleo, tiza, carboncillo o acrílico. También Nicolae Comanescu utilizó estos materiales en sus series anteriores Wrong Paintings, Grand Prix Remix, y Beach Culture in Bercsenyi, en los que representa la hiperactividad de los medios. Ahora, este artista rumano nacido en 1968 utiliza el polvo de su ciudad para dibujar. En el intento de captar la imagen de su ciudad natal Bucarest, el artista transforma las ruinas polvorientas del comunismo, la sofocante materia de una ciudad que se alza atractiva de nuevo, en una réplica polvorienta, de precisión fotográfica, de su entorno: calles vacías, carrocerías y parques no sólo como objetivo de su ojo artístico, sino como metáfora del polvoriento día a día de cada persona en Bucarest. Para su exposición Dust 2.0, según el artista, el empleo del polvo no es arbitrario. Se trata de una materia llena de información que refleja de forma sutil e insistente la Historia y la presencia de Bucarest.

Spending your mid-life crisis on the beach (Foto: ©Nicolae Comanescu/ bercsenyi.blogspot.com)

¿Qué le inspira en su ciudad?

El polvo en sí. A primera vista, debe inspirar mucho a uno mismo. Bucarest es una gran ciudad, compleja, rica en estructuras históricas y sociales; es muy robusta y con una naturaleza viva. Es una ciudad que provoca, donde hay mucho que hacer y aprender.

Nicolae Comanescu: Dust 2.0

(Fotos: ©dust2point0.blogspot.com)

Sin embargo, existe un problema: en lugar de inspirar, Bucarest hace dudar a sus habitantes. Todo lo que podría agradarles, comienza a disolverse en el polvo: los barrios históricos, que han escapado al impulso destructor comunista, arquitectura industrial, parques, superficies verdes, mercados: todo sucumbe al polvo. Nada que se construya nuevo en la ciudad se corresponde con un plano civilizado. En el intento de acompasar nuestra ciudad al prototipo de "ciudad europea" no se habita nada. Los bosques dejan espacio para nuevos edificios más o menos lujosos. Las partes comunistas de la ciudad con odiosos edificios de hormigón son más insoportables cada día. Demasiados coches contaminan el aire y atestan las calles. La suciedad ambiental crece a un ritmo alarmante. Por eso, es difícil dejarse inspirar por algo en Bucarest. No es Bucarest sino el polvo lo que me ha inspirado este proyecto.

¿Por qué has elegido el polvo como material?

El polvo me ha elegido a mí. El polvo ha elegido esta ciudad en la que vivo. El polvo es una parte de nuestras vidas, que nosotros sólo tenemos en cuenta cuando aparece en grandes cantidades. En el momento en que fui consciente del polvo, me decidí a trabajar con él.

La parte excesiva de polvo en la ciudad dice mucho acerca del estado de la sociedad rumana. El polvo es una materia espesa, llena de información, al que merece la pena preguntar. El polvo en Bucarest ostenta otras metáforas diferentes al de Nueva York o Barcelona, en donde muere debido al estado ecológico, cultural o político del lugar en sí.

El polvo es un símbolo de la nostalgia, de la inutilidad, de la caducidad, un superviviente de la Historia, un símbolo del comercio de la dinámica o una señal del estándar de vida. Nos ha acompañado siempre, desde que los piafidos de los mensajeros turcos irrumpieron aquí hasta los políticos de hoy, que lo transforman en un aire demasiado caliente. El polvo se ha depositado a menudo como un velo sobre las mejores capas. También nos ha cegado muy a menudo. Existen artistas contemporáneos, que hablan del arremolinamiento del polvo a través de actos de destrucción comunista. Lo único que los comunistas materializaron es el polvo a través de la destrucción de monumentos históricos. Octavian Paler [escritor y periodista rumano] llegó a afirmar: "En Rumania el polvo es político”.

(Foto: dust2point0.blogspot.com)

¿Te posicionas políticamente en tus dibujos?

Intento no presentarme como activista político en mi arte. Pero es difícil vivir en Rumania y cerrar los ojos a la injusticia social. Dibujar con polvo es una elección consciente. En Rumania, el polvo es una prueba del estándar de vida, es un signo del sistema político corrupto. La clase política ha adeudado mucho polvo en Bucarest y en el mejor de los casos debido a su incompetencia, en el peor de los casos debido a intenciones dudosas. Como pintor intento ser un observador neutral. No tengo la intención de emitir un juicio sobre el sistema de gobierno rumano. El resultado salta a la vista, cuando se recorren las calles de Rumania. Quiero utilizar un producto de la ciudad que lleve en sí la sustancia simbólica y material de Bucarest.

¿Cómo se ha desarrollado Bucarest después de Ceausescu?

Bucarest tiene su propia dinámica. Tengo la impresión de que a pesar de las revoluciones periódicas continua viviendo y sobreviviendo. En los últimos días del comunismo era una ciudad gris, triste y hambrienta. Sin embargo, a pesar de la sospechosa gente de negocios y los políticos corruptos que la pueblan, Bucarest vuelve a despertarse a una nueva vida. Incluso cuando todo parece caótico, empareja una normalidad consciente, que fluye cada vez más en los vasos sanguíneos de un Estado que lentamente próspera.