Budapest-Küstendorf: Viaje al país de Kusturica

Artículo publicado el 3 de Febrero de 2011
Artículo publicado el 3 de Febrero de 2011
Me pregunto cómo he podido acabar en lo más profundo de Serbia, atrapada en lo alto de una colina nevada, en pleno mes de enero y bebiendo rakia caliente con el ingeniero jefe de Kusturica a ocho grados bajo cero...

Küstendorf, el origen

Conocí a Gina Rubik hace dos meses. De cultura húngara y origen gitano, Gina es una joven músico y comediante que lleva su vena artística a todos los rincones del mundo, desde Estados Unidos hasta Bulgaria, Pakistán o Macedonia. Especialista en cantos gitanos y sufíes, Gina me arrastró hasta los bastidores del mismísimo Palacio de las Artes de Budapest para saludar a su ex camarada de canto Natacha Atlas.

O cómo hacer un road-trip al corazón de las fantasías de KusturicaMe quedé fascinada por la enorme expansión de la música de Gina, pero también por su álbum de fotos, donde aparecía el retrato de su abuelo irlandés en una caravana. Ya que soy periodista y joven realizadora de Budapest, y especialista en la Europa centro-oriental, introduje a Gina en mis proyectos de documentales sobre los lugares utópicos planificados, soñados y pensados para ser perfectos. Así que le hablé de Küstendorf, un pueblo tradicional construido por el realizador serbio Emir Kusturica para su película La vida es un milagro; un lugar que merece reflexión. Gina ya tuvo la ocasión de conocer a Kusturica y deseaba volver a verlo en el Festival Internacional del Cine y la Música de Küstendorf, que tiene lugar cada año en enero. Tan sólo quedaba un billete de tren nocturno a precio regalado (26€ ida y vuelta desde Budapest hasta Belgrado) para poner la idea en práctica.

Guru Gina y DJ Pozitiva

El 4 de enero, día de nuestra partida, Guru Gina me dijo que Beata, a quien yo no conocía todavía, vendría también. Sin problemas: cuanto más gente, mejor; sobre todo cuando tenemos que esperar una hora en la frontera y dormir en asientos muy incómodos. Beata es cantante, compositora, escritora y poeta. También es conocida por haber creado el legendario grupo de punk-jungle-folk húngaro Szeki Kurva en 1993. Bajo el seudónimo de DJ Pozitiva, la disc-jockey anima una emisión semanal en el famoso canal de radio húngara TILOS Radio desde hace más de doce años. Para la ecléctica Beata, no existe ningún secreto en la música underground. De nacionalidad inglesa, húngara y austríaca, ha pinchado ya por toda Europa.

Pop star pakistaní y hospitalidad serbia

Nuestro formidable equipo estaba hecho para la aventura y para superar todos los obstáculos que se interpusieran en nuestro camino. Beata no tiene la costumbre de viajar para conocer las raíces de una ciudad, de hacer excursiones improvisadas, y estaba exasperada por el trato que tuvimos como periodistas (el servicio de prensa nos impidió pasar ya que no estábamos acreditados). La rakia caliente terminará por volverla loca y animarla a pinchar durante toda la noche tras haber pasado 14 horas de tren, autobús y taxi. El hotel de Küstendorf estaba a rebosar y Beata pasó la noche con los anfitriones en Mecávnik. En cuanto a Gina, que ha vivido 4 años en Pakistán, sólo pone la mano en el fuego por la cultura de los “países puros” y por el cantante y estrella del pop pakistaní Atif Aslam, su ídolo y amigo, y del que conocimos toda su biografía. Y finalmente estaba yo, obsesionada por coger un tren que no podía perder.

Afortunadamente nuestros anfitriones estaban allí para apaciguar los nervios. Dragana y su familia nos recibieron con los brazos abiertos en su casa, más abajo de la colina y a 20 minutos a pie del festival. La alegre familia tenía la costumbre de pasar los fines de semanas en Mokra Gora junto a la baba, la abuela que habla en dialecto y canta viejas canciones mientras teje un par de calcetines de lana.

Serbia, little work, lots of drink and lots of music

Conocimos la hospitalidad serbia en todo su esplendor y bebimos la rakia, una bebida alcohólica muy fuerte y muy popular en los Balcanes, a cada paso que dábamos. Vivimos la llegada inesperada del vecino, escuchamos la música más famosa y cursi de Serbia, disfrutamos de una navidad ortodoxa y degustamos una cocina casera y deliciosa al ritmo de cancioncillas populares cantadas por la familia en casa del primo (acordeón incluido, por supuesto). ¡También hubo un festival en casa, junto a la estufa! Dragana, sus primos y sus amigos hablaban inglés, por eso comentamos todos sobre Serbia, Kusturica y el festival, al que también asistieron. Aprecian las obras del realizador mundialmente premiado, pero le reprochan que sea cada vez más comercial. Prefieren las películas de otros cineastas serbios menos conocidos pero más pegados a la realidad del país.

Nos sumergimos en una larga conversación con nuestros dos chóferes de Mokra Gora a Cacak. Milos, que trabajaba en Uzice, ciudad muy contaminada y centro administrativo y económico de esta región, nos dijo que los lugareños de los alrededores no dan el visto bueno a la gestión del parque de Sarga-Mokra Gora, llevado a cabo por Kusturica, pero reconocen la acción benéfica del realizador para la expansión del turismo. Cuando llegamos a Uzice, Milos nos deja y es Iván quien retoma el volante. Iván es un treintañero fan de la música tecno y del festival de trompetas de Guča; él nos explicó mejor que ningún otro la verdadera esencia del país: Serbia, little work, lots of drink and lots of music ("Serbia: poco trabajo, mucha bebida y mucha música").

Foto: Portada (cc)pite/flickr; las del resto del artículo: ©Hélène Bienvenu