Budapest, los magiares y el Islam: una historia de integración

Artículo publicado el 4 de Junio de 2012
Artículo publicado el 4 de Junio de 2012
Hungría es un país predominantemente católico, donde las otras tres “religiones históricas” -la luterana, la Iglesia Reformada y la judía- son practicadas por el 20% de la población. En Budapest hay dos iglesias “no históricas” para sus comunidades musulmanas de origen otomano, rebajando así una ley del 2011 donde no se aceptaba el Islam

Es mediodía de un viernes en la calle Safrany de Budapest. Una humilde mezquita está abierta a sus fieles, que acuden a ver al orador más importante de la semana, el Jumu’ah. Pero la habitual llamada al orador no resuena en el barrio. Situada en un edificio recién levantado que parece una sede de una institución del Estado, la mezquita luce la bandera húngara y la de la Unión Europea. No hay señales para transeúntes desprevenidos que indiquen que esta es una casa de Dios.

“Iglesias” islámicas en Budapest

Una mujer con un velo es la única señal delatadora. “Iglesias” islámicas en Budapest. Dentro, los fieles se encuentran con el espacioso vestíbulo principal de la mezquita, diseñada para la oración. Cuidadosamente enmoquetada y bañada en luz, la habitación del orador es lo suficientemente grande como para reunir a decenas de fieles. Sin embargo, antes de que Jumu’ah empiece, apenas hay una docena de hombres (las mujeres rezan en una habitación más pequeña, al otro lado del vestíbulo). La organización de musulmanes de Hungría, fundada en el año 2000, también conocida con el paradójico nombre de Iglesia Islámica Húngara (Magyarországi Muszlimok Egyháza, MME) , es la que costea la mezquita. Es una de las comunidades islámicas registradas en la capital y hay un total de cuatro en todo el país. El nombre de Iglesia Islámica Húngara fue acuñado por la ley sobre religión de Hungría del año 1990 (una iglesia se convertía en entidad legal sui generis, como en los Países Bajos, donde una organización religiosa era reconocida por el Estado).

El húngaro Sultan Sulok dirige el organismo desde una oficina en la mezquita. “Nos mudamos aquí porque la comunidad creció”, me cuenta en la oficina dominada por un caos creativo, con libros y notas por todas partes. Sulok calcula que la mayoría de los 32. 000 musulmanes que hay en Hungría viven en Budapest. Esta cifra la presenta la otra comunidad registrada en el país, la Comunidad Islámica Húngara, que estima que hay unos 60. 000 musulmanes. La historia de Hungría, y la de Budapest particularmente, están fuertemente afectadas por sus musulmanes y el Islam. En la capital de ahora, apenas queda un puñado de recuerdos históricos de su pasado musulmán. El más conocido es el de la tumba de Gul Baba, un líder militar turco de la era medieval que murió en la batalla de Budim, la parte de la orilla oeste del Danubio en Budapest. Budim pasó de ser un pueblo insignificante a un centro urbano importante. La ciudad contó con más de sesenta mezquitas con bibliotecas y baños turcos, algunos de los cuales todavía permanecen como monumentos. 

Una comunidad integrada

Tras el segundo sitio de Viena en 1683, al ejército austriaco le llevó tres años reclamar Budim. Se terminó la época dorada de la cultura islámica para la ciudad. La población musulmana fue expulsada o convertida. Budapest tuvo que esperar hasta el siglo XIX y la anexión austrohúngara de Bosnia para volver al Islam. La comunidad islámica húngaratodavía conserva fuertes lazos con musulmanes bosnios, teniendo en cuenta que un imán militar bosnio vivió en Budapest antes de la Primera Guerra Mundial y la caída del imperio austrohúngaro y su fundador principal. El jefe de la comunidad, Zoltan Bolek, me recibe en su mezquita en la calle Robert Karoly. Al contrario que la reluciente y nueva mezquita de la iglesia islámica, esta es más modesta y marcada por el tiempo. Las paredes del vestíbulo que dan a la habitación del orador están cubiertas de fotos. El sitio central está reservado para el primer imán, el oficial militar bosniaco.

“Los húngaros son tolerantes”, dice Bolek. Antes de los proyectos de ley del partido de centro derecha Fidesz, el Estado reconocía completamente su organización como una comunidad religiosa tradicional. De hecho, el Islam fue legalizado en Hungría por la Ley XVII de 1916, y esta protección austrohúngara nunca ha sido suprimida. Sultan Sulok comparte el punto de vista de Bolek y subraya que no se discrimina a los musulmanes. Esto contradice las tendencias sociales generales en Hungría, que está viviendo el crecimiento de movimientos radicales y partidos derechistas. El famoso partido antijudío y anticatólico, Jobbik, conocido por su aproximación a las minorías de todo tipo, está ganando popularidad. Sin embargo, el imán en su mezquita de la comunidad islámica húngara, Jozsef Bordas, denuncia que las políticas de este partido son hipócritas: “Jobbik se quiere abrir al este, pero venden ideas radicales a los votantes”.

Unidad contra Pluralismo

Viene de una familia cristiana y se convirtió a las 18 años, tras sufrir una enfermedadNo todos los musulmanes de Budapest rezan en las dos mezquitas oficiales. En toda la ciudad hay una docena de lugares más pequeños para rezar, masjids, que se encuentran principalmente en pisos u oficinas de primera planta, como la que está en la icónica calle de Bela Bartok. Sin embargo, este lugar está cerrado a los fieles este viernes por la tarde. Los masjids y las mezquitas funcionan de manera independiente, por comunidades locales sin cohesión sólida entre ellos. Las opiniones sobre una comunidad nacional islámica son dispersas. “No sería bueno tener una sola comunidad islámica”, dice Sulok. Él ve el pluralismo como derecho de los musulmanes húngaros. Aunque el Islam es el punto en común, dentro de la fe hay diferentes facciones y puntos de vista, lo que da lugar a distintos organismos.

A la derecha, un baño turco, hoy un monumento de Budapest

Sulok ve más atractiva la idea de una comunidad islámica europea, organizada de acuerdo con el modelo de la Iglesia Católica. Sería un consejo de imanes europeos. La comunidad islámica húngara no comparte esta idea con la Iglesia Islámica. “Una única comunidad islámica europea es una buena idea”, dice Bolek. “Estaría bien tener una gran muftí europea. Debería haber también una comunidad nacional. No tenemos problemas con las diferentes interpretaciones del Islam. Aceptamos diferentes opiniones.” El imán Bordas es algo escéptico. “Comunidades diferentes no aceptan interpretaciones diferentes. Es algo que prácticamente no se puede hacer.”

Muchas gracias a cafebabel.com Budapest, especialmente a Bernardett Bucs

Este artículo forma parte de Orient Express Reporter II, una serie de reportajes sobre los Balcanes que ha sido desarrollada por cafebabel.com entre 2011 y 2012. Este proyecto ha sido cofinanciado por la Comisión Europea y cuenta con el apoyo de Allianz Kulturstiftung.

Fotos: portada (cc) .craig/ anabadili.com; Guel Baba estatua (cc) muppetspanker; mujer delante de la Iglesia (cc) Nagy David/ todas cortesía de flickr; las otras en el texto, © Rasid Krupalija para Orient Express Reporter Budapest, 2012/ video (cc) WadoodHUN/ youtube