Bulgaria: peligro de nacionalperiodismo

Artículo publicado el 14 de Noviembre de 2007
Artículo publicado el 14 de Noviembre de 2007

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Los medios de comunicación del partido nacionalista Ataka miman a su público con mensajes xenófobos todos los días.

"Turquización”, “separatismo”..., a la derecha del cartel de la película La nueva esclavitud ondea la bandera búlgara, justo cuando se cumplen 130 años de la liberación del llamado “yugo otomano”. La película no deja lugar a dudas: el dominio turco en los territorios búlgaros del sur es desde hace tiempo una realidad. El documental de seis capítulos fue el año pasado el favorito de los telespectadores del canal por cable SKAT, altavoz mediático del partido nacionalista Ataka que ha acabado, de forma radical, con la supuesta eterna mentira de la política búlgara tras la transición de 1989: la convivencia pacífica entre los diferentes grupos étnicos.

Ataka como partido mediático

El origen del éxito de Ataka comenzó en un estudio de televisión, ya que en realidad el partido es un clónico y tiene el mismo nombre que un programa de televisión conducido por su jefe de filas, Volen Siderov. Siderov antes que político fue plumilla, luego redactor jefe del diario Demokracija, y después del tabloide populista Monitor. En realidad es un camaleón político: al principio fue un seguidor del movimiento reformista Unión de Fuerzas Democráticas, más tarde simpatizó con el ex rey búlgaro Simeón a su regreso del exilio español. Sin embargo, no ha sido hasta el último año cuando ha evolucionado hacia una posición nacionalista radical.

Este hombre de cabellos blancos y mirada penetrante es muy conocido. Por una parte como autor de tres monografías teóricas de la conspiración. Por otra, por su presencia en el canal por cable SKAT, desde donde cada día en los diez minutos de su one-man-show ataca todo lo que no le parece bien: Roma, Turquía, judíos, inversores extranjeros, homosexuales. Ataques que también realiza como diputado en la la Asamblea Nacional.

Existe también un segundo medio de comunicación, el diario Ataka, que difunde el programa de los nacionalistas. Informaciones sobre la criminalidad producida por los gitanos, la amenaza de construcción de nuevas mezquitas y entrevistas con políticos de Ataka rellenan sus 24 páginas. "En Ataka y SKAT no hay ninguna diferencia entre el público mediático y el político” afirma el experto en medios de comunicación de Sofía Orlin Spassov. "El partido Ataka ha nacido como un partido mediático: no fue una casualidad copiar el nombre del programa de Siderov en SKAT para el partido y el periódico." SKAT es, desde la transición de 1989, el único canal de televisión al servicio de un partido”.

El show de Siderov

Siderov ha transformado su notoriedad mediática en un capital político. En verano de 2005, poco antes de las elecciones al Parlamento, fundó su partido Ataka, primer partido desde 1989 que llevaba a la arena política el resentimiento xenófobo y con el que consiguió un 8% de los votos, instalándose así en la Asamblea Nacional. En las elecciones presidenciales de octubre de 2006 Siderov consiguió incluso llegar a la segunda vuelta, contra el actual presidente en funciones Georgi Parvanov. Asimismo, en las elecciones al Parlamento Europeo consiguió 3 representantes del total de los 18 búlgaros, que han participado en el eurogrupo parlamentario de extrema derecha Identidad, Tradición, Soberanía, a la que también pertenecen el Frente Nacional de Jean Marie Le Pen y el Gran Partido Rumano, o la nieta del fascista Mussolini, Alessandra. [este grupo se ha desintegrado esta semana y perdido su estatus de grupo político del Parlamento Europeo tras el abandono de los miembros del partido rumano România Mare. La ruptura se ha producido por las declaraciones de la europarlamentaria italiana Alexandra Mussolini, en las que afirmaba, tras el asesinato de una italiana presuntamente por un rumano, que todos los rumanos eran criminales. Ndre.].

Acciones contra los medios “no búlgaros”

Ataka honra su imagen de partido mediático: a menudo aparecen los medios denunciados públicamente como “no búlgaros” en el punto de mira del grupo. En febrero de 2007 los seguidores de Ataka asaltaron la sede de la redacción del consorcio WAZ (un gran grupo de prensa y medios de comunicación alemán con presencia en Bulgaria), para pedirles cuentas a los redactores del semanario 168 Stunden sobre un artículo que no les había gustado. La lucha por la defensa de la “bulgaridad” se ve utilizada una y otra vez en los medios de comunicación del partido y aceptada como un éxito propagandístico. El núcleo duro de los electores, consumidores habituales de los medios, se encuentra en un espacio cerrado de información. El círculo es hermético: no hay espacio para la réplica.

¿Impunidad para los discursos del odio?

En el seno de la sociedad civil se han producido fuertes reacciones. Por ejemplo, la iniciativa “Ciudadanos contra el odio” llevó a juicio a Siderov por declaraciones discriminatorias sobre las minorías. Juliana Metodieva ha sido la única demandante exitosa hasta el momento. "Las declaraciones de Siderov: “Bulgaria para los búlgaros” me son discriminatorias, ya que poseo origen armenio”, aclara esta periodista afincada en Sofía. Muchos procesos se están prolongando de forma considerable, debido más que nada a las tácticas dilatorias de los abogados de Siderov.

En los medios de comunicación los mecanismos de control tardan tiempo en surtir efecto. En noviembre de 2004, representantes de 160 medios firmaron un “código ético” que debería contribuir a una mayor ética en el sector mediático. Se trata del primer intento de fijar principios de actuación en el periodismo búlgaro. Ni Ataka ni SKAT son miembros de ese grupo: para ellos no son válidas esas normas de comportamiento.

Mientras los periodistas, ONG y órganos de control democrático se preguntan cómo adoptar medidas contra la agitación mediática de Ataka, el grupo –al menos en la acutalidad– se encuentra a sus anchas. Los medios de Ataka han establecido un nuevo estilo periodístico: un discurso nacionalista.

Artículo elaborado para la Fundación “Recuerdo, Responsabilidad y Futuro” en el marco de una beca de investigación de la red de corresponsales n-ost.

(Fotos en texto: ©Dagmar Gester)