Bulgaria: Una cultura joven en movimiento, con o sin crisis

Artículo publicado el 4 de Enero de 2010
Artículo publicado el 4 de Enero de 2010
En Bulgaria no existen políticas culturales y la crisis ha menguado el presupuesto del ministerio de Cultura para apoyar a los creadores innovadores. Aún así, la nueva generación de artistas búlgaros lucha por enseñar su obra dentro y fuera de las fronteras del país, aunque sea con pocos recursos.
Cineastas, guionistas de teatro y todo tipo de creadores resurgen en la esfera cultural búlgara diez años después de la dura transición en el país durante los 90 y exigen transparencia y medidas al Gobierno para que apoye el espíritu emprendedor

¿Dónde está el dinero? Esta es la pregunta sin respuesta que corre de boca en boca entre los habitantes de Bulgaria cuando se les pregunta por la gestión de los fondos públicos del Estado. Un problema que en el caso del Ministerio de Cultura se está intentando resolver “pero que continúa siendo un caos”, explica Diana Andreeva, directora del Observatorio de Cultura Económica de Sofía. 

Gracias al crecimiento espectacular del país en los últimos cinco años, Bulgaria ha acumulado un superávit fiscal del 1,6% del PIB, lo que ha permitido que el Ministerio de Cultura recibiese durante este tiempo “bastante dinero en comparación con años anteriores”, argumenta Andreeva. “Pero el país no tiene ninguna política gubernamental a seguir en materia de cultura, de manera que no se controla como se gasta el dinero”, añade. 

Además, los entes públicos que financian los proyectos culturales tampoco siguen ningún criterio a la hora de dar dinero a uno u otro proyecto. Una política “sin sentido”, en palabras del joven escritor Alexander Manuiloff. “El Ministerio de Cultura me denegó una subvención para interpretar mi guión de teatro sobre la realidad búlgara mientras que dio financiación a un grupo que enseña danza de capoeira en Sofía”, ironiza Manuiloff, y se pregunta: “¿Qué tipo de criterio siguen nuestros políticos a la hora de promocionar la cultura búlgara?” Manuiloff se conoce la ciudad al dedillo y paseando por Sofía recorre la historia de la capital Búlgara. “¡El Parlamento se construyó para ser un teatro!”, explica el dramaturgo, quien no para de describir anécdotas sobre los lugares por los que pasamos, desde la Iglesia de San Jorge –uno de los templos cristianos más antiguos de los Balcanes-, la espectacular catedral de Alejandro Nevski –una de las iglesias ortodoxas más grandes del mundo-, y la Iglesia de Hagia Sofía –de la que se tomó el nombre de la ciudad en el s.XIV. La idea de Manuiloff es explicar todas estas curiosidades en un documental. “Sofía tiene mucha poesía y hay que enseñar la ciudad de una manera diferente”, destaca entusiasmado. 

“Genocidio” del cine búlgaro 

 Según un informe elaborado por Andreeva a partir de datos extraídos del Ministerio de Cultura, las partidas de este año para el cine y el teatro se han recortado un 29% y un 28% respectivamente, debido a la crisis económica. Además, el Gobierno búlgaro anunció hace unos meses que el presupesto para la industria cinematográfica aún se recortará más el 2010, hasta un 50%. “El mundo del cine está bajo una gran amenaza”, asegura Martichka Bozhilova, jefa de proyectos de la productora búlgara AgitProp, situada en un barrio tranquilo de la ciudad, que mezcla edificios de estética comunista con otros de arquitectura neoclasicista o neobarroca.

Uno de los cineastas búlgaros más de moda actualmente, Kamen Kalev, director del clamado filme Eastern Plays, comparte la opinión de Bozhilova. “Recortar el presupuesto a la mitad es un genocidio para la industria cinematográfica, que representa la nueva voz de la juventud del país”. De sonrisa burlona y mirada afable, Kalev expresa su devoción por las películas en el bar del Cine Odeón, una de las pocas salas de exhibición, situada en el centro de la ciudad, que apuesta por el cine de autor autóctono e independiente. “La gente no sabe lo que pasa en Bulgaria y el cine es una buena forma de explicar la realidad cuotidiana del país afuera”, afirma Kalev.

“El Estado no está cumpliendo sus obligaciones”, añade la joven directora de documentales, Maria Averina. Licenciada en filología y con un máster en dirección de cine, Maria Averina eligió el documental porque “es una manera directa de transmitir una realidad concreta y posicionarse sobre una temática”, destaca. Averina procede de una familia de cineastas y será la directora del documental escrito por Alexander Manuiloff. Un binomio perfecto entre el halo bohemio de Manuiloff y la profesionalidad y sentimiento de Averina.

‘Boom Boom' 

dirige la obra 36 Monkeys sobre la ONG búlgara 36 Monkeys El teatro es otro de los sectores que también ha recibido el duro impacto de la crisis. “Los artistas independientes con menos recursos jugamos en desventaja a la hora de acceder a las subvenciones públicas”, destaca Vasilena Radeva, directora de teatro y miembro de la organización no gubernamental 36 Monkeys, creada para extender y diversificar el arte no institucional en Bulgaria. 

En una tetería acogedora, que se podría encontrar en cualquiera de la capitales más cool de Europa, los ojos azules de Vasilena se encienden al explicar los tres proyectos personales que tiene entre manos para el año que viene. Tres performances diferentes, una de las cuales se representará en el teatro estatal de Sofía, The Youth Theater. Un teatro que desde 2007 apoya a los jóvenes artistas para que representen sus creaciones más arriesgadas. “Este año hemos batido un récord de espectadores”, exclama el director general de The Youth Theater, Vladimir Lyutskanov, a pesar de que ironiza: “El Ministerio de Cultura siempre ha sido pobre. ¡Qué más nos da la crisis! ¡Ya estamos acostumbrados!”

Hiss, spit and insult the crisis away

Otro amante del mundo del teatro es el director de la compañía Alma Alter de la Universidad de Sofía, Nikolai Gueorgiev, un veterano dramaturgo de pelo canoso que tuvo que emigrar del país durante la época comunista, como muchos otros artistas. Según él, los teatros de la capital “tienen una política estricta de representar teatro clásico y comedia y no hay lugar para propuestas más innovadoras”. Gueorgiev apuesta por otras fórmulas. En el teatro de la universidad, los jóvenes actores provocan al público, escupen en el suelo, comen, se besan, se tocan, gritan y lloran delante de un público escaso pero estupefacto. Gueorgiev tiene su propia teoría: “Todos los fondos que apoyan a la cultura se han cortado pero la crisis es positiva. Ahora solo quedan los que realmente nos creemos lo que hacemos”. 

Con o sin medios, la capital búlgara tiene una nueva generación de artistas que presiona para hacerse un lugar en la escena cultural de la ciudad y mostrar su obra más allá de las fronteras del país. “Sofía está viva, hay un boom boom latente que puede sentirse. Ya veremos en que se transforma”, concluye el director Kamen Kalev.

Gracias a Camelia Ivanovay el equipo decafebabel.com team en Sofia. Lee su blog aquí

Todas las fotos: ©Ariadna Matamoros; tráiler de 'Flooded' ©Masha1001/ Youtube; tráiler de 'Eastern Plays' ©ICANTOO2006/ Youtube