Bunga Bunga: de turismo sexual con Berlusconi

Artículo publicado el 10 de Noviembre de 2010
Artículo publicado el 10 de Noviembre de 2010
El martirio del bunga bunga ha contagiado a Europa. Y los italianos estamos orgullosos de exportar este tipo de producto, así como el Ferrari y la mozzarella de búfala. ¡Al fin un gobernante que recrea el lujo del ya extinguido semental italiano! Delante de todos esos gais que infestan la Dolce Italia y que cuando se encuentran con una chica ni tan si quiera le tocan el...
¡Todos a clase de virilidad!

Cuando te esfuerzas y organizas una rambazamba (así llaman los alemanes a las macro-fiestas), puede suceder que surja un poco de froti frota, como se dice en Francia, o que haya algunos magreos. Es el mínimo. Pero ¿por qué detenerse ahí? Si al fin y al cabo el objetivo final del festejo profesional es el bunga bunga. Y eso lo sabe hasta el primer ministro Silvio Berlusconi, que de rambazambas organiza a puñados y que enseña a sus organizadoras las tres “i” (en italiano: empresa, internet e inglés, la fórmula para modernizar Italia según Berlusconi), aunque debería añadir una cuarta para perforar: el “ímen”. Cierto es que no parece una virgencita, pero Ruby, la chica marroquí (o tal vez egipcia, o mitad mitad) arrestada por hurto, dejada en libertad por los Carabinieri a petición del Premier y puesta a expensas de la dentista de éste, tiene apenas diecisiete años y parece que, en la ciudad de Arcore, llegó cerca de la práctica innombrable. Justo como la ex señorita de Berlusconi, la que por aquél entonces todavía no tenía dieciocho años, Noemi Letizia.

Después de Noemi Letizia y el escándalo D'Addario llegan Ruby y el "bunga bunga"

Es genial nuestro primer ministro: las conquista a todas, jóvenes y guapas. Es el auténtico semental italiano. Pero Ruby es una chica africana, y, esta vez, gracias al amigo Gaddafi, ha salido airoso. Así que, don Silvio, no nos gustaría que a usted le faltaran las palabras en el caso de que tuviera que remolcar una chica europea. Sí, sí, porque usted es aún joven, y ¡todavía tiene derecho a divertirse! Por lo tanto, si tuviera que venir a París a buscar una de sus amigas de la Sorbona, después de agasajarla con una de sus cantinelas, proponga a la mademoiselle hacer un crac crac. ¡Ah, me olvidaba! Carla Bruni no está disponible (por ahora). Si en cambio sucediera que se encontrase con una chica española, después de la paella, pregúntele qué tal un ñaca ñaca. Pero si se da el caso de que le para una chica polaca por la calle con su amigo Putin, pruebe a invitarla dulcemente a hacer puk puk con ella.

No sé cual es su ritmo y resistencia, pero si estuviera cansado después de todo este bunga bunga, le iría bien una descompresión. ¿La reina Isabel no le parece buena para un poco de hanky panky? Dígale que sólo estaba citando a George Bernard Shaw. Y no obstante siempre nos quedará Merkel: invítela a hacer el ficki ficki y vea cómo reacciona. ¡Que se divierta!

Yo, mientras tanto, hago un copia-pega de un artículo sobre Emilio Fede y Lele Mora y traduzco a todas las lenguas esta frase: "Europa, ¡ten piedad de nosotros!".