Burkina Faso: entre la rebelión y el motín, la vida bajo el toque de queda

Artículo publicado el 28 de Abril de 2011
Artículo publicado el 28 de Abril de 2011
¿Y si la muerte de Justin Zongo en Koudougou resultase en un reguero de pólvora cómo ocurrió con la de Mohamed Bouazizi en Sidi Bouzid?
Burkina Faso, “Tierra de los hombres de bien”, a pesar de ser considerado como el país más estable de África Occidental, las manifestaciones, los saqueos y los motines se suceden desde hace dos meses… Desde Uagadugú, un francés retoma el hilo de los acontecimientos.

Los diversos hechos de la rebelión

Todo empezó el 22 de febrero cuando se conoció la muerte de Justin Zongo, un estudiante detenido por la policía. Una meningitis, se dijo en la comisaría de Koudougu. Pero los estudiantes no han mordido el anzuelo y están convencidos de que “murió debido a las torturas de la policía”, como lo ha declarado uno de los líderes de las revueltas. Una serie de manifestaciones de estudiantes se desencadenó en una ciudad con reputación de contestataria y poco a poco se extenderá al resto del país para resultar en una crisis de poder. Blaise, como todo el mundo le llama aquí, declara que estos jóvenes son unos irresponsables y que están siendo manipulados por la oposición (no se atrevió a ir tan lejos como Gadafi hablando de drogas) que intenta tomar el poder por la fuerza (Blaise olvida, de paso, cómo él llegó al poder en 1987…).

Efecto dominó

A partir del mes de marzo, estas manifestaciones de estudiantes fueron eclipsadas por las revueltas militares. Las cosas se ponen serias. En Uagadugú, descontentos por el arresto de cinco militares por un enfrentamiento, una banda militar se subleva y obtiene su liberación. Puesto que parece fácil sacar a los compañeros de la cárcel, otros militares, esta vez en la provincia, se amotinan y exigen la liberación de un colega que acaba de ser acusado de violación… pero los motines no se detienen después de la liberación de los detenidos y los militares aprovechan sus salidas nocturnas y sus armas para complementar su escaso salario. Estos saqueos se van a unir a la liberación de los detenidos para crear un auténtico efecto dominó de sucesos. En consecuencia, los magistrados se declaran en huelga para protestar contra la liberación de los detenidos y los comerciantes se manifiestan contra los saqueos para reclamar indemnizaciones. En abril, se producen manifestaciones pacíficas en todo el país para denunciar la carestía de la vida, en un país donde 16 millones de habitantes viven con una media de 1,5 euros al día. Por lo tanto, se cuestiona si la muerte de Justin Zongo no sería el detonante de un levantamiento como lo fue la de Mohamed Bouazizien Túnez.

Blaise toma el control

La situación actual pone en evidencia una crisis de poder en Burkina Faso ya que por parte de Blaise, ningún dirigente ha llegado a ser realmente respetado. Los rebeldes atacaron tanto a los generales y jefes de estado mayor como al alcalde de Uagadugú. Estos tampoco han dudado en continuar con los saqueos a pesar del anuncio del toque de queda. La impunidad de tales actos (ningún arresto) podría haber incitado a los comerciantes a saquear la Asamblea Nacional y la sede del partido en el poder, y los estudiantes de Koudougou a quemar la casa de Tertius Zongo, el primer ministro que acaba de ser destituido. Sí, Blaise ya no esta tan seguro y ha disuelto su gobierno (¡sí, esto se disuelve, las políticas no se devuelven ni se dimite!) y se "refugia" según los rumores de su aldea. Pero en África dejar la butaca del presidente vacía se interpreta como el abandono de su puesto. Esto no ocurrió y, finalmente, después de algunos días de calma en Uagadugú, el presidente Blaise parece haber tomado cartas en el asunto a pesar de los enfrentamientos en la provincia. La idea de una retirada es casi imposible debido a la ausencia de cualquier alternativa a su poder a través de su constante lucha contra todas las génesis de oposición coherente y unida. Como prueba, ha anunciado su intención de hacerse cargo del Ministerio de Defensa.

y haciéndose cargo del nuevo Ministerio de Defensa

En Uagadugú, la vida de forma intermitente

Y en esta situación, como poco complicada, se preguntará: ¿cómo viven los habitantes de Burkinabé? Parecerá sorprendente en un país que atraviesa una crisis en la que se han ocasionado muchas muertes, saqueos y manifestaciones masivas violentas, pero las personas viven de forma "normal"… de manera intermitente. En realidad, la mayor parte de los problemas son puntuales o nocturnos. De lo contrario, las aldeas son un hervidero de actividades con multitudes de comerciantes. Los maquis (nombre de los bares en Uagadugú) están siempre repletos. En el interior, la única novedad es que se habla menos de la Costa de Marfil y de Libia y más del toque de queda. Sí, a los burkinabe les gustaba mucho el "show" como ellos lo llaman, y si se les prohíbe salir y discutir sobre política en uno de los innumerables maquis cuando cae la noche, ¡estos se organizan y lo hacen de día! La noche, si normalmente es animada, queda muy tranquila durante el toque de queda, y se reduce para el fin de semana de Pascua. Pero desde que ésta se ha levantado, los habitantes de Uagadugú reinvierten en sus lugares de salida sin preocuparse por los sucesos. Las personas parecen acostumbrarse muy rápido tanto a esos cambios como a los numerosos cortes de electricidad en este periodo de calor. Solo falta que se produzca una toma de conciencia. Y el nuevo primer ministro y antiguo periodista Luc Adolphe Tiao lo ha entendido bien: “durante mucho tiempo hemos vivido en este ambiente de estabilidad que hace que se olviden ciertas cosas, que nosotros también podemos llegar a ser como en otros países. Esta crisis nos conduce a la realidad para decirnos que somos como el resto del mundo”, declaró antes de asumir su cargo oficialmente. Esto va ha dar de que hablar en los maquis…

Fotos: A: (cc) benkamorvan/ flickr, Blaise Compaoré (cc) DaminHR/ flickr; Toque de queda: (cc)liquidnight / flickr, cortesía de videos de YouTube