Buscándole los tres pies al gato

Artículo publicado el 19 de Septiembre de 2007
Artículo publicado el 19 de Septiembre de 2007

El gato es el animal predilecto de los europeos. Si un francés esta constipado dirá que “tiene un gato en la garganta”, aunque sus vecinos ingleses preferirán decir que tiene una rana que les hace cosquillas en la glotis, (to have a frog in one’s throat). En Alemania “tener un gato”, está reservado a esas mañanas de después de una fiesta con una copilla de más, y si la situación se pone seria se convertirá en “una miseria de gato” (Katzenjammer). Cuando sus esfuerzos no dan ningún resultado, estos teutones, se lamentarán diciendo que “todo es culpa del gato” (Das war für die Katz)

Animal siniestro, nuestro felino doméstico, con la condición de que sea negro, atrae la mala suerte tanto en Francia como en España. Puede estar asociado al sufrimiento, como que tiene nueve colas, en referencia a un instrumento de tortura utilizado sobre todo en los marina –consistente en nueve correas terminadas en puntas de hierro- que lleva el mismo nombre sea cual sea la región: un “gato de nueves colas” en España, o un neunschwänzige Katze entre los germanos. Los ingleses han llegado incluso a institucionalizar un cat o’nine tails designando una sanción de la armada británica.

Por último, los franceses son los más locos con sus gatos. No os extrañe que alguien os responda que “le ha dado su lengua al gato” a una de vuestras preguntas, lo que significa simplemente que no tiene la respuesta. Y si tienen “otros gatos que azotar”, no insistan más, pues es que tienen otra cosa mejor que hacer que responderos. Todo por no llamar al pan, pan, y al vino, vino: “llamar gato a un gato”.