Buscar piso en Hungría: “Ni animales ni personas de color”

Artículo publicado el 4 de Junio de 2008
Artículo publicado el 4 de Junio de 2008
En Budapest, algunos anuncios por palabras no disimulan las preferencias étnicas de los propietarios. Para los chinos o los gitanos, encontrar un lugar para vivir se convierte a menudo en un calvario.

“Se alquila, en el cinturón verde de Obuda, Hungría: apartamento de 50 metros cuadrados con dos habitaciones. Construido en 2002, sobre una parcela de 30 metros cuadrados. Acceso a jardín, sin amueblar. No se aceptan animales ni personas de color”. Este anuncio para el alquiler de un apartamento fue publicado en una inmobiliaria húngara en julio de 2005. Después de llamar la atención de un periodista de la televisión nacional, el anuncio fue publicado en la página web de la Oficina de Defensa Legal para las Minorías Étnicas Nacionales (NEKI), que ha llevado el caso a los tribunales.

No se aceptan animales

Según respondió la agencia a los periodistas, su definición de ‘personas de color’ se refiere solo a “chinos y negros” –cualquiera persona perteneciente a estos grupos étnicos tendría las mismas oportunidades de obtener esta casa que los animales. Por suerte, la compañía no considera que los gitanos sean población ‘de color’- “puedes encontrar a gente que sea gitana y al mismo tiempo aceptable”, dijo el portavoz de la inmobiliaria. “Así que, si decimos que alguien es ‘de color’, estamos hablando de extranjeros”, puntualiza.

Internet es una mina para estos anuncios discriminatorios. Pongamos por ejemplo este otro anuncio, publicado en otro sitio web húngaro: “Baño y WC separados. Balcones en ambas habitaciones. Antena incluida. Precio aproximado: 17 millones. Minorías étnicas, abstenerse (también excluidas del resto de la vecindad)”. 

Refugiados serbios en Hungría

Dzavit Berisha trabaja en el centro europeo por los derechos del pueblo romaní (ERRC). Llegó desde Kosovo con su familia tras serle concedido el estatus de refugiado debido a las persecuciones raciales. Miembro de una minoría egipcia en Serbia, Dzavit explica cómo lo han tratado como a un ‘gitano’, a causa de su piel oscura, desde que llegó a Hungría. El hecho de no hablar húngaro no ha hecho sino incrementar sus dificultades de integración. 

Desde que encontró trabajo en ERRC, con relativa rapidez, Dzavit tiene un salario fijo. Sin embargo, ha tardado tres meses en encontrar una casa digna donde alojar a los cuatro miembros de su familia. Cada vez que se presentaba a los vendedores, la situación se complicaba. Un día, un amigo húngaro le ayudó a visitar un apartamento, pero los propietarios respondían al poco de llegar que el apartamento estaba ya vendido o que le llamarían más tarde, cuando escuchaban a los dos hombres hablar en serbio. Claro está, esa llamada que se produciría ‘más tarde’ nunca llegaba.