Bush y Putin hablan de democracia

Artículo publicado el 24 de Febrero de 2005
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Artículo publicado el 24 de Febrero de 2005

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Reunidos hoy los presidentes de Estados Unidos y Rusia en Bratislava para una cumbre de un día, ambos están bajo la presión de demostrar cuáles son sus planteamientos como hombres de Estado de países poderosos.

Para el presidente Bush, la cumbre de hoy representa una oportunidad para seguir adelante con su redefinida política exterior para la construcción de nuevas democracias en el mundo y hacer así que Rusia se enfrente a la pérdida de libertades que está experimentando. Para el presidente Putin, que acaba de salir malparado de su intento de influir en las elecciones presidenciales de Ucrania, la cumbre puede ser la ocasión para hacer ver que no tolerará críticas por parte de Estados Unidos, un país precisamente acusado de violar los derechos humanos en las instalaciones penitenciarias de la Bahía de Guantánamo y mediante el uso militar de la tortura.

Una democracia estancada

La esperanza de que Rusia pudiera sacudirse su ruinoso pasado soviético se ha desvanecido con la facilidad de Putin para echar mano del autoritarismo ruso más tradicional. Entre los pasos que más le han alejado de la democracia están los drásticos recortes estatales a los medios de comunicación nacionales, así como la dudosa mayoría de dos tercios con la que el partido político de Putin arrasó en las elecciones parlamentarias de 2003. Entonces vinieron, ese mismo año, los turbios comicios presidenciales en Chechenia y, por supuesto, la detención de Jodorkovsky, un adinerado hombre de negocios, o la re-nacionalización de Yukos, la compañía petrolera que ahora sigue adelante bajo el control del Kremlin. No sorprende, por tanto, que para Washington, uno de los más importantes temas en la agenda de la cumbre sea la falta de “progreso en la transformación democrática de Rusia”. Especialmente desde que en su Discurso Inaugural [de legislatura], el mes pasado, Bush dejara claro que “la supervivencia de la libertad en nuestra tierra depende cada vez más del éxito de la libertad en otros lugares. La mejor esperanza de paz para nuestro mundo es la expansión de la libertad por todo el mundo”.

Aunque esto sea visto por muchos como una forma agresiva de hacer política que interfiere en la propia evolución natural de los países hacia la democracia liberal, la idea de que EEUU puede influir sobre naciones no democráticas sólo por su condición de líder mundial no debería ser tomada a la ligera. Putin puede estar decidido a llevar a Rusia por su propio camino, pero necesita cooperar con la UE y EEUU para alcanzar los objetivos de una Rusia política y económicamente poderosa. El camino trazado por Putin para que Rusia acceda a la Organización Mundial del Comercio (OMC), por ejemplo, significa que hay espacio para la negociación con la UE y EEUU. Que tendrán que trabajar juntos. Aun así, tras los recientes acontecimientos en Ucrania en los que Putin acusó a Occidente de “entrometerse” en las relaciones de vecindad rusas, este último puede sentir la necesidad de dejar claro que no permitirá que EEUU le dé ninguna lección sobre libertad y democracia, o sobre la falta de ellas en Rusia.

El Este y el Oeste se encuentran a medio camino

Eslovaquia, el discreto anfitrión de la inminente cumbre presidencial, tiene su propio mensaje que proclamar. Es significativo que Bratislava sea el lugar de reunión de dos de las principales personalidades del mundo, de dos países cuya relación tiene consecuencias globales. Bush será el primer presidente norteamericano en visitar Eslovaquia, algo que en sí mismo conviene tener en cuenta. Eslovaquia es un símbolo de la culminación de la "Nueva Europa" que, para bien o para mal, dio su apoyo a EEUU y su coalición en Iraq. Al mismo tiempo, es un país que aún tiene lazos económicos con Rusia, con la que necesita seguir manteniendo unas relaciones saludables y transparentes.