Bye Bye Bush: el fin de una tragicomedia

Artículo publicado el 3 de Noviembre de 2008
Artículo publicado el 3 de Noviembre de 2008
“Eje del mal”, “Vilosevic” o “importaciones que vienen del extranjero”: George W. Bush ha cometido alguna metedura de pata que otra. ‘Bushismo’ se ha convertido en la palabra para definir errores idiomáticos o políticos. Una retrospectiva sobre ocho años de tragicomedia norteamericana

‘Bushismos’: así han bautizado los norteamericanos los numerosos deslices verbales de su 43º presidente. Así, el presidente del Gobierno español pasó a ser “Mister Ánsar” (2001), y los kosovares se transformaron en ‘kosovarianos’ (Kosovarians). Jacob Weisberg y Byan Curtis, periodistas de la revista política Slate, son especialistas en coleccionar las peculiaridades de George W. En Youtube se encuentran bajo la misma denominación más de 500 entradas. ¿La balanza de los últimos ocho años de política norteamericana? Un enorme ‘bushismo’.

El joven Bush y las Torres Gemelas

“Nuestras oportunidades son tan grandes como el cielo sobre Tejas”, afirmaba George W. Bush todavía en 2000, después de haber ganado las presidenciales en dura competición con Al Gore por un estrechísimo margen. Un año más tarde, el idilio tejano con la Casa Blanca tuvo un final abrupto: dos aviones con terroristas suicidas islámicos de la organización Al Qaeda se empotraban contra el World Trade Center, y otro más contra el Pentágono. Las imágenes las conoce todo el mundo. Más de 3.000 personas perdieron la vida entre los escombros, el 11 de septiembre de 2001. En ese momento los Estados Unidos necesitaban un presidente fuerte.

“El eje del mal”

Y tuvieron a Bush. El republicano se organizó rápidamente contra lo que calificó como “el eje del mal” el 29 de enero de 2002: Irán, Irak y Corea del Norte. Un mes después de los ataques terroristas, los EE UU iniciaron una ofensiva contra los talibán en Afganistán. La guerra de Irak, iniciada en 2003, dio rienda suelta a una dura política en la lucha contra el terror y dividió a las naciones. La popularidad de George W. Bush se hundió, debilitada por las imágenes de tortura contra prisioneros iraquíes y las continuas promesas en público.

En 2004, la letra de las canciones de los Beastie Boys (“George W.’s got nothing on me / we’ve got to take the power from him”), así como el disco anti-Bush que sacaron al mercado aquel mismo año, To the 5 Boroughs, no sirvieron de nada. Bush inició su segundo mandato. Con el 51% de los votos, el tejano defendió su puesto en la Casa Blanca contra el hijo de diplomático John Kerry.

Dividir Europa

“Washington utilizará todas sus fuerzas para dividir a los miembros de la UE”, escribía el filósofo norteamericano Richard Rorty en 2003 en un llamamiento a Europa. Y tuvo razón: en relación con la guerra de Irak, las posiciones de los países europeos fueron claramente divergentes. También sobre la instalación de un radar antimisiles en República Checa y Polonia hubo división. Sobre todo, la política climática europea encontró oposición en Washington, capital del país que más contamina la atmósfera del planeta. El huracán Katrina, el 31 de agosto de 2005, devolvió a Bush al mundo real. El comportamiento de Bush, con frecuencia, no era bien visto en Europa. Durante el viaje a los EE UU de la Reina de Inglaterra, el presidente volvió a meter la pata y ubicó la fecha de nacimiento de su Majestad en el siglo XVII. En la cumbre del G-8 de 2007 en Heiligendamm, el episodio del ex alcohólico bebiendo cerveza y el masaje en la espalda a la asustadiza Angela Merkel pasarán a los anales del Bushismo.

Lunes negro para los EE UU

Mister President también se metió recientemente con Francia: “The problem with the french is that they don’t know the meaning of the word entrepreneur” (“El problema de los franceses es que no saben el significado de la palabra emprendedor”, cuando emprendedor en inglés, entrepreneur, es una palabra de origen francés). ¿Una burla a destiempo? Desde finales de verano de 2007, la política financiera norteamericana le está dando problemas. La crisis financiera se fue balanceando hasta llegar definitivamente al Lunes Negro (15 de septiembre de 2008), que golpeó Wall Street duramente. “Como una capital en tiempos de guerra”, definió el New York Times el ambiente en Washington. George W. Bush está ausente, sin embargo; parece confiar en el laissez faire, casi como si ya hubiese dimitido. ¿O tal vez esté gestando un último golpe de efecto? En ese caso, tal vez hayamos ‘submenospreciado’ (’misunderestimated) al 43º Presidente de los EE UU.