Café-lavanderías: bebe, lava y baila

Artículo publicado el 10 de Marzo de 2010
Artículo publicado el 10 de Marzo de 2010
¿Lavar los trapos sucios en público mientras saboreas un café, antes de asistir a un concierto de música electrónica? Mientras la generación MySpace y Facebook airea su vida privada en internet, los espacios urbanos pretenden, hoy en día, reproducir esta aspiración. Berlín, Hamburgo, París o Copenhague, cada gran ciudad europea digna de respeto propone nuevos espacios que mezclan bar, librería...
¡Y lavandería! Aquí tienes un panorama de estos nuevos bares que hacen espuma

Berlín, Prenzlauer Berg. Mangelwirtschaft ('el ahorro de los sencillos'): así se llama uno de estos bares-cafés híbridos, en referencia a la falta de ropa en la antigua RDA. El cartel sobre la puerta lo indica claramente: “50% bar, 50% lavandería”. La primera sala del bar, adornada con tonos rojos, ofrece un ambiente acogedor de pequeño restaurante. El visitante puede saborear allí un café con leche espumoso o golosinas, charlar con amigos, navegar por internet gracias al wifi o leer. Aún mejor: el Mangelwirtschaft propone también un programa cultural y el local puede ser utilizado como sala de conciertos o para conferencias.

El concepto de multifuncionalidad, que consiste en añadir una lavandería a un café, ya está en camino de convertirse en un clásico. Y ha sido ampliamente copiado: a la manera del Mangelwirtschaft, encontramos por ejemplo La Laundrette en Hamburgo. Allí, los happy hours se llaman 'centrifugado' y también se pueden ver retransmisiones de partidos de fútbol.

El 'Mangelwirtschaft' ofrece la posibilidad de lavar la ropa mientras te tomas un café o escuchas un concierto

Cleanicum, en Colonia, es una tienda de ropa deportiva que pone a disposición veinte lavadoras en la trastienda, así como sofás ideales para el espectador que ve una película de snowboard proyectada en la pared o para el que quiere tomar un café o picotear un poco. Por supuesto, el cliente también puede conectarse a internet a través de su propio portátil gracias al wifi o dar una vuelta por el concept-store 'Street and Boardwear' junto a la lavandería.

Ropa sucia en Copenhague y París

Al lado, el Laundromat de Copenhague, con su café estilizado, su lavandería, su librería que propone más de 4.000 revistas y su ambiente acogedor, es mucho más tradicional. Juegos de damas puestos a disposición de los clientes se suman a la clásica conexión a internet.

Un acogedor interior con más de 4.000 revistas

El LG-Waschbar de París extiende el concepto hasta la exageración: el cliente puede probar gratis lavadoras del fabricante LG. De la animación musical house y electrónica se encarga un dj y es posible comprar bebidas de nombres suaves como 'toallita refrescante' o 'savonnade' (algo así como 'enjabonada') en el bar. Aquí también se puede navegar por internet o ver películas en el 'lounge' -con una pantalla plana LG, ¡ni qué decir!- en una habitación a parte llamada 'despacho'. Relajarse o ir de tiendas mientras se está lavando la ropa: unir lo útil a lo agradable, en cierto modo.

Estas lavanderías-bares se encuentran principalmente en los barrios 'modernos', presas del fenómeno de gentrificación. Nosotros, jóvenes europeos cultos, queremos dar buena imagen, pero también librarnos de las tareas domésticas y, a ser posible, sin dolor. El alarde de la vida privada, la puesta en escena de la intimidad es para nosotros una manera de asumir nuestra red social virtual. Ponemos fotos en Facebook que, como nos avisan nuestros padres, amenazan con hacernos perder el curro, y Twitter es, por así decirlo, una feria de declaraciones de amor. Así que a nadie le extraña ver a gente repartiendo sus bragas sucias en un bar limpio y de moda. “¿Vale la pena vivir cuando nadie te mira?” ha titulado recientement un periodista de la Gazette de Montréal, que pone así sobre la mesa la filosofía de toda una generación.

Un salón comercial

La esfera pública se distingue cada vez menos de la privada, y eso no sólo en internet, sino también a diario, en las calles de las grandes ciudades como en el conjunto de las estructuras sociales. En 1990, el filósofo urbano Ray Oldenburg ya describía ese fenómeno en su libro The Great Good Place. Lo define como un refugio, en el que la gente puede escapar de la zona de influencia de la familia y la empresa.

“¿Vale la pena vivir cuando nadie te mira?” ha titulado recientement un periodista de la Gazette de Montréal

Hoy en día, este concepto se conoce bajo el nombre de being spaces. La restauración y la diversión no son la atracción principal ya que ese nuevo espacio ofrece mucho más: permite sentirse y comportarse como en casa. Actividades tales como la lectura, navegar por internet e, incluso, hacer la colada se hacen posibles en los bares y los cafés.

La agencia londinense Trendwatching nombra esta tendencia a la exhibición de la esfera privada “salón comercial”. Según la agencia, un elemento importante ha aparecido desde los años 1990: el branding (técnicas de marca). Es evidente que la empresa de electrónica LG utiliza su bar-lavandería parisina como instrumento para fortalecer su imagen de marca y que el la tienda-concepto Cleanicum, en Colonia, emite películas de deportes de invierno con vistas a aumentar sus ventas. La puesta a disposición de oasis prácticos, calurosos y decorados con cuidado en un cotidiano estresante acarrea la simpatía por el gerente del lugar.

La tendencia a vivir nuestra intimidad fuera de nuestro salón es un fenómeno voluntario, pero sin embargo da testimonio de un aspecto de la sociedad: parece que el citadino moderno quiere diferenciarse a todo coste. ¡Quiere exponerse! El artista, el asistente de producción o el camarero va con gusto a esas librerías-cafés y cuando, además, se encuentra allí una sala de conciertos o una lavandería, se siente entonces en total armonía con sus múltiples identidades, heterogéneas y profundamente tolerantes. ¡Su 'yo' interior se siente mejor sólo por eso! Una señal de que Europa, más que una simple creación política, llega a ser una parte entera de nuestra identidad. A través de los cafés-lavanderías, un trozo de la nueva cultura europea se inmiscuye en nuestra esfera interior. Y vosotros, vuestra identidad europea, ¿la preferís lavada, centrifugada, o ambas cosas?

¿Dónde ir?Mangelwirtschaft: Paul-Robeson-Str. 4210439, Berlín - Prenzlauer BergLaundrette: Ottenser Hauptstraße 56, 22765 Hamburgo

Cleanicum : Brüsseler Straße 74, 50672 Colonia

The Laundromat Café: Elmegade 15, 2200 Copenhague

WashBar by LG : 65 boulevard de la Villette, París

Fotos: ©fast eddie 42/flickr; ©2006-2010 mangelwirtschaft.com; ©The Laundromat Café/ Facebook