¿Cambiará el gobierno en Eslovaquia el lunes?

Artículo publicado el 16 de Junio de 2006
Artículo publicado el 16 de Junio de 2006

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Las elecciones eslovacas del lunes 17 generan expectación por la posibilidad de un cambio de gobierno. El actual primer ministro, Dzurinda, goza de popularidad fuera del país, pero en casa los ciudadanos, cansados de reformas, miran en otra dirección.

Hace diez años, el mundo se preocupaba por Eslovaquia. El gobierno del autócrata Vladimir Meciar era considerado autoritario y corrupto, mientras el país permanecía impermeable a las inversiones extranjeras. Pareció que Eslovaquia seguiría la espiral de Bielorrusia y la UE reaccionó apeando al país de las negociaciones de adhesión.

Desde entonces, se han acometido unas reformas políticas y económicas que le han dado al país la vuelta como a un calcetín. Los cambios comenzaron en 1998 con la victoria de la coalición reformista liderada por ql actual primer ministro Mikulas Dzurinda. Dicha coalición impulsó el gran salto fuera del “agujero negro” creado por Meciar anteriormente. En octubre de 2002 Dzurinda fue reelegido y la reforma económica llegó a sus cotas más altas. Desde entonces no ha habido vuelta atrás.

Reforma y reacciones

Con el éxito económico del país –que incluyó la reforma del sistema impositivo y de pensiones además de incentivos a la inversión extranjera– la reputación de Dzurinda en el extranjero se catapultó. El hombre que impulsó estas ambiciosas reformas en tan poco tiempo ha sido sin duda uno de los avales para que Eslovaquia entrara en la UE y en la OTAN en 2004 y recibiera tanta inversión directa extranjera (IDE) en los últimos años.

Sin embargo, muchos eslovacos no están contentos con cómo están yendo las cosas. El paro sigue muy alto, alcanzando el 20% en algunas zonas del centro y del este del país. Los recortes sociales realizados han dejado a muchos con escasas compensaciones por desempleo o sin pensiones, e incluso teniendo que pagar una parte de las facturas médicas. Los eslovacos están cansados de las reformas, en especial de la de los impuestos que redujo el tipo impositivo a uno, solo del 19% de los ingresos, y que parece que sólo beneficia a los ricos, mientras muchos sienten que el sacrificio no está teniendo compensación.

¿Dos pasos adelante y uno atrás?

El gobierno derechista y afín al mundo de los negocios está perdiendo votos a favor de los partidos izquierdistas. Pase lo que pase, las elecciones del lunes marcan el final de la era Dzurinda. ¿Implicará ello una ralentización o incluso una marcha atrás en las reformas? No es probable.

A pesar de que las reformas no hallen aplauso en la sociedad, la gente presiente que son necesarias. Muchos eslovacos persiguen que las reformas vayan más despacio, pero no que se detengan. Además, la coalición que forme el próximo gobierno deberá templar sus argumentos a la hora de hacer grandes cambios. El impuesto único del 19%, por ejemplo, no es del agrado de los partidos de izquierda, pero la mayoría de los demás partidos no desean modificarlo.

Con las elecciones vendrá el cambio, pero gracias al buen gobierno de los últimos 8 años, pocos son los temores en Eslovaquia que vayan a cambiar su buen rumbo.