CANCÁN PARA TODOS EN EL PARADIS LATIN DE PARÍS

Artículo publicado el 6 de Agosto de 2013
Artículo publicado el 6 de Agosto de 2013

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Después de casi 200 años de historia y cancán, ¿qué es lo que sigue atrayendo tanto del universo de los cabarés parisinos?

Alrededor de las  5 de la tarde, los bailarines empiezan a llegar al Paradis Latin, uno de los cabarés más conocidos de París. Aunque no es lo más habitual, esta vez son los bailarines los que maquillan, peinan y visten a una docena de «mortales» que están aquí esta tarde para participar en un taller de cancán. Esta nueva iniciativa promovida por el Paradis Latin ha tenido un éxito un tanto inesperado. La lista de espera está completa para los próximos cuatro meses. Cerca de 2000 mujeres están en cola para bailar con el tradicional vestido de cancán de casi 4 kilos de peso (el «frufrú»), y para que uno de los bailarines profesionales de la compañía les dé unas palmaditas. Después de casi 200 años de historia y cancán, ¿qué es lo que sigue atrayendo tanto del universo de los cabarés parisinos?

LOS CABARÉS RIVALES AL DESNUDO

«El cancán es una liberación total», dice una de los participantes en el taller. Para otra, ponerse en la piel de una bailarina de cabaré durante dos horas es un sueño hecho realidad. Para Karen y Rosemary, venidas de Colombia, el taller es el plato fuerte de su viaje a Francia, la auténtica encarnación de la atmósfera mágica de la capital.

Media hora después, ataviadas con vestidos de cancán rojos y amarillos y con enormes cintas para el pelo de plumas, las participantes realizan patadas altas casi perfectas y rond de jambs. Lo único que queda fuera de lugar en escena son sus zapatillas Converse y botas urbanas.

Tras el taller, empieza una verdadera «fiesta par excellence», tan multicultural como esta misma oración. Sobre el público cae una lluvia de medio millón de pétalos de rosa y  15000 globos. Con un consumo de champán superior a las 30000  botellas en todo el año, la receta del éxito del Paradis Latin es parecida a la de sus vecinos y rivales, como el Lido, el Moulin Rouge y el Crazy Horse. Todos estos cabarés ofrecen una mezcla de actuaciones de baile y de otro tipo, elementos circenses y mágicos y un poco de canción en directo.  Bailarines profesionales con formación en clásico que son muy altos para ser bailarines de ballet aparecen en escena vestidos de Romeos o Julietas semidesnudos (Paradis Latin), bailarines tradicionales de la India ligeros de ropa (Lido), o nadadores dejando poco a la imaginación en un tanque de agua lleno de serpientes (Moulin Rouge). El toque de desnudez es el único elemento que se repite en todos los espectáculos. El Crazy Horse va incluso más allá que sus otros tres rivales, por lo que es lógico que a menudo reciba la clasificación de sólo para adultos. 

Hubo un tiempo en el queElton John y Shirley MacLaine actuaron en el Lido, o en el que Toulouse-Lautrec pintó a La Goulue en el Moulin Rouge, pero la Belle Époque  hace ya mucho que pasó. Hoy en día, mientras uno busca «París, la ciudad más romántica del mundo», se da cuenta a la fuerza de que el aura de glamour se ha desvanecido. En su lugar, se ha transformado en una cola de turistas y en un batiburrillo de espectáculos carísimos donde el maquillaje excesivo y algún que otro playback de los bailarines puede engañar a más de uno.  No obstante, los cabarés parisinos siguen siendo una parte esencial de los mitos de la ciudad; son uno de los puntos de referencia característicos de París. En esta ocasión, la leyenda romántica le ha ganado la partida a la realidad, y para conservarla estamos dispuestos a cerrar los ojos ante las imperfecciones y disfrutar del entretenimiento kitsch que nos ofrece.

Paradis Latin, 28, rue du Cardinal Lemoine 75005 Paris