Capturar la India desde un ángulo: una galería fotográfica

Artículo publicado el 23 de Enero de 2014
Artículo publicado el 23 de Enero de 2014

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¿Cómo capturar la esencia de la India, un país que ha sido expuesto a las voraces lentes fotográficas tantas veces? El colorido triángulo que va desde Cachemira hasta Kanyakumari es, casi con toda seguridad, el único país del mundo en el que hacer fotos es pan comido, y a la vez increíblemente difícil. ¡Échale un vistazo a la India desde otro ángulo!

Cuando Louise Neervoort y yo nos conocimos en una cálida noche de Goa en el 2011, me fijé en su precioso pañuelo y en su cámara. Tres años más tarde, algunas de las imágenes que capturó en ese viaje están impregnadas de curry y prestan apoyo visual a varios textos sobre uno de los países más seductores, desconcertantes y asombrosos del mundo.

Esta vez serán solo fotos. Sigue siendo la India, pero ¿la has visto así alguna vez?

En las orillas del río Howrah, que supura aquí y allá en la extensa urbe que es Calcuta, los habitantes de esta antigua capital se apretujan bajo el calor asfixiante. Los lavados rituales se mezclan con las necesidades básicas, ya que los cuartos de baño con agua corriente son aún poco comunes en los barrios más pobres.

India es de color rojo, amarillo, azafrán... o como quieras verla. No hay motivos para pasar por alto los millones de tonalidades de azul, verde y turquesa en las que la tierra deja paso al Océano Indico, de aguas que bañan los cuerpos y las camisas de la gente, como se ve en Mahalaxmi Dhobi Ghat de Bombay.

Aunque la India se conoce como el país de las llanuras quemadas, en ocasiones se pueden ver rincones con césped verde y árboles frondosos. Este edén verde oscuro se extiende a lo largo del Victoria Memorial del centro de Calcuta.

¿Dónde reside la esencia de Asia? Muy probablemente en su centro comercial: el bazar. Como cualquier otra megaciudad, Bombay posee miles de plazas pequeñas donde se puede vender, comprar o intercambiar prácticamente cualquier cosa. Más fascinantes, y menos conocidos son los alrededores de esos puntos de comercio donde el bazar aún no ha comenzado, pero el tráfico ya tiene un ritmo más lento y pausado, donde los fruteros y los vendedores de té no han colocado aún su puesto, pero ya se pueden oler las especias, la cera, los dulces fritos y el aceite de motor.

Piedra, musgo y un poco de aire: la mayoría de los edificios de la Ciudad Blanca de Pushkar parecen estar hechos de yeso y decorados con tonos pastel amarillos y verdes. Aunque la tierra es roja y el cielo azul oscuro, a las palomas comunes les encanta en aire seco y arenoso de Rajastán.

Por muy banalizado y comercializado que esté Varanasi, la gente sigue asombrándose ante la mera mención de su sagrado nombre. Llena de prósperos mercaderes, brahmines conspiradores, niños de la calle y perros hambrientos, muchas de sus grietas y rincones permanecen sin explorar: son el espacio de todo tipo de fantasmas y espíritus, que solo se pueden diferenciar de la gente real porque sus pies apuntan hacia detrás.

La India es el hábitat de 26 especies diferentes de monos, de entre los cuales destacan los macacos por su pillería. Curioseando entre los peregrinos, mercaderes y turistas que cruzan el río Ganga en Rishikesh, llevando fruta o flores, estos monos disfrutan tanto de vistas espectaculares como de una comida sana.

Las fotografías son de Louise Neervoort. Louise nació en Sidney, pero ahora vive y trabaja en Londres.