Carta a Papá Noel

Artículo publicado el 3 de Enero de 2006
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Artículo publicado el 3 de Enero de 2006

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¿Leerá Papá Noel café babel? Nuestro redactor-jefe alemán está convencido de que sí y le ha dirigido una carta de parte de toda la eurogeneración.

París, 19 de diciembre de 2005

Querido Papá Noel,

Para empezar, ¿es Papá Noel tu nombre verdadero? Podría decir Weihnachtsmann en alemán o Father Christmas, como los británicos. También quedaría guay llamarte Santa Claus, según la moda que recorre Europa. De hecho, es como te llaman al otro lado del Atlántico. ¿Por qué?: pues porque el Sinterklaas holandés era el patrón de Nueva Ámsterdam, hoy bautizada como Nueva York.

Tampoco sé a qué dirección mandar la carta. Los norteamericanos creen que vives en el Polo Norte. Los finlandeses, que deberían saber dónde vives, están persuadidos de que has establecido tu chalet y tus renos en un pueblo llamado Korvatunturi, en Laponia. En cuanto a los suecos, te imaginan viviendo en Dalarna, una ciudad escondida en el centro de su país. ¿Pero acaso hay alguna oficina de correos en Korvatunturi o Dalarna? ¿Cuánto me costará el envío? Así que he decidido enviarte un correo electrónico. Si los cables telefónicos no se han congelado aún, estoy convencido de que estás siempre conectado y de que lees café babel.

Sinterklaas, Weihnachtsmann, Father Christmas, eres un verdadero europeo, ¡querido Papá Noel! Por eso te escribo. Tenemos en este continente un problema. Hemos tenido un año 2005 horrible que nos ha colocado el ánimo a la altura de los zapatos: así que necesitamos tu ayuda. Todo comenzó por una pequeña palabra: “non”. Los franceses rechazaron la constitución que Europa deseaba otorgarse, así, de pronto. ¿El motivo de este rechazo? Pues que esta constitución era demasiado “liberal” económicamente hablando, o más bien que Europa no es suficientemente francesa para el gusto de los franceses. Después hubo un “nee” holandés y luego una “pausa de reflexión” decidida por los dirigentes de la UE a mitad de junio. En definitiva, el proyecto de tratado constitucional se fue derecho a la papelera. Como los políticos habían cogido carrerilla peleándose, continuaron a propósito de los dineros comunitarios, esta vez: los ingleses no quieren ceder un cent de su famoso cheque británico, mientras los franceses se agarran a sus subvenciones al queso y las vacas

No sé si estabas al corriente de todo esto. A lo mejor te pasas los veranos tumbado en una hamaca de un crucero por las costas de Italia sin preocuparte de más. ¡Lo importante ahora es que todo cambie! En 2006, hay que curar el miedo que recorre Europa. Hay que devolverle a las caras macilentas de los altos responsables de la Unión un poco de color, el color de Europa. “¡Piense en Europe!”, tal es la fórmula mágica de la eurogeneración para 2006. Este mantra debe curar todas las angustias y es el mensaje optimista que queremos transmitir a los 25.

Pero sólo tú puedes hacerlo, querido Papá Noel, ¡pues eres un auténtico europeo! Así que enfúndate en tu abrigo rojo, colócate tu gorra de borla, unce el trineo a los renos y ponte camino de Viena. Desde el Polo Norte se accede fácilmente puesto que apenas existen ya los controles fronterizos. Cuando llegues preséntate al doctor Wolfgang Schüssel, el canciller austríaco. De enero a finales de junio, él será el jefe de la Unión Europea. Con él no vas a tener problemas para inculcarle el sentimiento europeo, es católico acérrimo y cree en Papá Noel.

Luego, te pido que encamines tus pasos hacia París. Aparca en las afueras (aunque cuidado, que los vehículos arden en la zona día sí y día no) porque en el centro no vas a encontrar ni una plaza libre. Y mucho menos en el palacio de los Elíseos, residencia de Jacques Chirac, el presidente de la República Francesa. Se podría afirmar que es un tocayo tuyo, una especie de Papá Noel ya que cuando surge un problema en Francia, los periódicos le remiten un montón de peticiones en forma de artículos. Dos semanas después se le puede ver delante de las cámaras sermoneando a sus compatriotas, asegurando que resolverá el problema, que todo cambiará a mejor pronto y que Francia es un país excepcional. Todo en uno, un buen trabajo la verdad.

Convence a Chirac de que a comienzos del siglo XXI no sirve de nada obstinarse en instaurar una política agraria de los años cincuenta y de que se vaya despidiendo de las subvenciones agrarias de la Unión. Será un hueso duro de roer siendo los franceses una nación de impíos. Pero tú lo conseguirás.

Después, hazme el favor de torcer hacia Varsovia, donde los hermanos Kaczynski han tomado las riendas. No se les conoce por su afán europeo, por lo que no les vendría mal una dosis de europeísmo. Más tarde, haz una escapada a Londres, Roma, Praga y otras ciudades hermosas de nuestro continente para iluminarlas con este sentimiento continental. Estoy seguro de que tras tu visita navideña los poderosos del continente se darán cuenta de que Europa no se alimenta únicamente de líneas de productividad, grados de inclinación de los plátanos y subvenciones agrarias. Cuando hayamos logrado este cometido, no hace falta que nos preocupemos por la marcha de 2006.

Querido Papá Noel, aquí termino. Mis colegas me han advertido de que no podía exceder los 5.000 caracteres y ya he escrito 5.280. De todas formas, muy brevemente: te queremos dar las gracias. ¡¡Nuestra página web ya cuenta con más de 100.000 lectores!! Si me permites, un último deseo: ¿podrías hacer que el año que viene fueran muchos más?

¡Gracias!

Saludos navideños,

Martin.