Caso Marina Petrella: la vergüenza de la presidencia francesa de la UE

Artículo publicado el 13 de Octubre de 2008
Artículo publicado el 13 de Octubre de 2008
Nicolas Sarkozy ha rechazado la extradición de la antigua terrorista de las Brigadas Rojas italianas, condenada en 1992 a cadena perpetua por la muerte de un comisario de policía en Roma en 1981. Esta decisión hace retroceder a Europa al menos diez años. Opinión

Roma, 19 de junio de 1981. Sebastiano Vinci, 44 años, comisario de policía, es asesinado por las Brigadas Rojas. 6 de marzo de 1992, Marina Petrella es condenada a cadena perpetua por este homicidio. La lista de sus crímenes se extiende, además, a su participación en el secuestro del líder demo-cristiano Aldo Moro, culpable de haber tratado de aliarse con el Partido Comunista, más tarde también asesinado.

Hoy, después de una fuga que se prolonga desde 1993, la Francia de las hermanas Bruni… perdón, del conservador Sarkozy, ha anunciado el 12 de octubre, su decisión de declinar la extradición de Marina Petrella a Italia por “razones humanitarias”, corroborando así la doctrina Mitterrand de protección de antiguos terroristas.

Propaganda pro-Brigadas Rojas

Por supuesto, el estado de salud de Marina Petrella es precario, pero la terrorista podría ser cuidada en Italia. Además, según el hermano del policía asesinado, Aldo Vinci, “ella jamás se arrepintió ni se excusó”… Justo en el momento en que Francia preside la Unión Europea, esta decisión hace retroceder a Europa dos lustros. No solamente porque la construcción europea se basa en la confianza entre Estados, de la que emana la orden de detención de 2004. Sino también porque esta no hace sino acentuar la división entre la opinión pública italiana y francesa.

En Italia, la gran mayoría del mundo político, incluido el Partido Demócrata (centro-izquierda), es favorable a la extradición. En Francia, la propaganda pro-Brigada Rojas acaba de encontrar nuevos argumentos después de la reelección del proto fascista Berlusconi (ver este tema en el blog Eurogeneración). Esta no extradición de Marina Petrella es un golpe duro a la construcción europea. Y una vergüenza para la Francia de Sarkozy.