Celebrando la tragedia en Cracovia

Artículo publicado el 26 de Marzo de 2007
Artículo publicado el 26 de Marzo de 2007

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La tragedia griega se une al teatro contemporáneo en el Festival anual de teatro de Cracovia.

“La cultura griega es tan difícil como lo es la lengua griega. Lidiar con el teatro antiguo es una paradoja -tanto los expertos como los artistas lo complican para ilustrar su complejidad”-, explica entre risas el experto en autores clásicos Krzyztof Kielecki. Coorganiza una serie de performances, discusiones y lecturas presentadas por artistas europeos en el festival de teatro de este año bajo el título de Re visiones de los Clásicos. En uno de los dos teatros más famosos de Cracovia, el Teatro Viejo (Theatr Stary), el festival Re visiones de los Clásicos comenzó en enero y durará hasta junio de 2007. Es una continuación del tema del año pasado, Re visiones del Romanticismo.

Junto con las ofertas tradicionales de los trágicos y dramaturgos griegos como la Medea de Eurípides, se presenta una puesta en escena adaptada del libro Así habló Zarathustra de Friedrich Nietzche. El filósofo alemán jugó un papel sin precedentes en el discurso contemporáneo de la tragedia griega al discutir su rol en su ensayo El nacimiento de la tragedia. Expertos de toda Europa, como el profesor Simon Goldhill, llegado desde Cambridge al festival, así como el ex director de programación del Teatro Dramático de Varsovia, Malgorzata Dziewulska, se reunieron para celebrar las referencias al teatro clásico dentro del teatro moderno europeo.

De vuelta a lo clásico

Con monólogos larguísimos y escasa acción, el revitalizar las tragedias griegas en el teatro contemporáneo es todo un desafío. El director alemán Dimiter Gotscheff admite sentirse desmotivado. En la actualidad, dirige en el teatro Deutsches de Berlín la obra Los Persas, de Esquilo, que también se representa en el festival de Cracovia. “Comienzo a arrepentirme de dirigir Los Persas”, dice acerca de la tarea de poner en escena la obra teatral más antigua que se conoce. “Tardé más de 3 semanas en meterme en el munod de esta obra”, recuerda.

Sin embargo, Grzergorz Niziolek, director artístico del Teatro Viejo de Cracovia, alaba estas obras primigenias de teatro de la literatura occidental que establecieron aquéllas estructuras que los artistas modernos utilizan hoy en día. Los textos “nacieron de diferentes culturas, diferentes maneras de pensar acerca de los humanos, diferentes maneras de encontrarse con la fe”. Por turnos, enriquece y fascina la escena contemporánea. “La cultura europea está sedienta de confrontación con la otredad de los clásicos. Derrama una fuerte luz sobre los humanos; observar un personaje encarar su catástrofe individual es mucho más intenso”, explica. Los clásicos describieron muy bien los problemas de identidad de los individuos. Al trabajarlos de nuevo, podemos observarnos otra vez.

Teatro Cruel

El festival establece un paralelismo con el teatro contemporáneo de la crueldad. Se exhibe la ópera prima de una dramaturga inglesa que se suicidó a los 28 años. Maja Kleczewska dirige la obra Maldito de Sarah Kane, obra que con rugido de guerra civil de fondo se centra en lo sucedido en una elegante habitación de un hotel de Leeds: dos violaciones. El montaje se aleja mucho de Los Persas, pero ambas obras se cuestionan qué es la guerra, poniéndole un rostro humano a la catástrofe. La versión de Gotscheff de Los Persas presenta a los protagonistas persas como niños. El acto de la guerra se reduce a un mero juego, provocando la conmoción al mostrar la suerte de sus víctimas mortales.

Kleczewska señala el miedo de “ser atacado” que Kane presenta como una experiencia cotidiana de los ciudadanos europeos y americanos. La prisión iraquí de Abu Ghraib, donde tanto los iraquíes como algunos disidentes han sido torturados, es un ejemplo perfecto de la “crueldad incomprensible” del drama de Kane, escrito hace diez años, en una época en la que las bombas caían sobre los edificios de la antigua Yugoslavia ante la mirada de los telespectadores absortos durante la hora del almuerzo. La adaptación de Kleczewska de esta obra en cinco actos muestra cómo estas cuestiones “se han vuelto innegables, una amenaza directa contra nuestra humanidad”.