Censura en Internet contra los ciberpiratas: mucho ruido y pocas nueces

Artículo publicado el 18 de Enero de 2008
Artículo publicado el 18 de Enero de 2008
¿Descargar o cargársela? La UE quiere endurecer la directiva que protege el copyright. Muchos Estados miembro han decidido ya adoptar las medidas correspondientes que, sin embargo, no conseguirán evitar la piratería en Internet.

¿Quién se acuerda de los éxitos del cambio de siglo, cuando los jóvenes genios programadores de software se hicieron millonarios de la noche a la mañana a través de sus páginas web de intercambio de archivos Napster y Kazaa? Cuando en 2002 se apagó Napster durante un breve período a causa de los conflictos provocados por los derechos de autor, tenía más de 38 millones de usuarios. Las grandes firmas de la industria discográfica han conseguido mediante demandas millonarias restringir las bajadas gratuitas de música desde estas páginas: Napspter fue comprada por Bertelsmann transformándose en una tienda online de pago. Por otra parte, Kazaa tuvo que instalar en sus archivos filtros DRM, pagar elevadas multas y luchar desde entonces contra la pérdida de usuarios. BitTorrent, en aquella época la más popular de las redes de intercambio, ha entrado en conflicto hace poco con los productores de Hollywood por su oferta de películas.

La política al socorro de la industria

Tras la directiva de 2004 target=”_blank”>para reforzar el Copyright, la Comisión Europea ha publicado de nuevo a finales de 2007 un borrador para reforzar las medidas de protección de “contenido creativo online”. En Francia, el pasado 23 de noviembre los proveedores de Internet firmaron, junto con representantes musicales, la industria cinematográfica y el Gobierno, una declaración conjunta en la que los proveedores se obligan a advertir a los usuarios de las bajadas de contenidos protegidos por derechos de autor, y en casos extremos incluso a retirarlos de la red.

Alemania endurece la legislación de protección de derechos de autor a partir del 1 de enero de 2008, fecha en la que la anterior Bagatellklausel (cláusula bagatela) en vigor para bajadas ilegales de música o archivos de vídeo queda derogada. Además, se amenaza a los usuarios de los entornos no comerciales con penas de hasta 3 años de prisión. España decidió también a finales de año fijar un impuesto para cada nuevo hardware que potencialmente sea adecuado para la bajada de datos. “Desde enero serán más caros los teléfonos móviles (1,5 €), reproductores de Mp3 (3,15 €), CD para grabar (0,17 €) y los DVD (0,44 €)”, informa la plataforma de noticias españolas typicallyspanish.com.

Matando moscas a cañonazos

Mientras tanto, en la blogosfera, los usuarios reaccionan furiosos contra la industria discográfica. “Lo único en lo que una gran marca como EMI aventaja a muchas pequeñas compañías de discos o de entretenimiento es el gigantesco presupuesto en marketing, con lo que la calidad media en el mercado no mejora”, se reprocha desde de el Frankfurter Algemeine Zeitung. Los expertos coinciden: la persecución jurídico-legal no frenará la piratería en Internet. Los usuarios profesionales pueden a través de códigos proteger sus datos. Las tecnologías de filtros pueden eludirse con facilidad.

En la revista online de la radio austriaca Futurezone, un representante de los proveedores de Internet rechaza vigilar a los usuarios en el futuro. “En este país no está previsto el endurecimiento de la actual legislación sobre los derechos de autor, y las descargas con propósitos privados permanecerán impunes”, afirmó al periódico der Standard un político socialdemócrata austríaco. La producción de copias pirata para fines comerciales será sin embargo penada hasta con dos años de prisión. En una encuesta realizada por la emisora ORF el 70% de los oyentes adquirían música todavía en las tiendas de CD, por lo que según el moderador no había motivo para preocuparse.

Un enfermo que goza de muy buena salud

“El formato MP3 no sustituirá en el futuro al tradicional CD, esto debe dejarse claro. La diferencia de sonido es evidente entre una grabación digital y una copia MP3 recién hecha en Internet”, afirma un reconocido experto de dirección de sonido de la radio húngara que no ha querido ser mencionado por su nombre. “Lo mismo sirve para la descarga de un torrente de datos en un verdadero DVD, además de lo pesado que resulta el proceso de descarga. Nuestras producciones van a ser robadas de continuo, contra ello nos encontramos impotentes, pero a mí no me molesta en absoluto”, prosigue este experto.

Tendencia: Radiohead vende su nuevo álbum Rainbows sólo en línea y el precio lo fija el comprador (Foto: ©patrickwoodward/flickr)

La gran ventaja de Internet está en la posibilidad de convertirse en un eficiente camino para la comercialización de contenidos artísticos. Es lo que pretenden los dirigentes de la industria discográfica por lo que ofrecen, desde hace poco tiempo y como contrapartida a las restricciones de la piratería en Internet, la descarga de ficheros de vídeo y audio sin protección anticopia.

Lucha de la vanguardia contra el “antiguo régimen”

Mientras los representantes de las discográficas esperan medidas contra las copias pirata de sus productos y sueñan con provechosos ingresos de los crecientes mercados en línea, se hunden sus ingresos en el negocio de los CD. Ellos ignoran las numerosas voces críticas en páginas como Wired, Slashdot o en comentarios a los reportajes de medios como Frankfurter Algemeine Zeitung y The Guardian. Críticas que exigen calidad, diversidad artística, planes de negocio actualizados y pago razonable para autores y artistas.

Después de 10 años tras el golpe maestro de Napster, la vanguardia de los viejos “dinosaurios” -tal y como lo define un bloguero en Le Figaro- llevan siempre un poco de ventaja: a través de la tecnología wireless pueden intercambiarse entre ordenadores contenidos web sin necesitar descargas, haciendo aún más difíciles las pruebas de piratería.

“El hecho de que la piratería comience a extenderse en el mercado, significa un error en el desarrollo del mercado”, opinaba bloomberg.com sobre el tema. El potencial de crecimiento en Internet para el mercado musical se basa en la actualidad en el intercambio rentable, libre, de archivos. El desarrollo de la música en soportes de datos transportables y la elaboración de nuevos “contenidos” lo hace todo muy interesante. La criminalización no es la respuesta adecuada.